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Un joven en clase de inglés, dudando

Un joven en clase de inglés, dudandoPexels

España, a la cola de Europa en aprendizaje de idiomas: «Influye la presencia de lenguas cooficiales»

Luxemburgo se posiciona como líder indiscutible en el aprendizaje de idiomas, con una puntuación total de 8,02

España se queda atrás en el aprendizaje de idiomas. Según indica el Índice Europeo de Aprendizaje de Idiomas 2025, que clasifica a 27 países de la UE a partir de datos oficiales sobre exposición escolar (horas y proporción del horario dedicada a idiomas), Luxemburgo encabeza el ranking con un apoyo excepcional al aprendizaje de idiomas: los alumnos estudian una media de 2,3 lenguas en la secundaria inferior y el 95,8 % aprende varias lenguas extranjeras.

Por su parte, Francia y Suecia también destacan por su firme compromiso con el multilingüismo y la inversión educativa. Francia alcanza una adopción casi universal (99,8 %), mientras que Suecia destina el 7,6 % de su PIB a la educación lingüística. España, en cambio, se queda atrás: el tiempo de clase dedicado a lenguas extranjeras no aumenta tras la primaria y solo el 22,4 % de los estudiantes de bachillerato cursa dos o más idiomas.

Luxemburgo se posiciona como líder indiscutible en el aprendizaje de idiomas, con una puntuación total de 8,02. Su sistema educativo otorga un papel central al multilingüismo y asegura una exposición temprana y continua a varios idiomas: en primaria, el 15 % del tiempo lectivo se dedica a idiomas extranjeros, porcentaje que asciende al 22 % en secundaria. De media, los alumnos estudian 2,3 lenguas en la secundaria inferior y el 95,8 % continúa con al menos dos en bachillerato.

La política educativa luxemburguesa refleja una cultura profundamente multilingüe: desde los primeros años, las clases se reparten entre luxemburgués, alemán y francés, con el inglés incorporado más adelante. El compromiso es tan fuerte que, según informes anteriores, la enseñanza de idiomas llegó a representar hasta el 50 % del tiempo total en la secundaria luxemburguesa, muy por encima de la media de la Unión Europea (15 %).

Malta ocupa la segunda posición (6,95), con un plan de estudios que dedica el 15 % de las horas en primaria y el 23 % en secundaria a lenguas extranjeras, además de contar con una inversión pública superior a la media (5,4 % del PIB).

Estonia (5,93) se sitúa en el tercer puesto: el 95,9 % de sus alumnos de bachillerato estudia dos o más lenguas extranjeras y, en secundaria inferior, el promedio alcanza dos idiomas.

En la educación secundaria superior, Suecia (5,67) y Francia (5,47) completan el top cinco. En el caso de Suecia, destaca la fuerte inversión estatal, que alcanza el 7,6 % de su PIB en educación, mientras que en Francia influye la adopción casi universal, con un 99,8 %.

Por qué España se queda atrás

España ocupa el puesto número 17 en el Índice Europeo de Aprendizaje de Idiomas, con una puntuación de 4,11, ya que mantiene un enfoque más limitado en lenguas extranjeras que los países del norte y centro de Europa. Los alumnos destinan un 11 % del tiempo lectivo tanto en primaria como en secundaria inferior al aprendizaje de idiomas, una cifra estable que contrasta con la mayoría de países europeos, donde este porcentaje aumenta en secundaria a medida que crece la exposición. En contraste, líderes como Luxemburgo y Estonia refuerzan la enseñanza de idiomas conforme avanzan los cursos, y esto genera un efecto acumulativo del que España carece.

En promedio, los estudiantes españoles aprenden 1,1 idiomas en primaria y 1,4 en secundaria inferior, y solo el 22,4 % de los alumnos de bachillerato estudia dos o más lenguas extranjeras. Aun así, España cuenta con uno de los mayores números de colegios internacionales de Europa (299), lo que refleja la demanda tanto de familias expatriadas como de padres españoles que buscan una educación bilingüe para sus hijos.

El inglés sigue siendo la lengua extranjera más enseñada, aunque la exposición suele comenzar más tarde que en países como Luxemburgo o los nórdicos, donde las horas se acumulan progresivamente a lo largo de las distintas etapas educativas. El documento señala que «también influyen factores culturales: la presencia de lenguas cooficiales como el catalán, el euskera o el gallego hace que muchos alumnos sean ya bilingües o multilingües en el ámbito doméstico». Sin embargo, en lo que respecta a lenguas extranjeras, y en particular al inglés, el país sigue enfrentándose a retos para garantizar una fluidez generalizada, incluso con las reformas educativas aplicadas en los últimos años.

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