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Dos personas caminan, a 26 de diciembre de 2024, en Madrid (España). La revalorización supondrá un aumento de 600 euros anuales para las pensiones contributivas, y de 500 euros anuales para las pensiones medias. La subida de las pensiones contributivas y de clases pasivas en un 2,8% para 2025, ya confirmada por el Gobierno el pasado noviembre, obedece a la fórmula de revalorización recogida en la Ley de reforma de las pensiones, en la que se tiene en cuenta, como referencia para determinar la subida de estas prestaciones, el IPC interanual promedio de doce meses (de diciembre del año anterior a noviembre del ejercicio en vigor). En 2024, las pensiones contributivas se revalorizaron un 3,8% porque la inflación media fue mayor, mientras que en 2023 lo hicieron en un 8,5%.

Eduardo Parra / Europa Press
26 DICIEMBRE 2024;PENSIÓN;IPC;PENSIONES;ANCIANOS;PERSONAS MAYORES;JUBILADOS;
26/12/2024

El sistema se diseñó cuando las personas vivían «apenas siete años de media tras jubilarse»Europa Press

Pensiones

Natalia de Santiago, experta en finanzas: «Cada vez va a haber más gente cobrando pensiones y menos trabajando»

Según sus palabras, dejar de ajustar las pensiones al coste de la vida real es «una forma de recortarlas sin bajarlas oficialmente»

La viabilidad del sistema público de pensiones en España se encuentra en un punto crítico debido a un desajuste demográfico que amenaza los cimientos del modelo actual. El aumento constante de la esperanza de vida ha transformado el retiro en una etapa que puede superar las dos décadas, una realidad muy alejada de las previsiones originales.

Como bien apunta la experta en finanzas Natalia de Santiago, el sistema se diseñó cuando las personas vivían «apenas siete años de media tras jubilarse», mientras que hoy esa cifra se ha triplicado y sigue en ascenso, introduciendo una tensión financiera sin precedentes en las cuentas de la Seguridad Social.

A pesar de que las prestaciones en España son notablemente generosas en comparación con el entorno europeo, la economista advierte que la pirámide poblacional anticipa un escenario insostenible con «más pensionistas y menos cotizantes».

Ante la disyuntiva de subir las aportaciones de los trabajadores o reducir la cuantía de las pagas, señala que el nivel actual de las nóminas públicas difícilmente se podrá mantener. A este problema estructural se suma la inflación, a la que define como un interés negativo que erosiona el poder adquisitivo de forma silenciosa.

Según sus palabras, dejar de ajustar las pensiones al coste de la vida real es «una forma de recortarlas sin bajarlas oficialmente», lo que obliga a los ciudadanos a replantear su estrategia financiera a largo plazo.

Planificar para evitar sorpresas

Para evitar sorpresas desagradables al abandonar el mercado laboral, la experta recomienda una planificación individual rigurosa y el uso de herramientas de estimación. Sin embargo, propone aplicar una visión prudente y realista al mirar hacia el futuro: «Por curarme en salud, le quitaría un 20 % a esa pensión si te quedan años para jubilarte», sentencia.

Esta medida de precaución sirve para establecer cuánto ahorro privado será necesario generar para complementar la prestación estatal. En definitiva, aunque la longevidad es un éxito sanitario, exige un cambio de mentalidad donde la responsabilidad individual y el ahorro temprano se vuelven fundamentales para garantizar que la calidad de vida no se desplome durante el retiro.

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