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Colas de inmigrantes en el Consulado de Colombia este miércoles en Madrid.EFE

Más cotizantes, pero un efecto limitado en el PIB: el impacto económico de la regularización de inmigrantes

Los expertos prevén más ingresos fiscales por cotizaciones, pero alertan que podría tensionar los servicios públicos y el acceso a la vivienda

Este jueves entra en vigor la regularización masiva de inmigrantes que afectará a cerca de medio millón de extranjeros que ya residen y trabajan en nuestro país. Aunque se espera un incremento de ingresos a través de las cotizaciones, los expertos coinciden en que el impacto sobre la economía será moderado.

Durante la regularización de 2005, cada trabajador aportó en torno a 4.000 euros anuales en cotizaciones, pero el impacto sobre la actividad será más limitado en esta ocasión. BBVA Research estima un efecto de alrededor de 0,5 puntos porcentuales en PIB e inflación en los próximos trimestres, y no descarta incluso que el efecto sea nulo, ya que muchos de estos trabajadores ya estaban activos, aunque fuera del sistema.

BBVA Research advierte que las consecuencias sobre los salarios son inciertas y dependerán tanto de la productividad del empleo creado como de la «complementariedad» entre la fuerza laboral que se incorpore y la que se encuentra en situación regular. «Si bien algunos de los beneficios serán evidentes a corto plazo, sería recomendable acompañar el proceso con políticas que aliviarán algunos de los costes, tanto en el mercado laboral como en la utilización de servicios públicos», sugieren los investigadores.

La experiencia de 2005 apunta a que la regularización mejora la calidad del empleo ya que, al acceder a contratos legales, los trabajadores ganan en estabilidad, movilidad laboral y capacidad de negociación, facilitando su integración en el mercado laboral. Además, los estudios no encuentran efectos significativos sobre el empleo o el salario de los trabajadores en situación regular. En el caso de los españoles, incluso se observó un ligero aumento salarial tras el proceso de 2005, aunque asociado a una mayor transparencia en el mercado laboral.

El principal impacto se observará en el aumento de cotizantes, que se estima que generarán unos ingresos adicionales de 3.000 millones. Sin embargo, se trata de una cifra irrisoria en comparación con el déficit estructural de este organismo, que ya se sitúa en los 30.000 millones. «No va a resolver nada», explica Enrique Devesa, investigador del Ivie. «Hablamos de 150.000 millones de euros en cotizaciones y 22 millones de cotizantes. Desde el punto de vista de la Seguridad Social no soluciona nada, aunque a nivel social, sí», añade.

Devesa también advierte del riesgo de que parte de estos inmigrantes regularizados mantengan trabajos sin cotizar y se produzca un incremento de las peticiones de subsidios.

Consumo, vivienda…

El impacto no se limitará al empleo. Los expertos apuntan a que la regularización generará un efecto demanda adicional que puede impulsar sectores específicos y aumentar la actividad en determinadas áreas.

Sin embargo, también puede generar tensiones. El incremento de población puede presionar al alza los precios de la vivienda, especialmente en el mercado del alquiler en grandes ciudades, así como en el acceso a la educación, la sanidad y otros servicios sociales

Aumento de inspecciones

El éxito de la regularización dependerá de su implementación. Procesar cientos de miles de solicitudes en un plazo limitado exigirá recursos administrativos adicionales y una coordinación eficaz entre organismos. Sindicatos como CSIF ya han advertido del riesgo de colapso en oficinas públicas, especialmente en ámbitos como extranjería, Seguridad Social o expedición de documentación. El aumento de la carga de trabajo ya se está dejando notar en algunos servicios, aseguran.

El precedente de 2005

España ya llevó a cabo una regularización extraordinaria de inmigrantes en 2005, durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que permitió aflorar cerca de 600.000 trabajadores en situación irregular.
A diferencia del caso actual, aquella regularización exigía disponer de un contrato de trabajo previo. Además, el proceso vino acompañado de un refuerzo de las inspecciones laborales para reducir la economía sumergida.
Aquella medida aumentó de forma significativa el número de afiliados a la Seguridad Social y mejoró la calidad del empleo de los trabajadores regularizados, que ganaron estabilidad y movilidad laboral. Los estudios no encontraron efectos negativos relevantes sobre el empleo o los salarios de los trabajadores autóctonos.