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El presidente Trump, en el Despacho Oval.

El presidente Trump, en el Despacho Oval.EFE

Santiago Carbó: «Estados Unidos va a tener muy complejo volver a ganarse la confianza»

El giro radical de Donald Trump en la cuestión de los aranceles sigue dando mucho que hablar. Hay quien piensa que se trata de una estrategia ya pensada, y quien cree que le han hecho dar marcha atrás.

El catedrático Rafael Pampillón se encuentra en el segundo grupo: «Le ha echado un pulso a China y lo ha perdido», explica en el audio que puede oírse sobre estas líneas. «Se ha dado cuenta de que necesita semiconductores, paneles solares... No solo de China, sino del resto del mundo. Hay cincuenta y cuatro países que están pendientes de lo que decida tras esta tregua de noventa días. Los aranceles son una locura, y alguien le ha dicho que van a entorpecer mucho la economía de Estados Unidos».

El también catedrático Santiago Carbó va aún más allá en su conversación con Pampillón, que puede oírse al completo en el audio: «La cuestión financiera ha sido crítica. Hay mucha gente que ha perdido mucho dinero; entre ellos, los famosos tecnooligarcas. Parece que Musk ha perdido 137.000 millones. Me sorprende que no lo supieran de antemano».

Cuando empiezas una guerra de esta manera, acaban sufriéndola quienes están más cerca de ti, incide Carbó. Para él, detrás de todo ello hay un error que conocen todos quienes se dedican a la economía, y es que «no puedes negociar en público, a golpe de tuits. La Teoría de los Juegos lo dice claramente: en público vas a salir perdiendo, porque el otro no revela sus intereses, y tú sí».

La crisis de los bonos estadounidenses hizo saltar todo por los aires, y entonces fue cuando el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que las cosas podrían haberse hecho de manera más diplomática: «Ahora tienen que volver a ganarse la confianza, y eso lleva mucho tiempo. Perderla no lleva nada, y recuperarla se ha puesto muy complejo para Estados Unidos» en el proceso de negociaciones que tiene que llevar a cabo a partir de ahora, estima Carbó.

El giro ha sido importante para el 60 % de ciudadanos americanos que tiene parte de sus ahorros en Bolsa. «Las empresas de Asia, que son las que podrían estar más castigadas en el futuro, ya están invirtiendo en Estados Unidos, pero no creo que vaya a haber una avalancha de inversión extranjera para producir en Estados Unidos y sustituir las importaciones, porque no hay seguridad. Hay cambios en las reglas del juego, y eso genera una incertidumbre que echa a las empresas para atrás», apunta Pampillón.

¿Cómo nos afectará a nosotros? Según ha dicho esta semana el Fondo Monetario Internacional (FMI), poco. «Pero tenemos unos socios comerciales, los de la Unión Europea, que se van a ver afectados. El impacto va a llegarnos en segunda ronda, como ya nos pasó con la crisis financiera», señala Carbó. «La economía española parece vivir como aislada de lo que está pasando. Hay dos hechos determinantes, que son la inmigración y la energía barata. La cuestión es cómo vamos a mantener este nivel de crecimiento, y que lo noten las personas, si ni se ve ni se esperan aumentos de productividad», añade.

Pampillón suscribe que crecemos por esos motivos, con una entrada de 400.000-500.000 inmigrantes anuales que nos lleva a que la población haya crecido en tres millones desde que llegó Sánchez, hasta los 49 millones, y eso hace que crezca más la economía. El FMI lo reconoce, pero también ha dicho «que nuestra renta per cápita no va a crecer. Se va a quedar estancada y creciendo muy por debajo de la media europea, y eso es el bienestar».

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