Fundado en 1910

Compra vivienda de jóvenesGetty Images/Drazen Zigic

Los jóvenes entre 25 y 34, protagonistas del cambio silencioso que está dando aire al mercado inmobiliario

La participación en el mercado entre quienes tienen 25 y 34 años sube del 51 % al 58 % en un año, consolidándose como el tramo con mayor actividad

El mercado inmobiliario está en ebullición. Tras el parón de agosto, las compraventas de viviendas han registrado en septiembre su mejor dato desde el inicio de la serie en 2007, sumando 63.794 operaciones, un 3,8 % más respecto al mismo mes de 2024. Este repunte está marcado por un fenómeno que empieza a consolidarse. El regreso de los compradores entre 25 y 34 años y familias recién formadas que, ante la presión del alquiler y la falta de alternativas, han decidido dar el paso hacia la compra antes que perder los ahorros en una vivienda que no sea de su propiedad.

Mientras los más jóvenes, aquellos entre 18 y 24 años, pierden peso en el mercado inmobiliario, los jóvenes algo más adultos –entre los 25 y 34 años– protagonizan uno de los repuntes más relevantes, pasando del 51 % al 58 %. Este crecimiento los ha convertido en el grupo con mayor actividad en el sector, especialmente en el ámbito de la compraventa. Estas son algunas de las principales conclusiones que refleja el informe Radiografía del mercado de la vivienda en el segundo semestre de 2025, realizado por Fotocasa Research.

Este cambio empieza a detectarse tanto en grandes ciudades como en capitales de provincia donde la vivienda de segunda mano se presenta como una opción viable frente al incremento continuado del alquiler. Se trata de un desplazamiento que el sector observa con cautela, aunque con cierto optimismo, al constatar un perfil de comprador que parecía prácticamente desaparecido desde la subida abrupta de los tipos de interés en 2023 y la pérdida de poder adquisitivo posterior.

«Los adultos jóvenes están reapareciendo en el mercado por pura necesidad. Muchos se han visto obligados a buscar estabilidad a largo plazo ante un alquiler cada vez más inasumible y una oferta de bienes inmuebles muy limitada en zonas urbanas», asegura Ángel Sánchez, socio y letrado de Golden Partners. Y es que, en su despacho han detectado un aumento de consultas de compradores de entre 28 y 35 años, un dato que no veían desde hacía más de un lustro.

Esta situación no responde únicamente a un cambio de mentalidad, lo hace, sobre todo a una realidad incontestable. El alquiler ha experimentado subidas que han llegado a rozar el 19 % anual en algunas ciudades. A eso se le suma que la diferencia entre la cuota hipotecaria y la mensualidad del alquiler se ha reducido de forma significativa. De hecho, la renta cuesta 400 euros más al mes que la hipoteca, según datos del último Barómetro de Esfuerzo Financiero realizado por el comparador y asesor hipotecario iAhorro. Esto convierte la compra en una alternativa viable siempre que el comprador cuente con ahorros suficientes para la entrada y los gastos asociados.

Otros factores también influyen. Los bancos han flexibilizado algunas condiciones para perfiles con empleo estable y se ha estabilizado el coste financiero de los tipos de interés. Esto permite que los jóvenes con ingresos medios y contratos indefinidos vuelvan a plantearse la compra como un proyecto realista, aunque con un proceso de selección más exigente. «Estos compradores no buscan grandes superficies, sino viviendas de tamaño medio en zonas bien comunicadas y con precios que permitan asumir una hipoteca razonable», apunta el abogado experto en derecho inmobiliario.

El reto del acceso a la vivienda

El abogado consultado explica que las que acompañan a este proceso son muy distintas a las de la etapa de recuperación posterior a 2014. «No hay euforia. Hay urgencia. Lo que identifica en la mayoría de las jóvenes es una mezcla de resignación y esperanza. Resignación por tener que asumir un endeudamiento ante la falta de opciones y esperanza porque la compra les garantiza estabilidad después de año de alquiler con subidas inesperadas, renovaciones condicionadas o problemas para encadenar contratos», cuenta.

A esto se suma otro elemento: el ahorro embalsado durante los años de inflación y la falta de alternativas de inversión ha impulsado a muchos jóvenes con cierta capacidad económica a destinar sus recursos a la compra de vivienda. La percepción de la vivienda como un activo seguro se ha reforzado en un entorno de incertidumbre económica, lo que convierte la compra en la decisión más lógica para quienes pueden permitírselo.

Pero el regreso de los jóvenes al mercado no debe interpretarse como signo de mejora estructural. Se trata de una consecuencia directa de un acceso cada vez más difícil a la vivienda en alquiler. El precio medio por metro cuadrado sigue al alza y la oferta de vivienda protegida es claramente insuficiente.

Para darle la vuelta a esta situación, los expertos coinciden en que se necesitan medidas que realmente bajen las barreras de entrada, como reducir la carga fiscal asociada a la compra, impulsar garantías públicas que permitan acceder a una hipoteca sin tener grandes ahorros o fomentar modelos como el alquiler con opción a compra, que ayudan a dar el salto hacia la propiedad.