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José Manuel Cansino

Piscifactorías marroquíes en Chafarinas, otro vector de la estrategia híbrida de Rabat

En noviembre de 2021 esta empresa ya había instalado 16 jaulas marinas ocupando una superficie de explotación de hasta 62 hectáreas. La sociedad española Morenot, con sede en Amposta (Tarragona), suministró e instaló las jaulas

A escasos 700 metros de la isla del Congreso —uno de los tres islotes del archipiélago español de las Islas Chafarinas— emergen del agua varias jaulas marinas de cultivo de lubricanas y doradas. A simple vista, la instalación acuícola comercial propiedad de la empresa marroquí Mediterranean Aquafarm S.A. podría parecer un mero establecimiento pesquero en el mar de Alborán. Sin embargo, se trata de un eslabón más en el engranaje estratégico de maniobras de guerra híbrida y de hechos consumados destinadas a asfixiar la integridad territorial de España en el norte de África.

En noviembre de 2021 esta empresa ya había instalado 16 jaulas marinas ocupando una superficie de explotación de hasta 62 hectáreas. La sociedad española Morenot, con sede en Amposta (Tarragona), suministró e instaló las jaulas. El 24 de noviembre de ese año, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana inició actuaciones contra Morenot comunicando a la empresa que disponía de 20 días para retirar las jaulas instaladas sin autorización española, bajo advertencia de posibles sanciones. Se desconoce el desenlace de este expediente pero las jaulas siguen incólumes.

Cuando se instalaron las jaulas de la piscifactoría próxima a las islas Chafarinas en 2021, Mørenot era un grupo noruego; desde 2023 forma parte del grupo empresarial islandés denominado Hampiðjan Group que factura anualmente unos 360 millones de euros.

El sistema educativo español está orientado a que los alumnos conozcan hasta los arroyos de su comunidad autónoma regateando el tiempo al conocimiento de la geografía nacional e internacional en un mundo hiperconectado. Ubicadas a 3,3 millas náuticas de la costa de Cabo del Agua, las Islas Chafarinas son unas perfectas desconocidas aunque gozan del estatus legal de territorio de soberanía española.

Según el Derecho Internacional Marítimo, a las islas les corresponden aguas territoriales de hasta 12 millas (o en su defecto, la línea media con el litoral marroquí). La instalación de piscifactorías a apenas 700 metros del archipiélago supone una intrusión directa en aguas de soberanía e interés español.

A la violación de la soberana española se le suma una severa amenaza ecológica sobre la que no han alzado la voz las asociaciones ecologistas. Las Chafarinas están reconocidas como Refugio Nacional de Caza y Zona Especial de Conservación dentro de la Red Natura 2000, albergando hábitats altamente vulnerables y especies amenazadas en peligro crítico de extinción, como la lapa marina Patella ferruginea. Los vertidos continuados de pienso, deyecciones acuícolas y tratamientos farmacológicos de la piscifacturera marroquí a escasa distancia de las islas comprometen gravemente el delicado ecosistema marino protegido.

La respuesta diplomática oficial del Gobierno de España a finales de 2021 se limitó a la entrega de una nota verbal de protesta a la Embajada de Marruecos en Madrid. En ella se denunciaba la ocupación ilegal del espacio marítimo y la vulneración de las normativas de seguridad de la navegación.

Sin embargo, tras más de cuatro años de reclamaciones, la vía diplomática tradicional se ha mostrado completamente ineficaz. Las instalaciones continúan operativas e incluso han proyectado amplificaciones, aprovechando la inacción efectiva. A esto se suma el malestar en diversos sectores políticos y militares por la percibida opacidad con la que se ha gestionado el expediente desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, evitando escalar la pugna bilateral a costa del desgaste soberano. Particularmente beligerantes en este asunto se han mostrado el diputado del PP por Melilla Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu y la senadora de VOX por Ceuta, Yolanda Merelo.

Uno de los primeros en advertir de esta violación marroquí fue el general Miguel Ángel Ballesteros, exdirector del Departamento de Seguridad Nacional en los primeros gabinetes de Pedro Sánchez. Su análisis denuncia que las acciones marroquíes forman parte de la estrategia de presión híbrida integral encaminada a desestabilizar la presencia española y europea en el norte de África.

Ocupación y asfixia económica

Coincido con el análisis de Ballesteros con quien he tenido la oportunidad de debatir estos días; un análisis que él resume en tres estrategias coordinadas por parte de Marruecos. La primera es la ocupación paulatina de aguas territoriales. A través de la imposición de hechos consumados no militares (como las granjas marinas o la delimitación unilateral de zonas económicas exclusivas) Marruecos busca obligar a España a aceptar de facto una soberanía sobre las aguas.

La segunda es la asfixia económica y comercial especialmente mediante el cierre unilateral de la aduana histórica de Melilla y bloqueos sistemáticos y retrasos en la aduana comercial de Ceuta. La tercera y última es la disuasión y el cambio demográfico mediante la presión migratoria constante, deslegitimación de la gestión institucional española ante organismos internacionales y dinámicas de marroquinización sociocultural.

Además de la invasión de Ceuta los días 30 y 31 de julio pasados, la siguiente frontera sobre la que Marruecos proyectará sus ambiciones es el archipiélago de Canarias, sólo un razonamiento ingenuo a lo Chamberlain en los prolegómenos de la II Guerra Mundial, argumentaría que lo de las Chafarinas es sólo una triada de islotes sin más almas que las de un puñado de soldados allí destacados.

El caso de la piscifactoría ilegal de Chafarinas subraya las limitaciones de la diplomacia española reactiva frente a Marruecos. La falta de una respuesta contundente y el repliegue ante la política de hechos consumados sientan otro peligroso precedente.

Si España y la Unión Europea no consolidan una postura firme en la defensa de sus fronteras exteriores e insulares, el tablero geopolítico del Mediterráneo occidental seguirá inclinándose hacia una erosión lenta, pero constante, de la soberanía nacional.

  • José Manuel Cansino es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino
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