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Delenda est la Cuba castristaAlberto Recarte

La caída de la economía de Cuba (VII): los límites al crecimiento de la Cuba castrista

Los déficits Públicos aparecen a velocidad vertiginosa por obra y gracia de Fidel Castro

Personas caminando frente al bar y restaurante 'La Bodeguita del Medio' en La Habana (Cuba)

Personas caminando frente al bar y restaurante 'La Bodeguita del Medio' en La Habana (Cuba)EFE

Todos los países que tienen déficits públicos incontrolados sufren crisis económicas de obligatoria resolución. Esos déficits, esas diferencias negativas entre ingresos y gastos públicos, tienen que pagarse de alguna manera. El recurso de los que no tienen capacidad para endeudarse con la financiación bancaria o financiera de otro tipo de naturaleza nacional tienen que recurrir a que ese déficit se financie desde el exterior: el déficit público se convierte en deuda, interna o externa.

Si el país de que se trata no tiene quien lo financie, interna o externamente, no tiene otro remedio que monetizar esa deuda, para la cual acude a su Banco Central para que le imprima todos los billetes necesarios para cubrir el déficit. El aumento del dinero en circulación provoca un aumento de precios en el país. En este caso el déficit se convierte en inflación, que reduce significativamente el nivel de vida.

Hasta 1959 Cuba tenía un presupuesto público para financiar al Estado. Sus ingresos eran impuestos, tasas, aranceles y algunos resultados extraordinarios de sus inversiones. Sus gastos recogían los sueldos y salarios de toda la Administración Pública, sus otros gastos para mantenerla, así como los derivados de mantener operativos los bienes públicos, tales como la red de suministro de electricidad nacional o los de mantenimiento y construcción de carreteras, puertos, aeropuertos, y otras infraestructuras. Tenía, asimismo, que pagar los intereses de su deuda pública y el principal si esa deuda vencía en ese momento.

Cuando Castro nacionaliza y expropia, en distintas fases, todas las empresas existentes en el país, e incluso todas las viviendas y propiedades de los que deja que salgan del país, cambia radicalmente el cálculo del posible déficit público.

Los ingresos públicos dejan de ser impuestos, tasas y aranceles, básicamente. Ahora son el total de las ventas de todas las empresas de Cuba –porque todas son estatales– Ventas que ocurren en el interior a los cubanos residentes y en el exterior si se trata de exportaciones.

Los déficits públicos eran inevitables. Al menos los primeros años. Después dependería de cómo se gestionase la enorme «Empresa Estatal Cuba» en la que toda Cuba se había convertido.

Los déficits Públicos aparecen a velocidad vertiginosa por obra y gracia de Fidel Castro.

En primer lugar, ante la carencia de alimentos para toda la población se decide que cada cubano tenga una cartilla de racionamiento en 1962. A precios subvencionados. Primer gran gasto extraordinario. Especificando que es una medida temporal.

Otros gastos extraordinarios. Fidel Castro decide que en 1961 será el año de la alfabetización, para que el 23 % de la población que no sabe leer ni escribir aprenda. Lo extraordinario es que se interrumpen las actividades laborales corrientes en toda la economía. Se produce mucho menos. Más déficit público.

En 1968 se nacionalizan absolutamente todas las empresas y todos los servicios que prestaban directamente los particulares. Se reduce la producción nacional. Y aumenta el déficit público.

En 1969 se decide que Cuba va a producir 10 millones de Tn. de azúcar. Todas las actividades productivas se paran. La administración se para. Todos participan. Conseguir 10 millones u 8 millones era intrascendente. Lo lesivo para la empresa estatal cubana es que se produce una enorme merma en la producción nacional. Más déficit público.

En lo que se refiere a la agricultura es lógico que Fidel Castro, un hombre inculto y soberbio no fuera capaz de suplir la gestión de los 161 dueños de las centrales azucareras. Más déficit.

En lo que respecta a las actividades industriales es imposible que produzcan la misma cantidad y calidad de todo tipo de productos, porque, para empezar tanto los ingenios azucareros como las fábricas Industriales tienen tecnología norteamericana y necesitan repuestos de Estados Unidos. Lo que no era posible, porque todo había sido expropiado sin compensación y Estados Unidos había embargado todo el comercio con Cuba. Y, desgraciadamente, ese genio estúpido que es Fidel Castro no pudo reemplazar a los 600.000 empresarios, profesionales y gestores de todas las industrias que han salido de Cuba. Con gran satisfacción para Fidel Castro, que cree que todos los propietarios son explotadores. Más déficit público.

Y respecto a los ingresos de la «Empresa Estatal Cuba» También se producen acontecimientos que reducen sus ingresos. Los 5 o 6 millones de toneladas de azúcar que antes se vendían a Estados Unidos con precios muy superiores a los del mercado pasaron a venderse inicialmente a precios de mercado o inferiores, porque no es tan fácil convencer a los potenciales compradores de que se cambien de suministrador. Más déficit público. Hasta que la URSS subvenciona.

Asimismo, el grueso de las exportaciones se vendía antes de 1959 en Estados Unidos. El transporte, los fletes, eran muy reducidos. Es diferente vender a la URSS o a Canadá o a países europeos, Como España. Más gasto y más déficit.

