Salvador Illa saluda a Carles Puigdemont durante la reunión del pasado agosto en Bruselas.
El nacionalismo catalán capitaliza el fracaso de la opa y exige un sistema bancario propio
Desde Puigdemont hasta el propio Salvador Illa, las principales figuras políticas y empresariales catalanas presentan el rechazo a la opa como una victoria del «modelo financiero catalán»
El fracaso de la opa lanzada por BBVA sobre Banco Sabadell ha supuesto un espaldarazo para el independentismo catalán, que ha visto la oportunidad de capitalizar el desenlace y presentar la operación de BBVA como «un intento de acabar con el sistema bancario en Cataluña». Más sorprendente ha sido el entusiasmo mostrado por Salvador Illa, que incluso ha defendido la necesidad de un sistema «adaptado a la realidad catalana y al tejido empresarial».
El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, fue el primero en reaccionar. En un mensaje publicado en la red X, afirmó que «el intento de acabar con el sistema bancario de Cataluña ha fracasado» y celebró que «el Banco Sabadell no será absorbido por BBVA». Añadió que «era importante que la opa no prosperara» y que «ahora es todavía más importante que el Sabadell refuerce los vínculos con el sistema económico y social de Cataluña», algo que definió como «la mejor prevención para tentaciones de absorción futuras».
El líder de ERC, Oriol Junqueras, también consideró el desenlace una buena noticia «para Cataluña y para las empresas y los trabajadores del país», como señaló en X. A su juicio, «ahora, el Sabadell tendrá la oportunidad de ser más útil que nunca a la economía catalana».
Por su parte, el presidente del grupo parlamentario de Junts, Albert Batet, sostuvo que «ha fracasado un 155 financiero» y que «el retorno de la sede del Banco Sabadell a Cataluña ha salvado la opa». En una entrevista con El Nacional, aseguró que «había la voluntad de cambiar el sistema financiero catalán con la absorción y la desaparición de un banco» y calificó el resultado de «una gran noticia para el país».
Más inesperada fue la reacción del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, quien asumió parte del discurso de arraigo económico defendido por el independentismo y llegó a señalar que el fracaso de la opa «confirma la necesidad de tener un sistema bancario adaptado a la realidad de Cataluña y de su tejido empresarial».
Poco después, en una entrevista en la Cadena Ser, Illa atribuyó el fracaso de la operación a «razones no solamente financieras» y aseguró que «el Sabadell es un banco muy arraigado, no solo en Cataluña, sino en todo el levante español». A su juicio, «han jugado las emociones en este proceso» y «ese tipo de razones también han tenido un peso».
El president calificó el resultado como «una buena noticia para Cataluña y para el conjunto de España» y subrayó que ambas entidades, BBVA y Sabadell, «juegan un papel fundamental en las economías de un territorio» y están «teniendo un desempeño muy brillante».
Illa, por cierto, recibió al presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, en el Palau de la Generalitat, en una reunión a puerta cerrada tan solo un día después de la CNMV diera a conocer el fracaso de la OPA.
«Polo financiero» de Cataluña
Las principales organizaciones empresariales catalanas también celebraron el fracaso de la opa y subrayaron la importancia de mantener un polo financiero propio en la comunidad. El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, aseguró que «Cataluña necesita un polo financiero como el Sabadell» y que «su pervivencia facilitará que vuelva a liderar la economía española». La patronal calificó el desenlace como «muy positivo» y destacó que la operación «habría supuesto una excesiva concentración del poder económico y financiero».
Desde la Cámara de Comercio de Barcelona, su presidente, Josep Santacreu, afirmó que es «fundamental que Banco Sabadell mantenga su independencia» y que «este banco, el banco de las empresas, continúe siendo un actor clave para el tejido productivo catalán». En la misma línea, el organismo reclamó «un modelo financiero plural, diverso y abierto» que preserve la competencia y el acceso al crédito.
El Col·legi d’Economistes de Catalunya consideró que el resultado «consolida el sistema financiero catalán, esencial para el buen funcionamiento del tejido económico y empresarial y para la ciudadanía y las familias». Su decano, Carlos Puig de Travy, recordó que Cataluña representa «el 20 % del sistema financiero de toda España», una proporción que calificó de «insuficiente» en relación con el peso económico de la región.
Por su parte, el presidente de Pimec, Antoni Cañete, aseguró que las pymes y autónomos «han ganado el partido» y que el desenlace garantiza «una financiación más competitiva». A su juicio, «cuanta más competencia, mejores condiciones para las empresas».