La salida de BlackRock de Naturgy, todo un síntoma de lo que viene
Se pueden imaginar que esta salida de los americanos provocó no solo sorpresa, sino una caída de la acción del 7,7 %
Larry Fink, presidente del fondo de inversión Blackrock, el más grande del mundo
Es lo que tienen las guerras. Que de un día para otro todo cambia. Incluida la economía, por supuesto. Y es que nunca los mercados han sido más vulnerables o, como dicen los técnicos, más volátiles, que parece que suena mejor, aunque en realidad quiere decir lo mismo: que no sabemos por dónde nos la van a dar.
Así terminaba la semana pasada. Bien servida. Materias primas por las nubes y con todos los países intentando garantizar gas y petróleo al precio que fuera. Por si fuera poco, a nuestro presidente se le ocurrió jugar a meter el dedo en el ojo a Trump sin percatarse de que ni era el momento ni estamos para ello. Y para qué quieres más. Una comparecencia en Moncloa sin preguntas y –eso fue lo peor– sin respuestas a la crisis que él mismo había creado. Y un ministro de Economía que, en ausencia del de Pinto –léase José Manuel Albares–, intentaba tranquilizar a los mercados hablando de política exterior. ¡Pobre Carlos Cuerpo!
Pues bien, la fiesta no había hecho más que empezar. Lo primero fue el anuncio de que BlackRock liquidaba un 11,4 % de su participación en Naturgy. El superfondo estadounidense iniciaba un repliegue en España que nadie se esperaba, recogiendo beneficios de una bolsa española en máximos, pero que empezaba a torcerse tras el disparate de Pedro Sánchez.
Larry Fink, consejero delegado de BlackRock, no dio al principio ninguna explicación, aunque pronto supimos que algo pasaba. El caso es que el comunicado del fondo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores decía que seguiría con un 2,259 % del capital, pero ya concretaba que se retiraba del consejo de Naturgy. La movida fue rápida. Criteria subió hasta el 28,5 % su participación en Naturgy y se puso a negociar su nueva cuota de poder en el consejo de la energética. El jueves a última hora, Naturgy anunciaba que los tres consejeros de BlackRock-GIP, Rajaram Rao, Lucy Chadwick y Martin Catchpole, renunciaban al cargo. Dejaban libre así el camino para la reorganización del consejo.
CriteriaCaixa, el hólding que gestiona el patrimonio empresarial de la Fundación La Caixa, adquirió un 2,5 % adicional del capital de Naturgy por 611 millones de euros. Y no solo porque CriteriaCaixa fuera uno de los accionistas históricos de la empresa –primera gasista en España y tercera eléctrica–, sino porque así evitaba movimientos de la Sepi, de los Escribano o vaya usted a saber qué nueva tropa se apuntaba al reparto. Criteria se coloca así con un 28,5 % del capital de la compañía, la máxima participación en Naturgy desde 2016.
¿Cómo va a influir el aumento de Criteria en el consejo de Naturgy? Pues cada uno de los quince miembros respondía aproximadamente al 6 % del capital. Por eso CriteriaCaixa, con más del 28 % del capital, debería tener cuatro consejeros. En la actualidad tiene solo tres. Renunció a uno. Está por ver cómo se organiza la nueva propiedad.
¿Por qué BlackRock cambia una energética española que vale en bolsa casi 24.000 millones por otra estadounidense cuya capitalización es casi tres veces menor?
Pero lo más sorprendente de toda esta operación es por qué el fondo de Larry Fink cambiaba una energética española que vale en bolsa casi 24.000 millones por otra estadounidense –AES Corporation– cuya capitalización es casi tres veces menor: 8.702 millones. O dicho de otra manera: ¿por qué deja España e invierte en Estados Unidos?
Recordemos que Naturgy había presentado un beneficio récord en 2025 y además había logrado un pacto de caballeros en su consejo de administración. Todo iba bien. ¿Y? Pues quizá por eso GIP/BlackRock vendió en diciembre, un 7,1 % de su participación por 1.703 millones de euros; y el 2 de marzo, el fondo procedía a una segunda colocación. Se pueden imaginar que esta salida de los americanos provocó no solo sorpresa, sino una caída de la acción del 7,7 %. Pero ellos ya habían vendido en mejores condiciones.
¿Y por qué vender ahora cuando el Gobierno de Pedro Sánchez habla de un fondo España Crece donde habrá inversión pública y privada? ¿No es el mejor momento para invertir en nuestro país? Pues ya se ve que algunos no piensan igual. Tampoco ha habido que esperar mucho.
Pero el viernes saltaba la noticia. BlackRock limitaba los reembolsos en su fondo estrella. La mayor gestora del mundo en activos bajo gestión y accionista de referencia en muchas empresas del Ibex 35 español, había tomado una decisión que anunciaba malos tiempos. Su fondo estrella de crédito privado, el HPS Corporate Lending Fund (HPS CLF), que gestiona 26.000 millones de dólares en activos (22.500 millones de euros), había recibido tantas solicitudes de reembolso que la compañía se había visto obligada a activar la cláusula que le permite limitar la devolución del dinero a los clientes.
Alguien de muy arriba en el fondo empezó a calcular riesgos y recomendó la limitación en la devolución de dinero
Fue entonces cuando algunos empezaron a pensar que lo de desinvertir en España no era algo coyuntural: hacer caja en un buen momento y retirarse de una de las empresas que mejor se habían comportado el año pasado. Alguien de muy arriba en el fondo empezó a calcular riesgos y recomendó la limitación en la devolución de dinero, que siempre es lo que pone más nerviosos a los mercados.
Por supuesto, la bolsa española siguió en caída libre. Un 7 % en una semana. El petróleo llegó a los 90 dólares. Y otro dato que pasó inadvertido en España es que Estados Unidos había perdido 92.000 empleos en febrero. Y es que BlackRock es solo un síntoma de otros datos macro que estamos conociendo. Un frenazo en toda regla. Y si a eso sumamos la broma de los aranceles a España, el cuadro respira incertidumbre por todas las esquinas.
Tampoco he citado el impacto que podría tener en las cuentas públicas el mayor gasto en defensa a cuenta de la guerra. Algo que notaremos en la deuda pública y el déficit. Y claro, todo pendiente de que esta se alargue o no. Por eso, cada vez que veo ponderar el cohete de la economía española, que ni siquiera puede cumplir con sus compromisos económicos con la OTAN y con los españoles –léase Presupuestos–, siempre me pregunto por los marcianos que lo repiten machaconamente. Pero a ellos les da igual. Están en otra cosa. En sus cosas.