Cambio de hipoteca
¿Cuándo es rentable cambiar la hipoteca?
En mayo se modificaron cerca de 10.000 contratos hipotecarios ya vigentes, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística
Cada mes miles de personas cambian las condiciones de su hipoteca porque no se encuentran conformes con ellas. En mayo se modificaron cerca de 10.000 contratos hipotecarios ya vigentes, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. Ahora bien, no siempre conviene llevar a cabo esta operación, sobre todo porque se trata de un proceso muy complejo que implica llevar a cabo varios trámites y abonar algunos gastos.
Los expertos financieros recomiendan, antes de plantearse esta opción, valorar si merece la pena y qué método es el más adecuado para modificar las condiciones del contrato. Y existen donde situación en las que puede ser conveniente. La primera es si se quiere reducir el interés aplicado o algún gasto asociado. En este caso, la operación saldrá a cuenta siempre que se obtenga un ahorro superior al coste de modificar el contrato.
«Todavía puede ser un buen momento para reducir el interés de la hipoteca a través de la refinanciación. Especialmente si esta se contrató entre finales del 2022 y principios del 2024, dado que los tipos ofrecidos entonces por la banca eran superiores a los actuales», aseguran desde el comparador financiero HelpMyCash.
Por ejemplo, una hipoteca firmada en enero de 2023, de 150.000 euros a devolver en 25 años con un interés fijo del 3,25 %. Con las condiciones actuales, este préstamo podría refinanciarse para bajar su tipo hasta el 2,1 %, en cuyo caso la cuota se reduciría de los 731 a los 652 euros mensuales. Por lo tanto, podría obtenerse un ahorro de unos 79 euros al mes, lo que equivaldría a pagar 948 euros menos al año.
La segunda situación es si se necesita blindar o reducir la cuota mensual para evitar un potencial impago. Por ejemplo, un cliente puede plantearse modificar su hipoteca si tiene un tipo variable y el euríbor se ha disparado o si su situación económica ha empeorado y le cuesta llegar a fin de mes. En estos casos, según HelpMyCash, pasarse a un interés fijo, alargar el plazo o pactar una carencia permitirá salir del atolladero y será conveniente independientemente del coste, siempre que no sea excesivo.
Eso sí, si el importe pendiente es reducido o si quedan pocos años para que venza el plazo de devolución, no tiene sentido modificar el préstamo hipotecario.
¿Cómo refinanciar la hipoteca?
Hay tres maneras de realizar este cambio. Por un lado, mediante un pacto con el propio banco que la concedió, lo que se conoce como novación. También está la posibilidad de trasladarla a otra entidad financiera, conocida como subrogación. Y, por último, a través de la contratación de un préstamo hipotecario nuevo, a tipo fijo, para cancelar el que se tiene.
Si se lleva a cabo una novación o una subrogación, el coste de pasar a una hipoteca variable al tipo fijo es muy reducido. Habrá que pagar la tasación, que ronda los 300 euros, y una comisión máxima del 0,05 %, aplicable solo en los primeros tres años.
En cambio, si se opta por contratar una hipoteca nueva para liquidar la que se tiene, la factura es algo más elevada. En este caso habrá que abonar la tasación, una comisión por amortización anticipada que puede costar entre el 0 % y el 1 % sobre el importe pendiente y los gastos de cancelación registral que ascienden a una media de unos 1.000 euros.
En cualquiera de los tres casos, el hipotecado deberá disfrutar de una buena situación económica. Es decir, tener un trabajo estable, un buen sueldo, un importe pendiente que no supere el 80 % del valor de la vivienda