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Una oficina del SEPE de la calle Miguel Yuste, en Madrid.

Una oficina del SEPE de la calle Miguel Yuste, en MadridEuropa Press

Empleo

Ni indemnización ni paro: estas son las consecuencias de dimitir en el trabajo

Hay que tener en cuenta que los trabajadores que solicitan la baja voluntaria pierden algunos derechos y beneficios

La baja voluntaria es un derecho regulado en el Estatuto de los Trabajadores, que establece la obligación de cumplir ciertos requisitos, como notificar la decisión a la empresa con un plazo de preaviso (generalmente de 15 días naturales) y presentar una carta de renuncia. No obstante, estos aspectos pueden variar según el convenio colectivo aplicable.

En este sentido, es importante tener en cuenta que los trabajadores que solicitan la baja voluntaria pierden ciertos derechos y beneficios, como el acceso a la prestación por desempleo o el derecho a una indemnización por parte de la empresa.

En muchos países, la indemnización por despido es una compensación económica que el empleador debe abonar al trabajador cuando lo despide y la finalización del contrato no está justificada. Las condiciones de este derecho varían según la normativa de cada país y el tipo de contrato vigente, pero no se aplica cuando es el trabajador quien decide abandonar la empresa.

Sin embargo, el trabajador sí tiene derecho a recibir el finiquito, un documento en el que se detalla la cuantía económica que la empresa debe abonarle al finalizar la relación laboral (debe ser consensuado y firmado por las dos partes implicadas).

Cómo autodespedirte y seguir cobrando el paro

Por otro lado, la prestación por desempleo está destinada a aquellos trabajadores que pierden su empleo de forma involuntaria, por lo que una dimisión no genera este derecho. Aun así, existe una excepción que permite dejar un empleo y seguir teniendo derecho a la prestación por desempleo: el autodespido.

En este caso, el trabajador renuncia a su puesto, pero conserva el derecho a percibir el finiquito y las prestaciones. Según el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores, que regula las circunstancias en las que un empleado puede solicitar la rescisión de su contrato por causas justificadas, se incluyen las siguientes:

Cambios sustanciales en las condiciones laborales que no respeten lo dispuesto en el artículo 41 y que afecten la dignidad del trabajador, lo que engloba cambios en la jornada de trabajo, el horario y distribución del tiempo de trabajo, régimen de trabajo a turnos, el sistema de remuneración y cuantía salarial, el sistema de trabajo y rendimiento o en las funciones.
Incumplimientos graves por parte del empleador, salvo en casos de fuerza mayor, así como la negativa a restablecer las condiciones previas del trabajador cuando una sentencia judicial haya considerado injustificados ciertos cambios.
Impago o retrasos reiterados en el salario acordado.

En todos estos supuestos, el trabajador tiene derecho a recibir la misma indemnización que le correspondería en caso de un despido improcedente.

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