Ilustración bable
La izquierda elige ahora el aragonés y el asturiano para seguir imponiendo el nacionalismo en España
Según la Encuesta de Características Esenciales de la Población y Viviendas, solo alrededor del 2,8 % de la población del Principado declara que habla bien el asturiano
En lugares como Cataluña, País Vasco, Galicia, Comunidad Valenciana o Baleares, la imposición lingüística está a la orden del día. Mientras que en los colegios se educa en un modelo inmersivo en catalán, vasco o gallego, el nacionalismo se cuela poco a poco a través de la educación, arma eficaz del independentismo para adoctrinar a los más pequeños.
Ahora, la izquierda quiere ir más allá e imponer también el aragonés y el asturiano como lenguas cooficiales en sus respectivos territorios y, como ya es costumbre, la forma de comenzar pasa por las aulas. Recientemente, el Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar ha registrado en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley relativa al reconocimiento de las especialidades de maestro y de profesor de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de aragonés y asturiano, para su debate en la Comisión de Educación y Formación Profesional.
La iniciativa insta al Gobierno a modificar los reales decretos de especialidades con el objetivo de reconocer, de forma genérica, la especialidad docente de aquellas comunidades autónomas con lengua propia que, sin tener carácter oficial, dispongan de protección legal. De este modo, Sumar busca eliminar «las trabas para que puedan dignificarse tanto la enseñanza del aragonés y del asturiano como el trabajo docente en ambas lenguas».
La formación recuerda que, en la actualidad, las lenguas recogidas en la Carta Europea de Lenguas Regionales o Minoritarias pero que carecen todavía de cooficialidad en sus comunidades respectivas, como es el caso del aragonés y del asturiano, no están incluidas en los reales decretos de especialidades del cuerpo de maestros y de los cuerpos de catedráticos y profesores de secundaria.
«El hecho de que los docentes de ambas lenguas no sean incluidos dentro de la lista general de secundaria impide que las plazas puedan completarse con otras especialidades, dando lugar a jornadas semanales de apenas seis horas que resultan incompatibles con una vida digna para los docentes implicados y con la consolidación de un cuerpo docente propio, al abocarse a una excesiva rotación imposibilitando así la adquisición de experiencia y provocando la precariedad más absoluta en el personal docente y en la propia enseñanza de estas lenguas», asegura.
En el caso aragonés, Sumar advierte de que «esa precariedad se agrava aún más por un contexto marcado por la política de negacionismo lingüístico promovida por el actual Gobierno de Aragón, encabezado por el PP con el respaldo de Vox».
Por ello, el grupo propone reconocer la especialidad de maestro y profesor de Secundaria de aragonés y asturiano, mediante la modificación de los reales decretos de especialidades con el objeto de «reconocer, de forma genérica, la especialidad docente de aquellas comunidades autónomas con lengua propia que, sin tener carácter oficial, dispongan de protección legal y manifiesten su voluntad de desarrollarla».
El asturiano y el aragonés, en cifras
La incoherencia de esta nueva imposición radica en que en el caso de Asturias, la lengua asturiana es una lengua regional minoritaria. Según la Encuesta de Características Esenciales de la Población y Viviendas, solo alrededor del 2,8 % de la población del Principado declara que habla bien el asturiano.
Por su parte, el aragonés es también una lengua muy minoritaria en Aragón. Según datos lingüísticos recientes, habría entre unos 10.000 y 25.000 hablantes competentes dentro de la comunidad, en torno al 1–2 % de la población aragonesa en su conjunto, con cifras menores (unas 8.000 personas) que lo usan de manera habitual, por lo que en ningún caso existe una demanda real de profesores en estas áreas.