Bolívares venezolanos.
Los países con más inflación del mundo: del 387 % de Venezuela al repunte de Irán
La guerra en Oriente Medio y las crisis económicas mantienen a varias economías atrapadas en una espiral de subida de precios
La inflación ha dejado de ocupar los titulares en buena parte de las economías desarrolladas, donde los bancos centrales confían en acercarse de nuevo al objetivo del 2 %. Sin embargo, en otras regiones del mundo la escalada de los precios continúa completamente fuera de control. El último ejemplo lo ha dado Irán, cuya inflación interanual alcanzó el 88,6 % en junio, con un encarecimiento de los alimentos del 133,9 %, según los datos publicados este sábado por el Centro de Estadísticas del país.
Aunque ese dato supera ampliamente la previsión media del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el conjunto de 2026, Irán no ocupa el primer puesto entre las economías con mayor inflación del planeta. De acuerdo con el último informe de perspectivas del organismo, Venezuela volverá a liderar el ranking con una inflación media del 387,4 %, seguida de Sudán (75,1 %) e Irán (68,9 %).
La clasificación refleja que detrás de los mayores episodios inflacionarios suelen repetirse los mismos factores: conflictos armados, crisis monetarias, inestabilidad política o graves desequilibrios económicos. En Sudán y Yemen, la guerra ha deteriorado la producción y las cadenas de suministro. En Irán, el reciente conflicto con Israel y Estados Unidos ha agravado una economía que ya sufría una elevada inflación estructural, mientras que Venezuela continúa afectada por las secuelas de años de hiperinflación.
En el caso iraní, el FMI anticipa que el conflicto tendrá un fuerte impacto sobre la actividad económica. El organismo ha revisado siete puntos a la baja su previsión de crecimiento para 2026 y ahora espera una contracción del PIB del 6,1 %, debido a los daños sufridos por infraestructuras energéticas y de transporte, entre ellas el yacimiento gasista de South Pars. También proyecta un aumento del desempleo hasta el 9,2 %. El dato de inflación conocido este sábado, del 88,6 % interanual, supera incluso la previsión media del 68,9 % que el Fondo manejaba para el conjunto del año.
En el extremo opuesto figura Venezuela. El FMI estima que seguirá siendo la economía con mayor inflación del mundo, aunque advierte de que sus cifras deben interpretarse con cautela por la escasez de información oficial y los efectos persistentes de la hiperinflación. De hecho, el organismo excluye los datos venezolanos del cálculo de los promedios mundiales y regionales para evitar que distorsionen las estadísticas. Paradójicamente, también prevé que el PIB venezolano crezca un 4 % este año y un 6 % en 2027.
A estas tensiones se suma la incertidumbre provocada por los terremotos del pasado miércoles, que han dejado por el momento más de 3.300 fallecidos y otros tantos miles de heridos, mientras continúan las labores de búsqueda entre los escombros y las autoridades temen que el balance de víctimas aumente de forma significativa. La destrucción de infraestructuras y la interrupción de la actividad económica podrían añadir nuevas presiones inflacionistas en un país que ya encabeza las previsiones mundiales del FMI.
El caso argentino
Mención aparte merece la Argentina de Javier Milei, que ha conseguido estabilizar una inflación que alcanzó en 2024 el 219,9 %. El FMI estima que los precios seguirán moderándose hasta situarse en el 30,4 % en 2026 y el 15,7 % en 2027.
Las proyecciones apuntan a que la tendencia continuará durante los próximos años hasta alcanzar el 7,5 % en 2031. El FMI elabora estas previsiones partiendo del supuesto de que se mantendrán las actuales políticas fiscales, monetarias y cambiarias, en un contexto en el que la economía argentina volvería a crecer a ritmos cercanos al 3 % anual tras superar los ajustes iniciales del programa de estabilización.
Escenarios adversos
A nivel mundial, el Fondo advierte de que la inflación podría volver a ganar intensidad. Tras moderarse hasta el 4,1 % en 2025, el organismo prevé que repunte al 4,4 % en 2026 por el encarecimiento de la energía y de los alimentos derivado del conflicto en Oriente Medio, antes de volver a descender hasta el 3,7 % en 2027.
El informe también contempla escenarios más adversos. Si las tensiones geopolíticas se intensifican y persisten las disrupciones en los mercados energéticos, la inflación mundial podría alcanzar el 5,4 % en 2026 e incluso superar el 6 % en 2027. En ese contexto, el FMI recomienda a los bancos centrales mantener la independencia de la política monetaria y estar preparados para endurecer las condiciones financieras si las expectativas de inflación vuelven a desanclarse, aunque ello implique un menor crecimiento económico a corto plazo.