Fundado en 1910
Bombas en una gasolinera

Bombas en una gasolineraGetty Images/iStockphoto

La caída del petróleo aleja una nueva ola de inflación: estos son los precios que podrían bajar

  • El Brent ha regresado a niveles previos a la guerra entre Estados Unidos e Irán

  • ​Si se mantiene en torno a los 70 dólares, la presión sobre la inflación podría reducirse y algunos productos y servicios empezarían a reflejarlo en los próximos meses

El petróleo ha borrado en apenas unas semanas la fuerte subida provocada por la guerra entre Estados Unidos e Irán. Tras llegar a rozar los 120 dólares por barril durante el conflicto, el Brent, la referencia para Europa, vuelve a cotizar en torno a los 72 dólares gracias al avance de las negociaciones entre ambos países y a la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de crudo.

La corrección también reduce el riesgo a que un nuevo encarecimiento de la energía terminara trasladándose al conjunto de la economía y obligara a mantener los tipos de interés elevados durante más tiempo. Aunque los efectos no son inmediatos ni automáticos, un petróleo estabilizado en estos niveles puede contribuir a moderar la inflación durante los próximos meses y aliviar el precio de numerosos bienes y servicios.

La energía representa aproximadamente un 10 % de la cesta con la que el Instituto Nacional de Estadística (INE) calcula el Índice de Precios de Consumo (IPC). Los carburantes y combustibles concentran cerca de la mitad de ese peso, mientras que la electricidad, el gas y otros combustibles aportan el resto.

Sin embargo, la influencia del petróleo sobre la inflación es mucho mayor de lo que refleja esa ponderación. El combustible está presente en prácticamente toda la actividad económica y, por eso, cuando sube con fuerza durante un periodo prolongado, acaba encareciendo buena parte de la economía. Y cuando baja, ocurre el proceso contrario.

Gasolina y diésel

El primer efecto suele apreciarse en las estaciones de servicio. Cuando el precio internacional del petróleo baja de forma sostenida, el coste de la gasolina y el diésel suele reducirse con unas semanas de retraso, aunque la evolución también depende de los impuestos, el tipo de cambio entre el euro y el dólar y los márgenes comerciales.

Un menor coste de los carburantes beneficia directamente a millones de conductores, pero también reduce los gastos de transporte de empresas y autónomos.

Transporte y logística

Buena parte de los productos que consumimos recorren cientos o miles de kilómetros antes de llegar a las tiendas. Un combustible más barato reduce los costes del transporte por carretera, marítimo y, en menor medida, aéreo.

Ese ahorro no siempre se traslada íntegramente al consumidor, pero sí contribuye a contener las subidas de precios, especialmente en sectores con márgenes ajustados.

Alimentos

Aunque pueda parecer una relación lejana, el petróleo también influye en el precio de muchos alimentos.

La maquinaria agrícola consume combustible, numerosos fertilizantes se fabrican a partir de derivados energéticos y prácticamente toda la cadena alimentaria –desde el campo hasta el supermercado– depende del transporte.

Cuando la energía deja de encarecerse, también disminuye parte de la presión sobre los costes de producción y distribución de los alimentos.

Plásticos y envases

El petróleo es la materia prima de una enorme cantidad de productos de uso cotidiano. Envases, botellas, bolsas, detergentes, pinturas, neumáticos, ropa fabricada con fibras sintéticas o numerosos componentes industriales utilizan derivados del crudo en su proceso de fabricación. Por ello, un descenso prolongado del precio del petróleo también puede aliviar los costes de producción de muchas empresas.

Hipotecas y tipos de interés

El efecto menos visible, pero posiblemente el más importante, es el que afecta a la política monetaria. Si la energía deja de impulsar la inflación, tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal tienen menos presión para mantener elevados los tipos de interés o incluso para volver a subirlos.

Eso no significa que las hipotecas vayan a abaratarse de forma inmediata, ya que las decisiones de los bancos centrales dependen de muchos factores. Sin embargo, un petróleo más barato elimina uno de los principales riesgos inflacionistas que vigilaban los mercados hace apenas unas semanas.

No todo baja al mismo ritmo

La caída del petróleo tampoco garantiza un descenso automático de todos los precios. Muchas empresas compran combustible mediante contratos a largo plazo, otras aprovechan para recuperar márgenes y algunos costes dependen de factores completamente ajenos a la energía.

Sin embargo, sí supone una noticia positiva para la economía. Después de que la guerra en Oriente Medio disparara el temor a una nueva crisis energética, la normalización del suministro y la vuelta del Brent a niveles previos al conflicto reducen la probabilidad de una nueva ola de inflación y ofrecen un respiro tanto a consumidores como a empresas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas