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Jordi Benítez
La semana económicaJordi Benítez

De Indra a Telefónica: el Gobierno del 'No a la guerra' se refuerza en el negocio armamentístico, militar y de defensa

La compañía liderada por Ángel Simón, cercano a los socialistas catalanes (PSC), busca absorber a Escribano, especializada en estaciones de armas, y la presidida por Marc Murtra, también del PSC, tratará de crecer en defensa

Madrid

De izda. a dcha, Ángel Simón (Indra), Marc Murtra (Telefónica), Manuel de la Rocha (Oficina Económica de Moncloa) y Pedro Sánchez.

De izda. a dcha, Ángel Simón (Indra), Marc Murtra (Telefónica), Manuel de la Rocha (Oficina Económica de Moncloa) y Pedro Sánchez.David Díaz

Aunque Pedro Sánchez ha sido más bien tibio y a menudo silente sobre los crímenes contra la población en regímenes como el iraní, no ha dudado en enarbolar el No a la guerra en el conflicto que mantiene este país con Israel y con Estados Unidos.

Su postura, sin embargo, no parece muy coherente. Compagina el eslogan con el hecho de que España no haya anulado ningún contrato armamentístico con la industria militar israelí desde el 7 de octubre de 2023, según mantiene el informe Opacidad y desinformación en las relaciones armamentísticas entre España e Israel del Centre Delàs de Estudios por la Paz, aunque hace seis meses dijo que iba a hacerlo. Y ahora posiciona al Gobierno para aprovechar los 34.000 millones que invertirán este año en la industria militar, armamentística y de defensa, la cifra equivalente al 2 % del PIB español que ha dicho Sánchez que va a destinar a este capítulo para cumplir con los objetivos de la OTAN.

Sánchez sigue sin romper los contratos con la industria armamentística israelí, según el Centre Delàs de Estudios por la Paz

BBVA Research acaba de publicar un informe en el que identifica los sectores potencialmente beneficiados por ese aumento del gasto. Entre ellos están los incluidos en los códigos CNAE 09 de los sectores tradicionales de defensa, que no cuadran con el aparente pacifismo que quiere representar Sánchez para captar el voto de la izquierda. Dentro de ese código están las empresas que se dedican a la fabricación de explosivos, de buques, de vehículos de combate, de armas y municiones, de aeronaves y naves espaciales y maquinaria relacionada y defensa (administración, supervisión y funcionamiento de las fuerzas armadas, logística militar, etc.).

A ello hay que unir que ha puesto al frente de Indra, la empresa elegida para recibir y repartir la mayor parte de la inversión en el ámbito militar, armamentístico y de defensa, a Ángel Simón, un gran ejecutivo, que es cercano al Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC). Y en Telefónica tiene como presidente a Marc Murtra, también cercano al PSC, que en la junta de accionistas a final de marzo manifestó que la compañía fortalecerá su «presencia en productos de defensa».

De modo que el Gobierno tiene controlada toda la inversión que se realice en industria armamentística y de defensa en España. Hay que añadir que probablemente Indra incorpore Escribano, que como saben se dedica al negocio de las estaciones de armas de control remoto que se ubican en vehículos blindados y buques de guerra, entre otros vehículos, algo que a Sánchez seguramente le parecerá muy pacifista.

Si finalmente la adquieren, Indra tendrá que cambiar sus estatutos, porque no contemplan la posibilidad de fabricar armamento. Sería otro cambio curioso en la época del Sánchez del No a la guerra.

Los Escribano prefieren la fusión con Indra, pero será complicado llevarla a cabo

Según fuentes conocedoras, los Escribano preferirían la fusión, que haría la operación más complicada. Tendrían que ponerse de acuerdo para que la participación de los hermanos en Indra quedara por debajo de la participación de la SEPI -Sociedad Estatal de Participaciones Industriales-, que es el principal accionista con el 28 %. Tras la operación, el porcentaje de la SEPI no podría llegar al 30 %, porque por ley le obligaría a lanzar una oferta sobre la totalidad de la compañía. Si no hay fusión, la otra opción es que Indra compre Escribano, y ahí tendrían que ponerse de acuerdo en el precio.

La incorporación de Escribano siempre ha parecido bien a bancos de inversión como Renta 4, en donde afirman que «Indra necesita aumentar su capacidad industrial para adjudicarse nuevos contratos de Defensa en España y en el resto de países de la OTAN».

Escribano facturó 488 millones de euros en 2025, y es la empresa más importante del sector defensa en nuestro país por debajo de Indra. Incorporarla contribuiría a engordar al campeón español, aunque aún estaría claramente por detrás de los gigantes europeos del sector. Frente a los 5.457 millones de euros que facturó Indra en 2025, la alemana Rheinmettal alcanzó los 9.900 millones; la italiana Leonardo, 19.503 millones, y la francesa Thales, 22.136 millones de euros. Indra solo puede crecer de modo inorgánico comprando compañías en España o Iberoamérica, porque Europa le está vetada por cuestiones de seguridad nacional de cada país.

Por lo que se refiere a Telefónica, a Murtra le hubiera gustado fusionarla con Indra para convertirla en el gran gigante de la defensa que se está buscando tener en España, pero el Gobierno eligió a Indra, y todos los grandes proyectos y posibles adquisiciones van a ella.

Con Telefónica hubiera sido más factible tener un campeón nacional como Thales o Leonardo, pero sus posibilidades se evaporaron por obra del Gobierno, a pesar de llevar más de cien años en el negocio de la defensa y de que cuenta con despliegues tan potentes como la red de combate de 5G en la nube que utiliza la OTAN.

Trump puede eliminar la base de Rota, que genera 600 millones de euros al año y cerca de 12.000 empleos directos e indirectos

Telefónica gestiona la parte más importante de la Defensa, las transmisiones y telecomunicaciones, pero en buena medida se ha paralizado por la primacía de Indra. Aún así, el consejero delegado de Telefónica, Emilio Gayo, ha comentado en más de una ocasión que la defensa, y en concreto la ciberdefensa, son consideradas vías de crecimiento por la compañía. En la junta de accionistas de marzo de Telefónica, Murtra asintió con claridad a la pregunta de si iba a crecer la colaboración de su compañía con Indra en materia de defensa.

Parece claro que Telefónica e Indra colaborarán cada vez más, y con ello buena parte del aumento del gasto en defensa quedará en casa para Pedro Sánchez mientras él sea el presidente. Por ahí sacarán partido él y su gente.

Otra cosa será qué ocurra tras sus declaraciones contra Israel y Estados Unidos, teniendo en cuenta, por ejemplo, que la tecnología que lleva la magnífica fragata Cristóbal Colón (F-105) que hemos enviado a Chipre en misión de la OTAN proviene del país presidido por Trump. Y peor aún, habrá que ver qué pasa si Trump decide finalmente que la base que ha anunciado que cerrará en Europa es la de Rota, que genera 600 millones de euros al año y 12.000 empleos directos e indirectos. El impacto económico sobre la provincia de Cádiz sería brutal, pero seguramente a él le da lo mismo.

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