El primer ministro francés, Sébastien Lecornu.
S&P castiga a Francia y premia a España pese a tener una deuda similar
La agencia rebaja la nota del país vecino desde AA-/A-1+ hasta A+/A-1 con perspectiva estable por la «elevada incertidumbre fiscal»
Standard & Poor’s (S&P) ha rebajado la calificación de Francia desde AA-/A-1+ hasta A+/A-1 con perspectiva estable, alegando una «elevada incertidumbre» sobre sus finanzas públicas. La decisión llega apenas un mes después de que la misma agencia elevara la calificación de España, un país con una deuda casi idéntica y un déficit que tampoco invita al optimismo.
La agencia justifica la rebaja de la deuda soberana francesa por la falta de medidas adicionales que garanticen una consolidación presupuestaria creíble. Pese al proyecto de Presupuestos 2026, S&P advierte de que la deuda francesa alcanzará el 121 % del PIB en 2028, frente al 112 % de 2024, y que el déficit cerrará este año en el 5,4 % del PIB. El Gobierno de Sébastien Lecornu confía en reducirlo al 4,7 % el próximo año y situarlo por debajo del 3 % en 2029, pero la agencia duda de esa senda sin un mayor consenso político.
La decisión llega en un momento de extrema debilidad para las finanzas galas. El Gobierno de Lecornu ha sobrevivido por la mínima a dos mociones de censura y afronta un Parlamento fragmentado que ha forzado la suspensión de la reforma de las pensiones. Ese bloqueo político es, según S&P, uno de los factores que minan la credibilidad de su plan fiscal. El ministro de Economía, Roland Lescure, pidió «responsabilidad colectiva» al Parlamento y defendió que el Ejecutivo «cumplirá sus compromisos», aunque reconoció que será necesario un apoyo transversal para aprobar las cuentas.
En septiembre, la misma agencia consideró que España merecía una mejora de calificación, destacando su «resiliencia» y «estabilidad política». Lo hizo pese a reconocer los riesgos derivados de la fragmentación parlamentaria y los casos de corrupción en el entorno del Gobierno.
Según el Banco de España, la deuda pública española se situó en el 101,8 % del PIB en 2024, y el FMI prevé que caiga al 95,5 % en 2028, muy por debajo de la proyección francesa. Pese a ello, el país mantiene una tasa de paro del 10,3 % en agosto de 2025 (frente al 7,5 % de Francia) y una inflación del 3 % (por el 1,1 % francés). Eso sí, el PIB español avanzó un 0,6 % y un 0,8 % en los dos primeros trimestres de 2025, frente al 0,1 % y 0,3 % de Francia.
S&P cuestiona la falta de margen político de París para aplicar reformas de gasto, y confía en la disciplina presupuestaria de Madrid a corto plazo
S&P cuestiona la falta de margen político de París para aplicar reformas de gasto, y confía en la disciplina presupuestaria de Madrid a corto plazo, aunque con reservas ante los riesgos de fragmentación y corrupción institucional. La agencia prevé que Francia se enfrente a un estancamiento prolongado y un aumento del endeudamiento, mientras que España mantenga un ritmo de expansión moderado que reduzca gradualmente el peso relativo de la deuda sobre el PIB..
El peaje ya se nota en los mercados. Esas calificaciones no tienen efectos automáticos, pero sí orientan a los inversores y pueden encarecer las próximas emisiones del Tesoro francés. Este mismo viernes, al cierre, Francia pagaba un 3,261 % a diez años, por encima de Grecia (3,223 %) y España (3,104 %), y solo por detrás de Italia (3,356 %), Eslovaquia (3,285 %) y Lituania (3,410 %) dentro de la zona euro.
La mejora de la calificación para España se traduce en un ahorro de 350 millones en intereses
Como explicó Carlos Cuerpo el pasado septiembre, la mejora de la calificación «se traduce en un menor coste de financiación y un ahorro de 350 millones en intereses», un argumento que contrasta con la advertencia de Lescure en Francia de que será necesario «convencer a las agencias y a los mercados» de la credibilidad de sus previsiones.
En conjunto, la diferencia entre ambos países no depende tanto del nivel de deuda –similar, en torno al 100 % del PIB– como de la trayectoria y composición de sus economías. España crece más del doble que Francia (0,8 % frente a 0,3 % en el segundo trimestre de 2025), con un impulso sostenido del empleo y la demanda interna, factores que S&P valora como amortiguadores de riesgo. En cambio, la economía francesa encadena trimestres de estancamiento y mantiene un déficit estructural más difícil de corregir.
Menor margen
El mercado ya lo está descontando. El Tesoro francés deberá emitir 310.000 millones de euros en 2026 –un 10 % del PIB– y paga por sus bonos a diez años más que Grecia o España, una anomalía para la segunda economía del euro. Si el coste repunta, el impacto presupuestario será mayor del planificado: el gasto por intereses –que a inicios de década rondaba 30.000 millones– ascendería a 54.700 millones este año y 59.300 millones en 2026, con el Banco de Francia proyectando más de 100.000 millones anuales en 2029-2030. Es decir, más intereses hoy implican menos margen para cuadrar mañana el ajuste que S&P exige.
A ojos de los analistas, la agencia ha premiado la dinámica de crecimiento y la estabilidad financiera de España –pese a su deuda todavía elevada–, mientras castiga la rigidez presupuestaria de Francia. Para S&P el problema no es el tamaño del endeudamiento, sino la capacidad para gestionarlo. Y ahí, Francia cotiza hoy a la baja.