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El lado correcto de la historia… y la realidad de la política global

Cuando oigo hablar del «lado correcto de la historia» y de lo importante que va a ser nuestra relación estratégica con China, pienso en lo perdido que está nuestro Gobierno en geopolítica y economía

Act. 26 abr. 2026 - 13:28

Pedro Sánchez junto al presidente de China Xi Jinping

Pedro Sánchez junto al presidente de China Xi Jinping.GTRES

Probablemente nadie, ni siquiera Trump, pensaba que la guerra iba a durar tanto. Y las consecuencias están siendo desastrosas. Los indicadores de la economía europea ya acusan el impacto del conflicto. Sin ir más lejos, el índice adelantado de la actividad manufacturera retrocedió de manera drástica en este mes de abril, tocando sus niveles más bajos desde 2004, y constatando que la guerra no solo ha disparado los precios industriales, sino que, combinados con la inflación que vivimos en Europa desde la invasión de Ucrania, están provocando esa temida estanflación.

El impacto de la guerra ya está afectando, ¡y de qué manera!, a los precios de la cesta de la compra

El Fondo Monetario Internacional dice que vamos a crecer menos. Meta anuncia 8.000 despidos por el gasto en IA. El petróleo sigue en los 100 dólares el barril y estos datos ya están afectando, ¡y de qué manera!, a los precios de la cesta de la compra.

Hace un par de meses este periódico recordaba que la cesta de la compra -ese concepto que engloba los alimentos básicos de consumo- se había encarecido un 41,2 % desde que gobierna Sánchez. Pero no hay que irse tan lejos para constatar datos aún más alarmantes. Los huevos siguen su escalada y en las últimas semanas han repuntado otro 4 %, un dato muy similar al de las conservas y productos frescos. Pero no les voy a torrar con algo que ustedes comprueban cada día en el súper. Frente a los datos del Gobierno que miente cada vez que habla de economía, nada más terrible que comprobar cada día esa subida de los precios. Porque los salarios no se mueven… y en algunos casos, ¡desde hace 15 años!

España tiene cuatro problemas existenciales: natalidad, inmigración, falta de crecimiento de los salarios reales y vivienda. Sorprende que el Gobierno haya querido resolver el primer problema con el segundo. La fecundidad no la resuelve solo la inmigración. Francia, que tiene un problema similar -no tan grave como el de España-, ha aprobado un paquete de medidas fiscales muy contundente para ayudar a las familias. Pero Sánchez y sus lumbreras, y algún que otro partido político, están en otra cosa: en fomentar un debate político sobre la inmigración sin dar solución alguna a la natalidad.

Los insultos han obligado a los fondos a irse de España, y, ¡oh sorpresa!, los precios de la vivienda y de los alquileres siguen creciendo sin ellos

La enésima ley de vivienda, tan inútil como las precedentes, no solo no va a conseguir que vuelvan los fondos a invertir en España. La inseguridad jurídica y el insulto permanente -fondos buitre les llaman los políticos que ni siquiera saben lo que es un fondo- les han obligado a irse de España. Y, ¡oh sorpresa!, los precios de la vivienda y de los alquileres siguen creciendo sin ellos, y con unas leyes que solo perjudican a los compradores más modestos.

Pero, como les decía, los problemas no solo los tiene España, sino que empiezan a ser globales. Aunque aquí también valga lo de mal de muchos, consuelo de tontos. Echar la culpa de la inflación y del crecimiento de la deuda -disparada en España desde comienzos del año- a la guerra puede tener parte de razón. Pero son las leyes inútiles y la falta de Presupuestos lo que nos aboca en España a una indefensión aún mayor.

Cuando oigo hablar del «lado correcto de la historia» y de lo importante que va a ser nuestra relación estratégica con China, pienso en lo perdido que está nuestro Gobierno en geopolítica y economía. China está viviendo sus peores momentos de crecimiento por la deuda, mientras Estados Unidos se ha convertido en la superpotencia energética mundial. Número uno en producción de petróleo: más que Arabia + Rusia + Irán juntos. Número uno en producción de gas natural: más que Rusia + Irán y China juntos. Número uno en exportación de petróleo crudo; y número uno en exportación de productos derivados del petróleo.

China consigue su 5 % de su crecimiento no gracias al aumento de la productividad, sino por la financiación de su deuda. Su endeudamiento público/privado es mucho mayor que el de Estados Unidos o Europa. Y este problema -que no entienden algunos en el Gobierno- es el que les hace y nos hace más vulnerables, pues China apenas produce petróleo.

Por eso no es de extrañar que el bocas de Trump diga. «Xi necesita petróleo. Nosotros no». Y lo dice porque cada día de bloqueo en el estrecho de Ormuz afecta sobre todo a la economía de China. Y en menor medida a Europa.

Es un hecho que China necesita energía; y por eso construye centrales de carbón sin importarle la contaminación ni la ecología. Es la única gran economía cuya energía proviene mayoritariamente del carbón (un 52 %) frente a Estados Unidos (un 8 %) y Europa (el 2 %). Para que luego nos siga vendiendo Zapatero la maravilla de los coches eléctricos chinos.

Y en esta batalla de la energía y el petróleo -ahora lo de Venezuela se entiende muy bien-, los gobiernos del Líbano e Israel han pactado por primera vez en casi 40 años echar a los terroristas de Hezbolá (financiados por Irán) del Líbano. Seguridad y flujos energéticos. Quien controle la energía, controlará la política exterior.

Pero Europa está en otra cosa. No oirán hablar mucho de esta realpolitik en los programas de debate. Solo de que Trump está cada día más loco y que es un hombre peligroso. Pocos se atreven a describir esta maniobra como lo que realmente es: la consolidación de una superpotencia que explota su independencia energética en contra de su principal rival comercial que es China. ¡Qué perdido está Sánchez! Y que conste que entender por qué hace Estados Unidos lo que hace no es justificar las decisiones de Trump. Es simplemente constatar que detrás del «Estados Unidos Primero» hay una estrategia real cuyas consecuencias se verán muy pronto.

Y es que el «cambio climático», ese altar sobre el que debía girar la economía de todos los países desarrollados, ha dado paso a un nuevo paradigma, el de la seguridad energética, que va a marcar el futuro de las nuevas políticas sobre recursos naturales. Algunos países de Europa ya se han dado cuenta de su vulnerabilidad. Alemania, el primero. Ya no solo llamaremos «energía verde» a la nuclear, sino que pasará a ser la única solución de un continente que no entiende lo que pasa en el mundo. Y nosotros con Sánchez, Cuerpo y Albares de geopolitólogos. Esperemos al menos que no nos echen de la OTAN.

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