España desperdicia su potencial por «la ausencia de visión estratégica»
«No soy optimista con España»
José Elías, empresario: «Los políticos solo se miran el ombligo, les es indiferente todo lo que viene»
El empresario cree que el verdadero problema no es la falta de oportunidades, sino la incapacidad política para convertirlas en un proyecto nacional
El empresario José Elías ha lanzado una reflexión especialmente crítica sobre la posición que ocupa hoy España en el mundo. «Hace 100 años, España era un imperio. Hoy, un americano no sabe ni dónde estamos», afirma, en una comparación que subraya la pérdida de peso internacional que, a su juicio, ha experimentado el país en apenas un siglo. Aun así, insiste en que su pesimismo no responde a una falta de recursos.
Cree, por el contrario, que España dispone de condiciones excepcionales que no está aprovechando. Defiende que el país cuenta con «una posición geopolítica brutal» y que es «la salida natural de Europa hacia América», elementos que, combinados con un clima privilegiado, podrían convertirlo en un referente energético. «Tenemos algo que muchos países pagarían por tener: sol», sostiene.
Su análisis apunta a que España podría asumir un papel de liderazgo en la producción de energía renovable. «Podríamos llenar Cuenca de placas fotovoltaicas y dar luz a toda Europa», afirma. Según detalla, el sol genera cada día un valor incalculable que el país apenas recoge, y considera que si España lograra ofrecer la electricidad más barata del continente, «las mayores empresas vendrían aquí» sin dudarlo.
El verdadero problema de España
Para Elías, el verdadero problema no es la falta de oportunidades, sino la incapacidad política para convertirlas en un proyecto nacional. «Nos falta lo único que no se compra: liderazgo», lamenta.
Cree imprescindible que alguien asuma la tarea de identificar los grandes desafíos del país y articular soluciones sostenidas en el tiempo. «Falta alguien que haga una lista de problemas y ponga soluciones. Falta un plan a 20 años vista», subraya, antes de reprochar a la clase política que actúe con una mirada reducida a cada ciclo electoral. «Como los políticos solo se miran el ombligo los próximos cuatro años, les es indiferente todo lo que viene detrás», denuncia.
El empresario concluye con un mensaje contundente: su falta de optimismo no nace del derrotismo, sino de la constatación de que España desperdicia su potencial por la ausencia de visión estratégica. «Por eso no soy optimista con España», afirma, convencido de que el país necesita un horizonte común para recuperar ambición y relevancia internacional.