España lidera en Europa la subida de impuestos con una recaudación récord
El Gobierno recauda como si fuera un país nórdico, pero gestiona sus infraestructuras como si fuera un país bolivariano
Eurostat acaba de publicar los datos de deuda, déficit, gasto público e impuestos correspondientes al tercer trimestre de 2025. Veloces como gacelas no son, pero es lo que hay: muchas vacaciones en diciembre y enero, buenos salarios que permiten disfrutarlas y una productividad que baja, como en toda la Unión Europea. Quizá haya que empezar a remover el gallinero en la oficina de estadística de la UE para ver si espabilan.
Los datos publicados son tremendamente preocupantes para los contribuyentes españoles, porque España se ha convertido en el país que más incrementa la recaudación tributaria entre enero y septiembre de 2025 dentro del grupo de las grandes economías europeas, los países nórdicos y los Estados con mayor renta per cápita de la Unión Europea.
No es un titular exagerado, sino el dato oficial de Eurostat. Un dato que debería provocar un terremoto político, más aún en plena campaña autonómica en Aragón.
Por eso dedico este artículo a todos los políticos y partidos que concurren a esas elecciones para que, sean del color que sean, pongan el grito en el cielo.
España ha aumentado su recaudación en 33.609 millones de euros en solo nueve meses. Francia, cuya economía es un 83 % mayor que la nuestra, la ha incrementado en 34.220 millones, apenas 600 millones más. Es decir, España recauda prácticamente lo mismo que Francia en aumento absoluto… con una economía casi la mitad de grande.
No sé si alguno de ustedes tiene una forma amable de describir esto, pero para mí es un despropósito fiscal sin precedentes en Europa.
La comparación con Italia es igual de escandalosa. Con una economía un 38 % mayor que la española, incrementa su recaudación en 27.329 millones. España, con un PIB mucho menor, recauda un 23 % más que Italia en términos absolutos.
¿Cómo se explica que un país más pequeño recaude más que otro mucho más grande? La respuesta es evidente: España está exprimiendo fiscalmente a ciudadanos y empresas como ningún otro país comparable.
Si observamos los datos, en la Unión Europea la recaudación crece un 4,9 % en estos nueve meses, pese a que Francia, Italia y Países Bajos lo hacen muy por debajo de la media: un 3,1 % Francia y un 3,8 % los otros dos.
También aparecen los tres países nórdicos miembros de la UE, tradicionalmente considerados muy exigentes fiscalmente. Sin embargo, Dinamarca, con una socialdemócrata al frente, solo incrementa la recaudación un 2 %, casi tres veces menos que España. Finlandia, con un grave problema de paro, recauda un 3,9 % más. Suecia, que ya no es el país de mayor presión fiscal de la Unión, crece un 4,7 %, también por debajo de la media europea.
Luego está Luxemburgo, el país con mayor PIB per cápita de la UE, donde la recaudación apenas aumenta un 2,3 %.
Y por último Irlanda, con un PIB per cápita superior a los 85.000 euros, donde la recaudación impositiva baja un 9,1 %, debido a un mal tercer trimestre económico que se traduce automáticamente en menores ingresos fiscales.
No es el caso de Alemania, cuya economía no crece, pero cuyos impuestos aumentan, aunque menos que en España.
El Gobierno presume de «justicia fiscal», pero la realidad es que España está batiendo récords de recaudación sin que ello se traduzca en mejores hospitales, mejores colegios, una deuda más baja o mejores infraestructuras.
La deuda pública sigue en torno al 103 % del PIB nominal, una de las más elevadas de la Unión Europea, y no se reduce pese al esfuerzo fiscal récord.
España recauda como si fuera un país nórdico, pero gestiona sus infraestructuras como si fuera un país bolivariano, donde el dinero público se malgasta, se despilfarra o se pierde porque termina en cuentas de personajes indignos de haber formado parte del entramado político de este país y del partido que nos gobierna.
Sánchez, como buen «galgo de Paiporta», permanece escondido. Es lo que suelen hacer los cobardes cuando las cosas salen mal, y nuestro presidente es el mayor cobarde que hemos tenido en esta democracia. La cobardía, el nepotismo y la corrupción no se curan: solo cabe extirparlos.