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María Jesús Montero, junto a Inés Olóndriz, en un imagen de archivo.

María Jesús Montero, junto a Inés Olóndriz, en un imagen de archivo.EP

​La independencia de la AIReF, en juego: el Congreso examina a la candidata del Gobierno

Inés Olóndriz, alto cargo de Montero en el Ministerio de Hacienda, fue la responsable de negociar con las comunidades el nuevo modelo de financiación autonómica

La Comisión de Hacienda del Congreso examina este miércoles la idoneidad de Inés Olóndriz como nueva presidenta de la AIReF, en un proceso marcado por las dudas sobre la independencia del organismo. Durante el mandato de Cristina Herrero, el supervisor fiscal ha mantenido varios choques con el Ejecutivo a raíz de sus advertencias sobre la sostenibilidad de las pensiones, la gestión del ingreso mínimo vital o la falta de información presupuestaria.

La comparecencia de Herrero, celebrada ayer, ya reflejó el clima que rodea al relevo. El portavoz del PSOE afeó a la expresidenta que, en su despedida, se inclinase por un sucesor capaz de mantener la independencia del organismo. Herrero, pasmada, recordó que no había cometido «ninguna injerencia».

En esta tesitura, la figura del presidente resulta determinante. Durante su mandato, Herrero reforzó el perfil técnico de la AIReF y elevó el tono frente al Ejecutivo en cuestiones como el ingreso mínimo vital, la sostenibilidad de las pensiones y la falta de información presupuestaria.

Precisamente este último punto volvió a asomar en su comparecencia de este martes. Herrero lamentó no haber podido rendir cuentas ante la Comisión de Hacienda –que es la encargada de validar el nombramiento de su sucesor– y advirtió del riesgo de un «apagón presupuestario» por la ausencia de nuevas previsiones oficiales del Gobierno.

La expresidenta también insistió en la necesidad de reforzar las garantías institucionales a fin de evitar dudas sobre la independencia del organismo. Entre otras propuestas, planteó establecer un régimen de incompatibilidades que impida que cargos políticos asuman la presidencia o abrir el proceso de selección a varios candidatos.

Vuelta a las reglas fiscales

En un momento como el actual –con el regreso de las reglas fiscales, la evaluación del sistema de pensiones y el aumento del gasto público–, la elección del presidente del supervisor cobra especial relevancia. El perfil de Olóndriz cumple con los requisitos legales –de reconocido prestigio y experiencia mínima de diez años–, pero su llegada desde el Ministerio de Hacienda es vista como un intento del Gobierno por tomar el control del organismo.

Como responsable de Financiación Autonómica, ha participado en decisiones clave del Gobierno en materia fiscal, desde la reforma del sistema de financiación hasta la propuesta de quita de deuda a las comunidades. Su eventual salto al organismo encargado de supervisarlas difumina la separación entre evaluador y evaluado.

Nombramiento

La evaluación de la candidata llega acompañada de las críticas de buena parte de la oposición, y el PP ya ha pedido a Bruselas examinar si el nombramiento cumple las reglas de independencia. No es un asunto menor: la designación requiere el respaldo de la mayoría absoluta en la Comisión de Hacienda del Congreso y, en caso de no lograrlo, el proceso se traslada al Senado, donde basta con una mayoría simple.

Con el actual equilibrio parlamentario, el Gobierno necesita que Olóndriz supere este primer paso, ya que la Cámara Alta está controlada por el PP. De no lograrlo, el proceso podría obligar al Ejecutivo a buscar un nuevo candidato, mientras Ignacio Fernández-Huertas se mantiene al frente del organismo de forma interina.

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