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El expresidente de Indra, Ángel Escribano, en el foro de Expansión.Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

Escribano podría volver a Indra como consejero delegado cuando culmine la compra de su empresa familiar

El que fue presidente de Indra hasta el Jueves Santo, Ángel Escribano, podría volver a la compañía como consejero delegado, según se está deslizando en sus círculos más cercanos y entre sus afines, según ha podido saber El Debate de fuentes relevantes que han oído esta posibilidad.

A priori parece complicado, pues Indra ya tiene su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, a quien se ha reforzado en su poder ejecutivo, aunque quienes conocen al nuevo presidente de Indra, Ángel Simón, saben que quien mandará será él.

El retorno de Escribano es difícil, pero todo se puede arreglar si hay un buen acuerdo económico con De los Mozos para que se vaya, y a él no le faltan ocupaciones; entre otras, la presidencia de Ifema, que en septiembre acogerá el Gran Premio de Fórmula 1.

Si el acuerdo fuera bueno, De los Mozos quizá accedería a irse, y entonces podría volver Escribano, que tiene mejor cartel que él entre los directivos y en el sector de la defensa.

En la compañía siempre se ha visto con buenos ojos a Ángel Escribano, y no hay que olvidar que dimitió forzado por la idea que le trasladaron: que, si seguía, se acabarían los contratos de defensa para su empresa familiar.

Podría haber seguido, porque contaba con el apoyo de la mayoría de los accionistas y de sus representantes en el consejo de administración, entre ellos los de importantes fondos de inversión, entre los que se encuentra Amber, capitaneado por Joseph Oughourlian.

Optó por no seguir, y durante un tiempo ha cerrado las puertas a la fusión de Indra con su empresa familiar por su enfado con la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales). Ahora las conversaciones se han retomado, y las opciones están abiertas, como ya ocurría cuando Escribano era el presidente de Indra, y ya contamos en El Debate.

Ya en aquel momento, a principios de marzo, tanto Indra como Escribano estaban dispuestos a buscar un "precio socialmente razonable», habida cuenta de que los 2.000 millones de los que se estaba hablando parecían mucho dinero a algunos.

Las últimas informaciones apuntan a que el precio de compra podría bajar a los 1.000-1.500 millones. Además, los Escribano tendrían que bajar su participación en Indra, que actualmente es del 14,3 %, a un entorno del 7-8 %, en línea con la empresa vasca de movilidad para vehículos militares SAPA, que actualmente es la tercera accionista.

Precisamente con SAPA tendría Escribano que recomponer sus relaciones, que se deterioraron más tras las declaraciones que publicamos en este medio.

Lo que está claro es que la operación de Indra con Escribano avanza, y es muy posible que se realice. Como ya hemos contado en este medio, Indra tiene que seguir creciendo para consolidarse como el gran campeón nacional en el ámbito de la defensa, y solo puede hacerlo adquiriendo compañías en Iberoamérica o en España, ya que en Europa van a vetarle cualquier posibilidad.

En nuestro país, Escribano es la posibilidad más evidente para crecer. Es la segunda en el ranking por facturación (488 millones de euros en 2025) y se dedica a un negocio militar en el que Indra no está: la construcción de estaciones de armas para buques de guerra, blindados y vehículos terrestres.

Si la operación se produjera ahora, no tendría ninguna cortapisa, pues el presidente de Indra ya no es el propietario de Escribano, como ocurría cuando Ángel Escribano era el presidente de Indra. Ya no hay conflicto de interés. Si a raíz de esta compra Ángel Escribano termina algún día como consejero delegado, la operación se habría realizado de un modo más lógico, no al revés, como antes. En cualquier caso, sería un buen fichaje, pues Escribano sabe del negocio de defensa y cree más que nadie en la posibilidad de erigir un campeón nacional. También podría, quizá, ayudar a la Indra a recuperar la buena evolución que llevaba en Bolsa con Ángel Escribano al frente, y que ya no es tan buena, aunque eso no se puede saber.