Fundado en 1910

Poner en marcha el filón petrolero venezolano le costará a Trump 58.000 millones

La triste realidad es que el chavismo se ha dedicado a saquear la industria haciendo que el país produzca alrededor de un millón de barriles al día equivalentes al 0,8 % de la producción global de crudo

Act. 05 ene. 2026 - 10:05

Donald Trump, durante la conferencia de prensa tras la captura de Nicolás Maduro.

Donald Trump, durante la conferencia de prensa tras la captura de Nicolás Maduro.EFE

Venezuela cumplió el pasado noviembre un año sin cifras oficiales de inflación. El último dato que proporcionó el régimen, correspondiente a octubre de 2024, fue un risible 4 % cuando antes de que Trump detuviera a Maduro, los servicios de estudios privados calculaban un incremento de los precios del 500 % para este 2026 que estamos estrenando. En los últimos diez años, la inflación anual del país ha oscilado entre un mínimo del 200 % y la barbaridad del 130.060 % que se alcanzó en 2018 y que convirtió al bolívar en una moneda menos valiosa que un billete del Monopoly.

La ampliación de la brecha cambiaria entre el precio del dólar fijado por el BCV y el del mercado negro, fue lo que llevó el año pasado a Nicolás Maduro a prohibir la publicación de cualquier estadística por falsa que fuera. E incluso a ordenar la detención de los economistas que osaran difundir algún dato que avalase la situación de colapso que sufren los venezolanos. Con eso y con todo, sabemos que el salario mínimo y las pensiones apenas rondan los 130 bolívares mensuales, lo que equivale a unos 60 centavos de dólar, según el tipo de cambio más reciente establecido por el Banco Central de Venezuela.

Son datos que cuesta encajar si tenemos en cuenta que el país posee la quinta parte de las reservas de petróleo del mundo; más de 300.000 millones de barriles de crudo, a decir de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Pero llegaron las sanciones internacionales. Y mucho más perjudiciales que estas, las progresivas expropiaciones de los activos de las grandes multinacionales como ExxonMobil o ConocoPhillips por parte del régimen. Igual que hicieron lo propio con General Motors o con Banesco Banco Universal ya al margen de la industria petrolera, por citar sólo algunos de los casos más sonados. Así se las ha gastado Nicolás Maduro todos estos años. Su represión económica, en paralelo a la represión política, ha fulminado el poder adquisitivo de los venezolanos.

«Vamos a hacer que las grandes petroleras de Estados Unidos entren, inviertan miles de millones de dólares y arreglen la infraestructura gravemente dañada», dijo Trump en la conferencia de prensa de Mar-a-Lago. En teoría, un Gobierno de transición liderado por Washington podría convertir a Venezuela en un proveedor mucho mayor de petróleo. Sin embargo, eso no se consigue de la noche a la mañana y los expertos recuerdan que los oleoductos de la estatal PDVSA llevan 50 años sin modernizarse, de manera que ponerlos en sus niveles máximos de producción costaría unos 58.000 millones, según ha difundido la CNN las últimas horas. La triste realidad es que el chavismo se ha dedicado a saquear la industria petrolera venezolana haciendo que el país produzca alrededor de un millón de barriles al día equivalentes al 0,8 % de la producción global de crudo. Eso es menos de la mitad de lo que bombeaba antes de que Maduro se instalara en el Palacio de Miraflores en 2013 y menos de un tercio de los 3,5 millones de barriles diarios que producía antes de que Hugo Chávez se hiciera con el poder.

En cuanto a los precios, el West Texas superó los 60 dólares cuando el Gobierno de Trump empezó a confiscar petróleo de los buques venezolanos, pero luego volvió a caer por debajo de los 57 dólares. Este lunes, los futuros del barril de referencia en Estados Unidos bajan y se sitúan en el entorno de los 56,5 dólares. Los analistas recuerdan que el crudo norteamericano sirve prácticamente para hacer gasolina y poco más, mientras que el de Venezuela es perfecto para ciertos productos que se fabrican en el proceso de refinado, como el diésel, el asfalto y los combustibles que necesitan las factorías para funcionar. Así que el desbloqueo de la industria venezolana promete ser muy beneficioso para Estados Unidos.

Otra cosa es el caso de España, que se queda en una posición muy vulnerable tras la operación ejecutada por Donald Trump este fin de semana. El motivo es que nuestra dependencia del crudo venezolano es ahora mismo diez veces superior a la de hace tres años. De hecho, la balanza comercial española ha pasado de registrar superávit a depender energéticamente de Caracas con un déficit histórico cercano a los 1.000 millones de euros. Sánchez debería estar preocupado por ello, pero es probable que ni se lo plantee en estos momentos. Bastante tiene con lo que puede salir a la luz sobre los vínculos de Zapatero y el Gobierno con un tirano que, todavía horas antes de ser arrestado, seguía convencido de que su fracasada revolución podía vencer al Imperio.

  • Susana Burgos es periodista especializada en economía y empresas y formadora de portavoces
comentarios
tracking

Compartir

Herramientas