Tampoco se había calculado el gasto que suponía dar trabajo real o ficticio, a todos los cubanos que antes trabajaban en sectores prohibidos en 1959, como el turismo y el juego. Y a todos los parados se les coloca en empresas agrarias o industriales o de servicios o en la propia Administración. Más déficit público.

Es posible que el fervor revolucionario haga que todos los empleados de la gran «Empresa Estatal Cuba» trabajen más horas y con mayor intensidad, pero sin materias primas, sin repuestos, sin gestión empresarial (excepto Fidel Castro, claro) las pérdidas netas se multiplicaban. Más déficit público.

El aumento del déficit público que se soluciona monetizando los billetes del Banco Nacional de Cuba, producen inflación y otro fenómeno, la devaluación del país cubano. En apenas 3 años el tipo de cambio del peso cubano pasa de ser 1 x1 dólar a 3 pesos cubanos por 1 dólar.

La Balanza de Pagos

Pero cuando se trata del comercio exterior, que se registra en la Balanza de Pagos de bienes y servicios, se produce un nuevo déficit. Los ingresos por venta de azúcar se reducen, las ventas de productos del campo que antes se vendían en Estados Unidos desaparecen. Y los ingresos por turismo del exterior también desaparecen porque a Fidel Castro no le gustan los turistas.

Se produce un déficit de la Balanza de Pagos, que no se puede monetizar. Para cubrir ese déficit hace falta que algún país o alguna empresa de fuera de Cuba conceda créditos para poder cubrirlo. Es lo que hace la URSS desde 1960. Ese crédito es deuda exterior, que habrá que pagar en los plazos establecidos (en teoría, claro).

Con una economía como la que ha querido Fidel Castro los déficits de Balanza de Pagos, los déficits exteriores, son inevitables. A Cuba le iba a resultar imposible generar nuevas exportaciones con un sector agrario y un sector industrial como el que hemos descrito anteriormente. De hecho, Cuba exporta en 2026 lo mismo que en 1958, excepto que ahora no exporta azúcar porque no tiene ni para cubrir sus necesidades internas.

La limitación de las importaciones. Las inversiones

Y ocurre lo inevitable, que se limitan las importaciones que ya son solo petróleo, alimentos, medicinas, fertilizantes y pesticidas, y bienes de consumo imprescindibles. Y durante unos años, hasta 1986 y 1989, bienes de equipo. Pero nunca hay dinero en divisas suficientes para modernizar las plantas industriales ni para que la producción agraria pueda incrementarse. Lo que desaparece es la inversión.

La URSS llegará a comprar todo el azúcar que Cuba es capaz de exportar a precios por encima del mercado y a vender a Cuba petróleo y alimentos y bienes industriales a precios inferiores a los del mercado. Pero, excepto para las materias primas, los otros productos que suministra la URSS no son los más adecuados para la industria cubana.

Además, como hemos visto, La URSS concede los créditos exteriores necesarios para cubrir el déficit exterior que se produce en el comercio con Cuba que se transforma en deuda exterior de Cuba que la URSS exige cobrar a partir de 1991.

Lo que la URSS no hace es transferir a Cuba moneda convertible, porque a la URSS y a los otros miembros del COMECON no les sobra. De hecho, tienen enormes dificultades para poder crecer porque no son capaces de exportar más de nada. Hoy, Rusia, vende lo mismo al exterior que hace 70 años: petróleo, gas, oro y diamantes, que suponen ingresos en moneda convertibles imprescindibles para poder hacer las importaciones para mantener la economía funcionando, aunque sea a muy bajas revoluciones.

Lo que no se puede hacer es mejorar su producción agraria e industrial porque les faltan hombres de empresa y gerentes e importaciones para modernizar su economía. Les faltan, sobre todo, inversiones.

Las reformas, a algunas de las cuales ya nos hemos referido, han tenido por objeto reducir el tamaño de la «Empresa Estatal Cuba».

Ahora se permite la propiedad privada de la vivienda habitual y de una segunda vivienda. Se permite su venta y cederla en donación o por testamento a los legítimos descendientes. En 2008 se volvió a organizar un Registro de la Propiedad en el que, poco a poco, se van inscribiendo propiedades.

A partir de 1997 el Banco Central de Cuba se separa del Banco Nacional de Cuba, que pasa a ser un Banco comercial encargado del registro de la deuda exterior. Asimismo, se crearon otros 3 bancos comerciales y en 2023 se crea Banco Corporativo. La banca privada cumple su papel de dar créditos y aceptar depósitos cuando se modifica el ordenamiento monetario en 2021. En 2016 GAESA pasó a gestionar directamente el Banco Financiero Internacional, a través del cual se hacían todos los ingresos y gastos en divisas.

En el sector agrario hay ahora agricultores en usufructo propietarios de sus tierras - limitados en superficie- Que cultivan lo que quieren -o pueden- y lo pueden vender a precios libres en mercados abiertos.

Las reformas se aceleraron –finalmente- con la desaparición efectiva de Fidel Castro desde 2013 y su sustitución por Raúl Castro. En 2013 se autoriza a los cubanos para que salgan libremente de Cuba siempre que tengan un visado para el país que sea. Para Raúl Castro la emigración significa menos gastos públicos, más viviendas disponibles y más remesas de emigrantes.

  • Alberto Recarte es economista y fue agregado comercial en La Habana
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