Imagen del tren siniestrado.
Un maquinista de Renfe apunta a una rotura en la soldadura del carril en las agujas de entrada
Al menos 39 personas han fallecido por el descarrilamiento de un Iryo a la altura de Adamuz, en Córdoba
El grave accidente ferroviario registrado este domingo en Córdoba, en el que han fallecido al menos 39 personas, sigue bajo investigación mientras los equipos de emergencia continúan con las labores de atención y rescate. Fuentes del sector ferroviario apuntan a que el siniestro pudo originarse por un fallo de soldadura en uno de los carriles de cambio de vía.
El Iryo 6189, que realizaba el trayecto entre Málaga y Madrid, descarriló a la altura de Adamuz (Córdoba) a gran velocidad, quedando afectada también la vía contigua y provocando el descarrilamiento de un Alvia que circulaba en sentido contrario. «Los tres primeros coches volaron directamente», explica a El Debate un trabajador de Renfe que lleva tiempo alertando sobre el deterioro de la red ferroviaria.
Según desvela, el maquinista del tren que circulaba por detrás habría reconocido que el descarrilamiento se produjo por «una rotura de soldadura de carril en las agujas de entrada». «Hasta que la CIAF (la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios) no pase por ahí, no se podrá confirmar, pero todo apunta a que la aguja se partió cuando pasaba el Iryo», añade.
Este maquinista cree que la primera parte del Iryo pasó sin problemas, pero la segunda descarriló, tirando de toda la composición hacia la otra vía, con la mala fortuna de que pasaba el Alvia de Renfe. «Al chocar, el Alvia habrá rebotado y se habrá metido hacia dentro, como muestran las imágenes», comenta.
Estas roturas de agujas son relativamente habituales, pero «como no hay heridos ni víctimas mortales, nadie se entera», critica este trabajador de Renfe.
Las agujas –también conocidas como desvíos– permiten a un tren cambiar de una vía a otra mediante un sistema de carriles móviles y elementos de guiado. Son puntos particularmente sensibles ya que concentran la mayor parte del desgaste al estar sometidos a esfuerzos y vibraciones.
Los raíles se unen para formar tramos continuos mediante soldaduras –habitualmente aluminotérmicas o eléctricas– con el objetivo de evitar juntas, reducir ruido y minimizar golpes. Si esa unión falla, ya sea por defecto de ejecución o por deterioro, puede generar una discontinuidad o fisura capaz de desencadenar la pérdida de guiado de las ruedas.
Esta hipótesis explicaría que el accidente se produjera en un tramo recto y recientemente renovado, como han señalado fuentes del Ministerio de Transportes. No obstante, otras voces del sector advierten de que aún es pronto para atribuir el siniestro a una causa concreta y piden prudencia hasta que se conozcan los primeros resultados de la investigación.
El propio Óscar Puente reconoció que accidente es «raro» y «difícil de explicar» dado el tipo de trazado y que el tren siniestrado es relativamente nuevo y pasó todas las revisiones hace apenas cuatro días.
Investigación
Los motivos del incidente, sin embargo, pueden tardar días en conocerse. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha señalado que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya está trabajando sobre el terreno, pero que no habrá «una respuesta concluyente» sobre la investigación «hasta que pasen varios días».
El hecho de que el accidente haya ocurrido en una recta, sobre un tramo de vía que está limitado a 250 kilómetros por hora, permite pensar, ha añadido, que no era un problema de exceso de velocidad.