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La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda DíazEuropa Press

El maquillaje de la reforma laboral: el gasto en prestaciones no se frena pese la caída «estadística» del paro

En total ha habido 1,82 millones de perceptores de este subsidio en 2023, con un gasto equivalente al 1,5 % del PIB

El Gobierno sigue presumiendo de los efectos que ha tenido la reforma laboral en el mercado laboral. Esta medida tenía como objetivo acabar con la precariedad laboral y limitar el uso «abusivo, injustificado y desproporcionado» de la contratación temporal. Y aunque su tasa, que se calcula teniendo en cuenta la relación entre ocupados con contrato temporal sobre el total de ocupados, se ha reducido drásticamente, este descenso no responde a una transformación profunda del mercado de trabajo, sino principalmente a la figura de los fijos discontinuos.

Este tipo de contrato indefinido permite a los trabajadores alternar los periodos de inactividad con derecho a prestación por desempleo, y sin ser registrados como parados. Según las estimaciones que ha hecho la Fundación Civismo en su último informe, ¿Qué esconden los fijos discontinuos?, basadas en la Muestra Continua de Vidas Laborales de Fedea, el número de personas vinculadas a contratos fijos discontinuos pasó de alrededor de 650.000 antes de la reforma a situarse por encima de 1,2-1,4 millones tras su entrada en vigor, al considerar conjuntamente trabajadores en activo y en situación de inactividad.

Una expansión que se concentra en sectores tradicionalmente estacionales y de baja productividad. En 2023, más del 60 % de los fijos discontinuos se localizaban en hostelería, agricultura, comercio y servicios auxiliares.

En apenas cuatro meses, el peso de los contratos indefinidos en la contratación mensual pasó de alrededor el 10 % en diciembre de 2021 a más del 48 % en abril de 2022, estabilizándose después en torno al 43 %. Sin embargo, a finales de 2022, las estimaciones del think tank apuntan a que aproximadamente entre el 40 % y el 45 % de los trabajadores con contrato fijo discontinuo se encontraban en periodos de inactividad en un momento dado.

Pero este aumento no implica mayor estabilidad real. Una misma relación laboral puede mantenerse activa todo el año, aunque el trabajador solo preste servicios durante algunos meses. De hecho, los datos de horas trabajadas confirman que el cambio ha sido principalmente jurídico y administrativo. En 2023, las horas trabajadas apenas alcanzaron el 98,4 % del nivel de 2019, pese al fuerte aumento del empleo indefinido registrado.

Tampoco se observa un impacto apreciable sobre la productividad: se sitúo en 95,8 puntos en 2023, prácticamente en el mismo nivel que antes de la reforma y muy por debajo de la media de la zona euro.

Otro dato que confirma el maquillaje estadístico de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y quizá uno de los más importantes, es que mientras el paro registrado no para de disminuir el número de beneficiarios de prestaciones por desempleo sigue siendo elevado, y no varía en la misma proporción, especialmente en sectores con alta presencia de fijos discontinuos. En total ha habido 1,82 millones de perceptores de este subsidio en 2023, con un gasto equivalente al 1,5 % del PIB.

En conjunto, el contrato fijo discontinuo ha permitido una mejora rápida de los indicadores de estabilidad contractual, pero sus efectos sobre la estabilidad económica real, la productividad y la sostenibilidad fiscal son limitados y heterogéneos, explican desde Fundación Civismo. «El principal problema del nuevo modelo es que corrige un síntoma sin abordar plenamente las causas estructurales: baja productividad, rigideces regulatorias y un marco de incentivos que sigue favoreciendo el empleo intermitente en amplios segmentos de la economía», sentencian.