Hombre instalando un aire acondicionado
¿Te pueden obligar a quitar el aire acondicionado si hace mucho ruido?
Aunque el aire acondicionado puede ser un electrodoméstico imprescindible en muchas zonas de España, algunos vecinos pueden tener problemas si sus aparatos causan molestias a los vecinos
Las altas temperaturas han llegado para quedarse y en muchas partes de España es ya imposible no resguardarse en casa bajo el frescor del aire acondicionado. Sin embargo, y aunque puede parecernos un electrodoméstico imprescindible para nuestro bienestar, si el aparato causa molestias a los vecinos podemos tener problemas e incluso pueden obligarnos a retirarlo.
Para evitarnos problemas, lo primero que debemos saber es que para la instalación de cualquier cosa que pueda alterar elementos comunes, como puede ser un aire acondicionado, debido a que su unidad exterior se coloca en la fachada o en la cubierta del edificio, es necesario pedir permiso al presidente de la comunidad o al administrador de la finca. El tema será tratado en la Junta de Propietarios y se realizará una votación en la que se necesitarán las tres quintas partes del total de los propietarios a favor.
Eso sí, si en los estatutos de la comunidad ya se contempla la instalación de estos electrodomésticos, este paso no será necesario.
El ruido
Si cumplimos con todo lo que nos pide la comunidad a la hora de instalar el aire acondicionado, y lo ubicamos en los lugares permitidos, en principio no debemos tener ningún problema. Sin embargo, el ruido del compresor del aparato puede llegar a ser una fuente de molestia, especialmente por la noche.
Las ordenanzas municipales suelen establecer límites máximos de decibelios, por lo que es fundamental que nuestro electrodoméstico no supere dichos límites. Además, el artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal prohíbe actividades molestas, insalubres o nocivas dentro de la comunidad. En este contexto, un aire acondicionado puede provocar ruidos constantes, vibraciones o expulsar aire caliente hacia otra vivienda, afectando al uso normal del inmueble.
En estos casos la comunidad puede intervenir y, en caso de que el conflicto no se resuelva de forma amistosa, los tribunales pueden obligar a cambiar la ubicación del aparato si se demuestra cualquier tipo de perjuicio para los vecinos.
La clave está en si el uso del aire acondicionado genera un perjuicio real para la convivencia, algo que puede convertir un simple desacuerdo sobre temperaturas en un verdadero problema jurídico entre vecinos.