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Análisis económicoJosé Ramón Riera

El Ministerio de Vivienda solo ha ejecutado el 14 % de las inversiones en lo que va de año

La vivienda, siendo uno de los problemas más importantes del país, se trata con una vulgaridad anormal y que para terminar de adornar el no hacer nada se crea un 047, que servirá para lo mismo

Lo de este Gobierno y lo que sucede en este país es cada día más increíble. Ya hemos aceptado que las 'chistorras', billetes de 500 euros, fuera un medio de pago en metálico, para notas de gastos de un Secretario de Organización del partido del Gobierno y se da por hecho que es lo más natural del mundo, que todas las empresas lo hagan y que ni un empresario haya levantado la voz para decir que eso es falso.

Es tan natural que hasta el Presidente el Gobierno dice que ha cobrado en metálico, no ha dicho la cantidad, pero si usted quiere compararse un ordenador de 1.200 euros, solo puede pagar 1.000 euros en efectivo, el resto lo tiene que pagar de otra manera, porque Hacienda lo prohíbe. Pero Ábalos se ha llevado 95.000 euros en metálico sin problema alguno.

Se ha normalizado que en Ferraz haya bolsas de dinero en metálico para pagar a todos los que lo necesitasen, no sabemos cuántos, y que todo es tan normal como que el Secretario General del partido también se lo lleve en «lechugas».

También hemos aceptado que unos de los lemas de la campaña de 2023 fueran, «voy a construir 180.000 viviendas y esta va a ser la legislatura de la vivienda», que hoy en día no se haya construido ni una sola desde la promoción estatal y que ahora se nos ocurra la última gracia del mes, que no es otra que crear una línea, que se va a llamar 047, que se le da el numero por alusión al artículo 47 de la Constitución que recoge el derecho a una vivienda digna.

Esta línea, que ya de partida es otra forma adicional de mofarse de los españoles, va a ser un «canal de atención unificado para que los ciudadanos puedan resolver dudas sobre vivienda: acceso, ayudas, rehabilitación, alquiler o normativa aplicable en su comunidad», además dicen que el propósito principal es brindar información veraz al ciudadano sobre qué normativas aplican en su territorio, pero se les ha olvidado, que hay muchas competencias fragmentadas (estado, comunidades autónomas, ayuntamientos), lo que va a generar una confusión tan enorme, que las personas que atiendan esta línea deberán recibir una formación casi de abogado del Estado.

Sólo la formación en los temas legales para atender este servicio puede llevar meses, salvo que se ponga un robot con la maravillosa frase de Mariano José de Larra actualizada: «Llame usted mañana».

Mientras tanto, Isabel Rodriguez, una ministra con un ministerio que a día 31 de agosto tiene un presupuesto actualizado (créditos definitivos) de 2.798 millones, pero que ha debido estar muy ocupada en su faena de «Loro Park», que solo ha sido capaz de utilizar 429,7 millones, de los cuales solo 6,3 millones han sido las Inversiones Reales.

Con los datos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) les he preparado este cuadro, que contiene el Presupuesto de Gastos en Operaciones No Financieras que es, en definitiva, la capacidad de gasto e inversión que tiene un ministerio:

Para que lo entiendan de forma clara, este Ministerio de Vivienda tiene un presupuesto de 2.798 millones, de los cuales, 2.710 millones, el 96,8 %, es hacer transferencias a otros organismos, o a otras comunidades o ayuntamientos para que ellos los inviertan. En definitiva, es solo aprobar Transferencias para Inversiones.

Es un esfuerzo tan brutal que para hacer esto cuenta con 356 empleados públicos, que nos cuestan 17,6 millones y que deben de sudar tinta china con tanto trabajo de enviar transferencias.

Este Ministerio lleva ejecutado, en los ocho primeros meses del año, 429,7 millones, el 15,4 % del presupuesto que equivale a ejecutar el 2 % del objetivo anual al mes y que cada empleado público haya tenido que manejar 153.000 euros al mes en expedientes de promoción y construcción de viviendas.

Me da que, si este ministerio simplemente fuera una Secretaría de Estado, tampoco tendría demasiado contenido, posiblemente con una Dirección General potente sería más que suficiente y desde luego con la mitad de la mitad de los empleados públicos.

Esto es un despilfarro total, solo necesario para justificar que hay alguien encargado del asunto de la vivienda, que siendo uno de los problemas más importantes, se trata con una vulgaridad anormal y que para terminar de adornar el no hacer nada se crea un 047, que servirá para lo mismo.

Que un ministerio haya ejecutado el 15,4 % de sus posibilidades en ocho meses es para cerrarlo de forma inmediata, despedir al ministro y hacer una restructuración de los empleados públicos.

Esperemos que esos 430 millones no se hayan pagado en lechugas y chistorras, porque entonces igual sí que se necesitan 350 empleados para embolsar los «folios».