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Piso en alquilerJesús Hellín / Europa Press

La cara oculta de la compra de viviendas okupadas, un negocio en expansión

Muchos españoles optan por este tipo de inmuebles para acceder a descuentos de hasta el 60 %

La okupación sigue generando numerosos conflictos y quejas en España. La falta de una regulación clara y la escasa capacidad de actuación por parte de los dirigentes políticos han favorecido un incremento significativo de los casos. Sin embargo, algunas personas han comenzado a ver en esta situación una aparente oportunidad de negocio.

La usurpación de una vivienda se refiere a la ocupación de un inmueble por parte de quien no posee su propiedad. Se trata de una práctica cada vez más habitual en el territorio nacional, cuya proliferación está directamente relacionada con la ausencia de una respuesta normativa efectiva.

En muchos casos, el desahucio de los ocupantes conlleva gastos muy elevados, lo que representa una carga económica inasumible para muchas familias. Como consecuencia, numerosos propietarios optan por vender sus viviendas, normalmente a un precio muy por debajo de su valor real. Algunos compradores aprovechan estas circunstancias para adquirir los inmuebles con descuentos de hasta un 60 %, asumiendo los riesgos derivados de la okupación a cambio de acceder a una propiedad por un precio excepcionalmente bajo.

Si el comprador logra recuperar la posesión del inmueble y lo rehabilita —en caso de encontrarse en mal estado—, el potencial económico puede ser muy elevado. En ocasiones, el desalojo se resuelve mediante una negociación económica con los ocupantes, lo que simplifica el proceso y reduce las complicaciones en la adquisición del piso. Esta posibilidad, que ha ocurrido en múltiples casos, convierte a estas operaciones en inversiones atractivas para algunos.

Ahora bien, no todo resulta tan simple como parece. Invertir en una propiedad ocupada implica riesgos considerables. El nuevo titular será el responsable de promover y ejecutar el desahucio, un procedimiento que puede alargarse o complicarse notablemente. Durante ese tiempo, no tendrá acceso pleno a su nueva propiedad. Además, es frecuente que los inmuebles ocupados presenten daños severos, lo que exige una inversión adicional en reparaciones.

Al no poder acceder al inmueble, resulta imposible llevar a cabo una tasación formal, complicando el proceso

Otro obstáculo relevante es la financiación. Las entidades bancarias suelen mostrarse reticentes a conceder hipotecas para la compra de viviendas en esta situación, dado el alto nivel de riesgo. A esto se suma que, al no poder acceder al inmueble, resulta imposible llevar a cabo una tasación formal, lo que complica aún más el proceso crediticio.

Antes de tomar una decisión, resulta imprescindible realizar una investigación exhaustiva sobre la propiedad. No solo debe conocerse la situación de ocupación, sino también si la vivienda presenta cargas registrales u otras limitaciones legales. El procedimiento de compraventa, en términos generales, sigue los pasos habituales, aunque es común que el contrato incluya una cláusula específica sobre quién asume los costes derivados de los posibles desperfectos.

Los ocupantes suelen aprovechar los periodos vacacionales para entrar en viviendas que quedan temporalmente deshabitadas. Sus objetivos principales son las segundas residencias y las ubicadas en zonas urbanas poco pobladas o periféricas. En muchos casos, las propiedades elegidas pertenecen a bancos o fondos de inversión, que son habitualmente los más afectados por estas prácticas.

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