Las malas cuentas del CIS, un organismo que pierde 2,7 millones que pagamos todos
Cuando un organismo financiado casi al 100 % con dinero público (transferencias corrientes) no puede demostrar para que nos sirve a los españoles y a la sociedad, pierde su legitimidad institucional y lo que procede es cerrarlo
¿Hay alguien que crea que se puede dar una horquilla en una encuesta, con 10, 9 y 8 escaños de diferencia respectivamente entre los tres partidos mayoritarios? Pues eso es lo que hizo el CIS en su última encuesta electoral para las elecciones en Castilla y León. No sé cómo no se les cae la cara de vergüenza a quienes la han elaborado.
Este organismo procede del antiguo Instituto de Opinión Pública (IOP), creado en 1963 por el régimen de Franco cuyo objetivo era conocer el estado de opinión de los ciudadanos. En 1967 pega un salto utilizando todas las técnicas modernas de la demoscopia del momento. En 1977 se transforma en el actual Centro de Investigaciones Sociológicas, de la mano de Juan Díez Nicolás, uno de los mejores sociólogos de nuestro país, con una cabeza perfectamente amueblada. Posteriormente sustituido por Amando de Miguel, otra de los grandes sociólogos de nuestro país.
Desde 2018 este Organismo Autónomo, responsable de realizar encuestas periódicas (como el famoso Barómetro del CIS), publicar estudios sociológicos y electorales, mantener bancos de datos accesibles para investigadores y promover la investigación social en España, está presidido por una de las figuras más abyectas de nuestra sociedad, José Félix Tezanos.
Alguien que ha decidido, al final de su carrera, vender sus conocimientos y experiencias al diablo por dos platos de lentejas. Tiene rango de Subsecretario, y según varios medios su salario supera los 120.000 euros anuales con todas las prebendas habituales a ese cargo: secretarias, coches oficiales, tarjetas de crédito y las que nunca sabremos porque no se publican.
El CIS emplea a 91 trabajadores públicos (53 funcionarios, 34 laborales y 4 eventuales) que son totalmente afines a su presidente y, por lo tanto, cómplices de lo que sucede y que además nos cuestan, por todos los conceptos, 14,7 millones de euros.
Cómo pueden ver, no tienen ingresos propios naturales porque sólo venden 34.000 euros, el resto es dinero que procede de los Presupuestos Generales del Estado, que a su vez provienen de los impuestos que pagamos entre todos los españoles.
No tienen ingresos propios naturales porque sólo venden 34.000 euros, el resto es dinero que procede de los Presupuestos Generales del Estado
Este organismo, que históricamente aportó mucha información sociológica y que, aunque siempre tuvo un sesgo a favor de los gobiernos de turno, ahora es una institución completamente prostituida, al servicio único del que creen que les paga, cuando somos los españoles quienes les pagamos.
Estamos ante una institución que ya ni aporta métricas de impacto y no tiene ninguna utilidad real para políticas públicas, ni sus datos sirven para prever cambios.
Es un organismo que no aporta absolutamente nada a la sociedad, solo se lo aporta al inquiokupa de la Moncloa, cercado por todas partes, esposa, hermano, todas sus manos derechas y todo el partido.
Sus datos ya no son comparables con los del mercado. Es más en su memoria admite que «sus indicadores de economía no son comparables con el sector privado por diferencias metodológicas y esto es muy relevante porque elimina el principal benchmark natural (precio/coste por entrevista equivalente)».
Si alguien no tiene claro que un Organismo Público solo se justifica por producir valor público verificable, es que no entiende que el dinero de los contribuyentes está por encima de su existencia.
Cuando un Organismo financiado casi al 100 % con dinero público (transferencias corrientes) no puede demostrar para que nos sirve a los españoles y a la sociedad, pierde su legitimidad institucional y lo que procede es cerrarlo. El CIS ha pasado de servir para tener un conocimiento de la sociedad a ser un instrumento solo para el Presidente del Gobierno y si este quiere tener información de lo que pasa en el país, que lo pague a instituciones y empresas privadas que además facilitarán una información sin sesgo y que servirán para tener un mayor conocimiento de posibles cambios que se estén produciendo en nuestro país.
Hoy el CIS solo sirve para producir datos con unas encuestas tan abiertas que no sirven para nada, no se puede decir que el PP va a obtener en las elecciones en Castilla y León entre 28 y 38 escaños, el PSOE entre 26 y 35 y Vox en 11 y 19 escaños, porque no tiene ningún valor. Demoscópicamente es una bazofia y hoy la sociedad española no está para que los impuestos se utilicen para pagar basura.
A los funcionarios habrá que recolocarlos, a los laborales despedirlos por colaboradores en la estafa y a los eventuales acompañarlos hasta la puerta y darles un adiós y no vuelvas por aquí mañana.
Si no empezamos a dar ejemplo de que con el dinero de los impuestos no se juega, este país seguirá siendo un país de charanga y panderetas y hace tiempo que los españoles decidimos que no queríamos ser eso, aunque en las fiestas mayores sigamos disfrutando de nuestras tradiciones.