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La semana 'horribilis' de Zapatero

El auto del magistrado Antonio Piña abre así la puerta a que la Audiencia Nacional investigue a Zapatero por su presunta «colaboración con la estructura criminal» de Maduro

José Luis Rodríguez Zapatero

José Luis Rodríguez Zapatero

La Audiencia Nacional abrió el viernes diligencias contra José Luis Rodríguez Zapatero por su posible colaboración con el régimen chavista de Maduro. El titular del Juzgado de Instrucción Central número 6, las abrió a raíz de un escrito planteado por Hazte Oír. Corresponde ahora al Ministerio Fiscal emitir el informe sobre la competencia de la Audiencia Nacional para decidir sobre la querella.

El auto del magistrado Antonio Piña abre así la puerta a que la Audiencia Nacional investigue a Zapatero por su presunta «colaboración con la estructura criminal» del dictador venezolano, Nicolás Maduro «que hace presumir la posible existencia de una infracción penal».

La querella recoge la supuesta comisión, por parte del ex presidente del Gobierno de varios delitos de tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal, indicando que la Audiencia Nacional sería competente para conocer estos hechos en tanto que Zapatero, como ciudadano español, habría perpetrado los mismos «en el extranjero». También pedía la retirada de su pasaporte pues recordaba que, en 2025, fue beneficiado con la entrega de un pasaporte diplomático de República Dominicana, aunque no esté nacionalizado en el país caribeño. Un asunto extraño del que ya hemos hablado.

Hazte Oír ha pedido también que se cite como testigos al exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y al empresario Víctor de Aldama, que ha asegurado, en varias ocasiones, que él mismo había viajado a Caracas, convocado por Zapatero, para entrevistarse con un sobrino de Maduro condenado por narcotráfico. Como recordé la semana pasada, Aldama había contado en el programa de televisión Horizonte, dirigido y presentado por Iker Jiménez, que Koldo García le contó que Zapatero cobró diez millones de euros de comisión en Panamá por su intervención en el rescate de la aerolínea Plus Ultra, tema pendiente en la Justicia, en una causa declarada secreta.

Para empezar, José Luis Rodríguez Zapatero fue citado por el presidente del Parlamento venezolano. Jorge Rodríguez, hermano de Delcy Rodríguez, recordó la figura del expresidente español en la rueda de prensa en la que anunciaba la liberación de varios presos políticos. «Agradecemos al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien desde hace diez años viene sumando todas sus capacidades para trabajar en conjunto por la convivencia nacional», recordó el hermanísimo de la actual presidenta.

Estos agradecimientos que matan fueron tan inoportunos que, si el lunes José Manuel Albares reivindicaba en una entrevista el papel de Zapatero como mediador en la crisis venezolana, y el martes Rodríguez agradecía su labor –también la de Brasil y el Reino de Quatar–, el miércoles tuvo que comparecer el ministro en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros para negar que Zapatero hubiera actuado en nombre del Gobierno Español. Albares –ahora se entiende por qué no le nombró Sánchez portavoz– se hizo un lío para distinguir el respaldo político a Zapatero de cualquier mandato oficial del Ejecutivo. Y es que Zapatero sigue figurando entre los 64 investigados en un juzgado de Nueva York por colaborar con el régimen de Maduro.

La confusión política es tal que el PP pidió también esta semana que Zapatero permanezca «localizado» para comparecer en la comisión del Senado sobre el caso Koldo, y no duden que Venezuela saldrá a relucir en ella. La cosa se complica más si en Moncloa empiezan ya a reconocer que, aunque Zapatero se haya convertido en un problema político interno, piensan que romper con él tendría un coste aún mayor. De ahí el matiz albareño: separar su actuación del Gobierno sin desautorizarle, aunque el ministro de Exteriores sentencie que «Defender la dignidad de un expresidente es defender la dignidad de España». Muy en la línea del de Pinto.

Pero la cosa va a seguir. El 12 de febrero conoceremos la sentencia de Hugo Carvajal, exjefe de la inteligencia venezolana, que podría incluir una imputación penal sobre Zapatero. El Pollo Carvajal habría proporcionado «datos precisos» sobre el pago a Zapatero de «importantes cantidades de dinero» procedentes del Gobierno venezolano. Y son estos datos los que han llevado a las autoridades estadounidenses a recabar la colaboración de España sobre la actividad financiera del expresidente y su incremento patrimonial. Estas mismas fuentes judiciales, relacionadas con la Corte del Distrito Sur de Nueva York, precisan que las revelaciones aportadas por Carvajal sobre Zapatero en Venezuela «han sido determinantes para impulsar seriamente esta vía».

Y ya como anécdota quería terminar con un tema no menor de las movidas de Zapatero en China. Isaac Blasco contó cómo el empresario chino Fangyong Du, más conocido como Miguel Duch, amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, propuso al hijo mayor de José Luis Ábalos la creación de una empresa lobby para competir con Acento, la consultora fundada por José Blanco y amparada por el propio Zapatero.

La reunión entre Du y Víctor Ábalos se produjo en las oficinas del que fue también promotor de Huawei en España. Y a ella se sumó Segundo Martínez, comisario del Cuerpo Nacional de Policía fichado por la tecnológica china para dirigir la seguridad de la empresa. Martínez estuvo al frente de la seguridad de Moncloa durante las dos legislaturas de Zapatero y ha sido recuperado por Marlaska a pesar de haberse jubilado en 2017.

Lo mejor es que Fangyong Du contó al primogénito del exministro que ya no trabajaba con la agencia de José Blanco porque los métodos de esta «eran incompatibles con sus principios»; y que era necesario crear una nueva compañía para anticiparse en Iberoamérica a Acento. El caso es que al final, no se creó esta nueva agencia. Tampoco sirvieron los contactos de Du en Asia para competir con Acento. ¿Tendrá esto algo que ver con la defensa que hacen ahora los chicos de la agencia de Zapatero? Casi todo coincide. Pues eso.

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