Antigua fábrica de Fagor, ahora en manos del grupo polaco Amica
España pierde 17 fábricas de electrodomésticos en dos décadas y dispara la dependencia del exterior
Mientras el mercado nacional se mantiene entre los más dinámicos de Europa, la industria española ha ido perdiendo capacidad productiva, propiedad empresarial y centros de decisión
España sigue comprando electrodomésticos, pero ha dejado de decidir sobre el negocio que los fabrica y comercializa. Mientras el mercado nacional se mantiene entre los más dinámicos de Europa en términos de ventas, la industria española ha ido perdiendo capacidad productiva, propiedad empresarial y centros de decisión. El resultado es una dependencia del exterior in crescendo.
En este escenario, la paradoja es fácil de leer. España figura entre los mercados europeos con mejor comportamiento comercial, impulsado por la renovación del parque doméstico y la demanda de aparatos más eficientes. Sin embargo, ese dinamismo convive con una desindustrialización de manufactura local mucho más acelerada que la registrada por vecinos europeos como Alemania o Italia. Se venden más electrodomésticos, pero mucho porcentaje del valor añadido se genera lejos de nuestros dominios.
La Fundación Española de Comerciantes de Electrodomésticos (FECE) cifra en 17 el número de fábricas de electrodomésticos que España ha perdido en las dos últimas décadas. Actualmente, apenas permanece operativa una decena de plantas en todo el país. «Nos hemos convertido en un excelente comprador de tecnología para el hogar, pero hemos dejado de ser quien la fabrica», resume el secretario general de FECE, Alfredo Gosálvez.
Nos hemos convertido en un excelente comprador de tecnología para el hogar, pero hemos dejado de ser quien la fabricaSecretario general de FECE
El escenario anterior «no es cosa menor; dicho de otra manera, es cosa mayor», que diría Mariano Rajoy. El cierre de centros industriales no solo reduce la capacidad productiva: también diluye la ingeniería, el conocimiento acumulado y buena parte del tejido de proveedores que alimenta al conjunto de la cadena de valor. El cambio es más profundo si la propiedad empresarial cambia de titularidad, porque cuando la dirección estratégica se traslada fuera, también lo hacen las decisiones sobre inversión, innovación y producción. Con ellas viaja la capacidad de decidir qué plantas crecen, cuáles cierran y dónde se desarrollarán los próximos proyectos industriales.
Poco barrio y menos manos
Alfredo Gosalvez es secretario general de FECE
A la pérdida de músculo industrial, se añaden otros dos desafíos que condicionan el futuro de los electrodomésticos: la creciente escasez de profesionales cualificados y el deterioro del comercio especializado. La Federación sostiene que el problema ya no es la falta de demanda, sino la dificultad para encontrar mano de obra. «Estamos ante un mercado rentable por su propia naturaleza, porque responde a una necesidad básica y de reposición obligatoria, pero las empresas no encuentran suficientes profesionales especializados para aprovechar ese potencial y hacer fluir el negocio», afirma Gosálvez.
Las tiendas de barrio son el otro gran drama de las cuentas de resultados, a pesar de que España es un mercado con una mayor presencia de pequeño comercio que otros territorios como Francia. También son la razón por la cual el gremio reclama un Plan Renove: una dotación de 80 millones de euros al año, una cantidad que podría incentivar la sustitución de al menos 400.000 aparatos a través de ayudas directas de 200 euros de media por hogar.
En concreto, el número de comercios de proximidad especializados en electrodomésticos se ha reducido a la mitad aproximadamente en los últimos años. Desde 2023, han desaparecido más de 500 establecimientos, registrándose apenas 22 nuevos aperturas el pasado ejercicio.
«Seguir siendo competitivos supone apostar por la especialización y centrar la propuesta de valor en cuatro pilares clave: un surtido adecuado a las necesidades del cliente, una política de precios competitiva, una ubicación estratégica y una atención personalizada que aporte confianza y valor añadido», añade el secretario general.
Paralelamente, la FECE defiende una regulación de la competencia que equilibre la apertura de grandes superficies en zonas donde la red de tiendas independientes es clave. La Asociación Española de Productores de Electrodomésticos se pronuncia en esta misma línea y aseguran que la presión regulatoria –con exigencias a nivel nacional que, según la circunstancia, son superiores que en otros Estados Miembros– tiene repercusiones directas, «dificultando llegar al objetivo que nos propusimos para 2035: alcanzar el 20% del PIB europeo».