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Imagen del Alvia siniestrado en Adamuz

Descripción de la imagenAFP

Las incógnitas del «extraño» accidente de Adamuz: «Si el centro de control no vio al Alvia, significa que vamos a ciegas»

Los audios del maquinista, la discusión sobre los segundos entre descarrilamiento y choque y las marcas en vía y bogies centran la investigación

En los grupos de mensajería de los maquinistas reina el estupor. Tras la publicación de la conversación entre el centro de mando de Adif en Atocha y el maquinista del Iryo, en el sector empiezan a sospechar que el Control de Tráfico Centralizado (CTC) no tenía una imagen completa de la situación del tráfico en la vía contigua.

Todas las circunstancias que han rodeado el accidente están desconcertando a los expertos hasta el punto de que el propio Ministerio de Transportes lo ha calificado de «extraño». El suceso se produjo en un tramo recto, recientemente renovado, con trenes que acaban de pasar las revisiones y dentro de los límites de velocidad. Sin embargo, algo falló para que un tren descarrilara y otro colisionara de frente provocando la muerte de 42 personas por el momento.

El Gobierno ha descartado ya el sabotaje y el fallo humano, y la investigación se está centrando tanto en el tren y en el estado de las vías por donde pasó el Iryo accidentado. Pero más reveladoras han sido las conversaciones filtradas por elDiario.es entre el centro de mando en Adif y el maquinista del convoy.

En la primera llamada, el maquinista del Iryo se pone en contacto con el centro de mando para advertir de un «enganchón» a la altura de Adamuz y que está bloqueado:

  • Centro de mando de Adif en Atocha: 6189, aquí Atocha, dime.
  • Maquinista del Iryo 6189: Mira, acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz.
  • A: Ah, ya, ya te veo, ya te veo... Venga, de acuerdo. Déjame un teléfono, anda.
  • M: Apunte, por favor…
  • A: Me dicen por aquí que bajes pantógrafos.
  • M: Más abajo no pueden estar.
  • A: O sea que ya los has bajado.
  • M: Sí, está todo bajadísimo.
  • A: Venga, de acuerdo.
  • M: De hecho, tengo el tren bloqueado... O sea, ahora mismo
  • A: O sea, que no te puedes mover.
  • M: No… voy a necesitar reconocer.
  • A: Vas a necesitar reconocer, tú.
  • M: Sí.
  • A: Un segundito maquinista, no cuelgues. O te llamo yo ahora.
  • M: Sí, tranquilo.
  • A: Venga.

A continuación, se produce una segunda llamada en el que el maquinista avisa de que se ha producido un descarrilamiento y que está invadiendo la vía contigua. También advierte de que observa fuego y de que hay heridos en el tren:

  • A: 6189, aquí Atocha.
  • M: Hola, Atocha, 6189, mira, comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Repito: descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua.
  • A: Vale, venga, recibido, pues gracias por avisar.
  • M: Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor.
  • A: Sí, sí, sí… no hay ningún tren llegando.
  • M: Y tengo incendio también… necesito abandonar la cabina porque tengo que verificar, ¿vale? Tengo un coche incendiando.
  • A: Tengo su teléfono, perfecto, pues voy a comunicarlo por aquí. Ahora me pongo en contacto con usted.
  • M: Y necesito que envíen, por favor, también un servicio de urgencia, bomberos y ambulancias, que tengo también heridos en el tren.
  • A: Vale, vale, venga, recibido.
  • M: Tienen mi teléfono, ¿vale?
  • A: Sí, sí, lo tengo.
  • M: Abandono la cabina, le informo, ¿vale?
  • A: Vale, perfecto, hasta ahora.

Entre ambas llamadas pasaron entre tres y cuatro minutos, según Óscar Puente, que ha revelado que el choque del Alvia se produjo entremedias. «Cuando el tren se detiene, el impacto ya se ha producido. Y sabemos el gap que ha habido entre el descarrilamiento y el impacto. Se ha hablado de 20 segundos, ahora parece que el impacto es casi simultáneo, de menos de 9 segundos. El audio sólo tiene un valor ilustrativo, sobre todo de que el maquinista no fue consciente de que había chocado contra otro tren y de que había descarrilado hasta que bajó del tren», ha comentado el ministro.

El propio Puente ha confirmado la existencia de marcas en los bogies de algunos coches y ha apuntado que es «posible» que otros trenes que circularon antes presentaran señales similares.

El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, ha asegurado que es «relativamente normal» que el Iryo no notase el impacto del Alvia, aunque no ha querido confirmar el tiempo entre el descarrilamiento y el posterior impacto.

«A ciegas»

En el sector, sin embargo, las conversaciones revelan un problema «extremadamente grave». «Si el CTC no vio la posición del Alvia significa que vamos a ciegas, con lo que ello conlleva», señala un maquinista de Renfe.

«Lo que no nos cuadra es en qué momento se producen las llamadas: ¿el maquinista de Iryo no se dio cuenta de que se había cruzado con el Alvia? ¿Aún no se había cruzado y el centro de control tenía un fallo de situación de trenes? Es todo muy raro», añade.

Preguntado sobre si es posible que el maquinista del Iryo no notase un impacto como el que produjo el Alvia, este trabajador entiende que es posible ya que las cabinas están muy bien aisladas. «Puede ser que el Alvia cruzase entre llamada y llamada; entre mirar aparatos, revisar informes del sistema y atender el teléfono corporativo, se cruzase el Alvia y, como son solo unos segundos, no se enterase», explica.

Soldadura de la vía

De momento, la CIAF está investigando si se produjo una rotura de la soldadura en la vía, como adelantó El Debate, aunque ha señalado que las inspecciones de mantenimiento que se hacen regularmente detectan ese tipo de problemas. También se investiga la rotura de varios tramos de la vía o el desprendimiento de la rodadura del Iryo.

Por su parte, el sindicato mayoritario de maquinistas ha convocado una huelga general en todo el sector para protestar por el estado de la red tras el accidente de Adamuz y el de Cataluña. «Vamos a exigir responsabilidad penal a las personas encargadas de garantizar la seguridad en la infraestructura ferroviaria», señalan en su comunicado.

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