El presidente del PP, Pablo Casado, junto a la portavoz Cuca Gamarra y el presidente del PP, Jose Ignacio Ceniceros
Casado defiende el español y la unidad nacional frente a un «revisionismo absurdo»
Afirma que estos valores «nunca antes habían sido tan atacados hasta que llegó este Gobierno radical a La Moncloa»
El presidente del PP, Pablo Casado, ha defendido este viernes «la lengua y la unidad nacional» y ha reivindicado que se acabe con «el revisionismo absurdo» de la historia y las señas de identidad.
El dirigente popular ha aludido a la reciente sentencia del Tribunal Supremo (TS) que obliga a impartir en Cataluña, como mínimo, el 25 por ciento de la materias educativas en castellano.
«Esto no es mucho pedir, ya que el castellano es la lengua oficial que la Constitución española dice que todos tenemos el deber de conocer y el derecho a usar, por lo que nuestros hijos tienen que ser enseñados en castellano», ha recalcado.
Casado ha lamentado que la Generalitat ya haya anunciado que va a incumplir esta sentencia y, «cobardemente», además, emplaza a los profesores a incumplirla; mientras que el Gobierno de Pedro Sánchez ha dicho que «no va a forzar a aplicar» esta sentencia del Supremo.
En San Millán de la Cogolla
Por ello, ha indicado que aprovechará su presencia en La Rioja para visitar esta tarde el monasterio de San Millán de la Cogolla, considerado la «cuna de los primeros escritos en español» y de la lengua que es actualmente «la más aprendida después del inglés y la más hablada después del inglés y del chino».
«Hay que ponerse serio en esto, como hizo mi partido en 2004 y 2008, en sendas declaraciones con todos los presidentes autonómicos del PP. Tenemos que reivindicar la lengua, la unidad nacional y que se acabe este revisionismo absurdo de nuestra historia, nuestras señas de identidad y nuestro potencial internacional, económico y cultural», ha subrayado.
A su juicio, estos valores «nunca antes había sido tan atacados hasta que llegó este Gobierno radical a La Moncloa, que sigue dependiendo de los partidos más extremistas que nunca ha tenido un Gobierno en la Unión Europea».