La clave para no tener problemas con el fisco reside en la bonificación
Declaración de la Renta 2025-2026
¿Hay que declarar los regalos de dinero entre familiares? Así funciona el impuesto de donaciones
Declarar un regalo de dinero no es solo una obligación legal, sino la mejor forma de «blanquear» ese capital de cara a futuras compras
una creencia muy extendida es que el dinero que se mueve entre padres e hijos, o entre hermanos, está libre de impuestos por el simple hecho de quedar «en familia». Sin embargo, la realidad legal en España es muy distinta, ya que cualquier entrega de dinero a título gratuito, por pequeña que sea, se considera una donación y debe tributar ante Hacienda.
El impuesto de sucesiones y donaciones (ISD) es el encargado de regular estas operaciones. De hecho, aunque técnicamente deberíamos declarar hasta un Bizum de 20 euros, la Agencia Tributaria suele poner el foco en movimientos que superan los 3.000 euros en efectivo o transferencias de más de 10.000 euros, que son los umbrales que los bancos reportan automáticamente.
La clave para no tener problemas con el fisco reside en la bonificación. En 2026, la mayoría de las comunidades autónomas (como Madrid, Andalucía o la Comunidad Valenciana) mantienen bonificaciones de entre el 95 % y el 99 % para familiares directos (Grupo I y II). Esto significa que, si se declara correctamente, el coste fiscal es prácticamente simbólico.
Por ejemplo, en una donación de 10.000 euros de un padre a un hijo en Madrid, el impuesto a pagar podría ser de apenas unos pocos euros.
Requisitos que se deben cumplir
Sin embargo, para disfrutar de estos beneficios fiscales, es obligatorio cumplir con dos requisitos: formalizar la donación ante notario y presentar el Modelo 651 en un plazo de 30 días hábiles. Si no se hace, Hacienda puede considerar ese ingreso como una «ganancia patrimonial no justificada». En ese caso, el ciudadano pierde cualquier derecho a bonificación y se enfrenta a sanciones que pueden llegar al 150 % de la cantidad recibida.
Declarar un regalo de dinero no es solo una obligación legal, sino la mejor forma de «blanquear» ese capital de cara a futuras compras, como una vivienda o un vehículo, evitando que un gesto generoso se convierta en una pesadilla fiscal.