Paneles informativos en el Palacio de la Bolsa de Madrid
Misiles en bolsa y pólvora mojada
Una cosa es lo que el mercado imaginó de los multimillonarios contratos en defensa y otra muy distinta lo que se está ejecutando
Durante 2025, las compañías europeas de defensa se dispararon como misiles. Indra avanzó un 186,1 %, Rheinmetall un 154 %, Babcock un 150 %, Leonardo un 91,8 %, Thales un 68,3 % y BAE Systems un 52,1 %, frente al 19,4 % del MSCI Europe. Pero este año la foto cambia. Ya no vemos a estas compañías volar. Es más, algunas de obtienen rentabilidades negativas de doble dígito.
Muchos inversores han llegado tarde a la fiesta de estas rentabilidades.
De fondo ha cambiado poco. Seguimos con la guerra en Ucrania, con conflictos en Oriente. Y, por supuesto, Europa sigue incrementando su gasto militar. ¿Qué ha pasado para que se produzca este frenazo?
Fuente: Carlos Arenas Laorga, con datos a 30 de abril de 2026
Hay que entender algunas cosas del ininteligible mercado. El mercado no compra solo beneficios actuales; compra expectativas de beneficios futuros. Tras la invasión rusa de Ucrania, los gobiernos europeos empezaron a anunciar más gasto militar, más drones, más ciberdefensa, más producción local, etc. La Comisión Europea hablaba del plan ReArm con el objetivo de movilizar 800.000 millones de euros para impulsar el gasto en defensa.
Claro, para la industria, esto es música celestial. Y, como sucede siempre, el mercado sobrerreacciona. Y se ha pasado. Insisto, como siempre. El PER medio de las compañías de defensa había pasado de 17,2 en 2021 a 36,5. El mercado descontaba al sector, ya no como un industrial, sino como una temática de crecimiento.
Esto no significa que las empresas sean malas –de lado dejo los problemas institucionales de Indra–, sino que muchos inversores han decidido realizar beneficios. Un piso en el centro de Madrid es un gran activo, pero puede ser una mala inversión si lo compras con el precio inflado. Se ha producido un de-rating, es decir, el mercado está reduciendo el múltiplo que está dispuesto a pagar por esos beneficios futuros.
Y no hay que olvidarse que esto es política. Una cosa es lo que el mercado imaginó de los multimillonarios contratos en defensa y otra muy distinta lo que se está ejecutando… Por eso, el inversor debe distinguir entre que Europa gaste más y que una empresa concreta gane mucho más. No todo el dinero anunciado acabará en Rheinmetall, Thales, Leonardo, Indra, o BAE.
No es que se haya terminado la oportunidad de la defensa. Pero ahora toca hilar más fino. Otra lección del mercado que nos vuelve a recordar los errores que los humanos cometemos una y otra vez.