El principio clave reside en la transferencia de calor
Dispositivos
¿Es mejor dejar el aire acondicionado encendido todo el día o apagarlo y volver a encenderlo?
Existe la creencia popular de que el arranque del aparato consume tanta energía que compensa mantenerlo funcionando de continuo
Durante los meses de verano, surge un debate recurrente en los hogares: ¿es más eficiente dejar el aire acondicionado encendido a una temperatura constante todo el día o apagarlo al salir y encenderlo al volver? Existe la creencia popular de que el arranque del aparato consume tanta energía que compensa mantenerlo funcionando de continuo. Sin embargo, la física y los principios de la eficiencia energética desmontan este mito.
El principio clave reside en la transferencia de calor. Ninguna vivienda está perfectamente aislada. El calor del exterior se filtra constantemente hacia el interior. Si el aire acondicionado se deja encendido todo el día, el sistema debe trabajar de forma ininterrumpida para eliminar ese calor residual y mantener la temperatura consignada. En cambio, si se apaga al salir, la casa se calentará, pero el consumo eléctrico se reducirá a cero durante todas esas horas.
El argumento del «pico de arranque» ha quedado obsoleto con la tecnología moderna. Los aparatos actuales, equipados con sistemas Inverter, no funcionan con apagados y encendidos bruscos que disparan el consumo. En su lugar, regulan la velocidad del compresor de forma inteligente.
Cuando se enciende el aparato en una casa calurosa, este trabajará a su máxima potencia para enfriar el ambiente rápidamente, pero este esfuerzo puntual consume mucha menos energía que el mantenimiento del sistema durante una jornada de ocho o nueve horas de ausencia.
La recomendación de los expertos
Además del ahorro directo en la factura de la luz, apagar el equipo reduce el desgaste de sus componentes mecánicos y prolonga la vida útil de los filtros. Por lo tanto, la recomendación de los expertos es clara: si se va a estar fuera de casa más de una hora, lo más eficiente es apagar el dispositivo.
Dejarlo encendido solo se justifica en ausencias muy breves, y en esos casos lo ideal es elevar la temperatura seleccionada a unos 26°C para minimizar el esfuerzo del motor.