07 de octubre de 2022

Pedro Sánchez y Pere Aragonès, en una visita del Gobierno de la Generalitat a la Moncloa

Pedro Sánchez y Pere Aragonès, en una visita del Gobierno de la Generalitat a la MoncloaEFE

Momentos críticos

El espionaje del CNI a Pere Aragonès somete a la legislatura a su mayor «test de estrés»

En el Gobierno confían en reconducir la crisis con ERC aplicando la «política del ibuprofeno» –que diría Borrell–, pero la aparición del presidente de la Generalitat en esa lista eleva la tensión

La legislatura ha entrado en una nueva curva de la muerte. La duda, otra vez, es si saldrá de ella o finalmente descarrilará. En el equipo del presidente del Gobierno confían en que sí la superará. Aunque reconocen que no será de un día para otro.
Y menos después de la declaración de la directora del CNI en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso. Paz Esteban reconoció este jueves, a puerta cerrada, que el CNI espió a 18 independentistas con autorización judicial del Tribunal Supremo. Entre ellos, al mismísimo presidente de la Generalitat, Pere Aragonès.
Éste ha sido desde 2019 uno de los principales interlocutores de Esquerra con Pedro Sánchez. Que en paralelo estuviese siendo espiado por el Ministerio de Defensa es, para ERC, un sapo difícil de tragar y de hacer tragar a sus bases. Máxime teniendo en cuenta que Esquerra sufre constantemente la presión de Carles Puigdemont y Junts per Catalunya para romper del todo con el Ejecutivo del PSOE y Unidas Podemos.
El propio Aragonès pidió este jueves «una respuesta al más alto nivel» y que el Gobierno aclare quien dio la autorización política a la intervención de su teléfono y otros 17.
Aun así, intramuros de la Moncloa intentan infundir confianza en que el presidente del Gobierno sobrevivirá, también, a la crisis del espionaje. Y que ERC no volará todos los puentes porque la alternativa a Sánchez es mucho peor para los independentistas.
Vuelve la «política del ibuprofeno», que diría Josep Borrell. Porque la solución que está rumiando el Gabinete de la Presidencia para un acercamiento es un encuentro entre Sánchez y Aragonès. Este jueves lo sugirió el líder del PSC, Salvador Illa, que mantiene hilo directo con Sánchez. El presidente y el president coincidirán este viernes en Barcelona, en la clausura de las jornadas anuales del Cercle d’Economia. Pero esa reunión no se producirá ahí. O, al menos, no es lo previsto. Aunque se espera que Sánchez sí haga alguna mención a la crisis política en su discurso, para destensar.

Las mismas demandas más otra

ERC, Bildu, Junts per Catalunya, la CUP y Unidas Podemos salieron de la Comisión de Secretos Oficiales con las mismas demandas con las que entraron, más otra: que el Gobierno acceda a desclasificar los documentos que les mostró la directora del CNI en privado.
A mayores siguen pidiendo una comisión de investigación en el Congreso; una carretera que quedó cortada el martes, cuando el PP, Vox y Ciudadanos salieron al rescate del PSOE y votaron en contra de su creación. Porque lo único que pretenden con ella los independentistas, según Alberto Núñez Feijóo, es «desvestir y desnudar al Estado».
La directora del CNI, Paz Esteban, en el Congreso

La directora del CNI, Paz Esteban, en el CongresoEFE

Por el contrario, el PSOE, el PP, Vox y Cs salieron satisfechos del encuentro con Paz Esteban. El portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, definió a la directora del CNI como una mujer «competente, profesional, técnica» y que en todo momento «actúa conforme a la ley». Aunque la oposición da por hecho que acabará convertida en chivo expiatorio de la crisis una vez que se conozcan las conclusiones de los análisis de los móviles de todos los ministros.
En el PSOE esperan poder reconducirla sin esa comisión de investigación que, en realidad, Esquerra pidió por primera vez hace casi dos años. En el verano de 2020, The Guardian y El País publicaron por primera vez que al menos el entonces presidente del Parlament, Roger Torrent, y el ex consejero Ernest Maragall habían sido víctimas de Pegasus sin saberlo.
El 22 de julio de 2020, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso, Gabriel Rufián le preguntó por ello al ministro del Interior. «Cada vez que ustedes, el Gobierno más plural, progresista y plurinacional de la historia, dicen aquello de que 'sí, qué mal, está feo, es muy grave', pero no hacen nada, es aún más grave. Tienen que hacer algo. Nosotros les proponemos una comisión de investigación y ver cuán profunda es la madriguera de conejo», sugirió ya en aquel momento.
Por su parte, Fernando Grande-Marlaska respondió: «Ni la Guardia Civil ni la Policía Nacional ni el CNI investigan o espían opiniones políticas (…). En este Estado, en el Estado de derecho, la Policía no investiga opiniones políticas, no espía opiniones políticas, tampoco de aquellos que no comparten el modelo constitucional, investiga únicamente hechos constitutivos de delito. El CNI también tiene un control judicial, incluso un control parlamentario a través de la Comisión de Secretos Oficiales».
Por lo que respecta a la guerra interna entre Félix Bolaños y Margarita Robles también consecuencia de la crisis de Pegasus, el ministro de la Presidencia intentó este jueves templar gaitas con la de Defensa. Puesto que el Gobierno ya tiene bastante con el frente catalán. Bolaños trasladó a Robles su «apoyo, afecto y solidaridad» y colectivizó la responsabilidad sobre la protección del móvil de Sánchez: «Es del Gobierno en su conjunto», señaló.
Con todo, en las últimas horas Inés Arrimadas se ha sumado a la tesis que el miércoles defendió Feijóo en el I Foro El Debate: lo mejor es que Sánchez convoque elecciones cuanto antes. La líder de Cs afirmó este jueves: «Todo lo que sea poder cambiar el Gobierno nos parece una buena noticia». Arrimadas también matizó que la estabilidad del Ejecutivo no se ha roto ahora, sino que nunca ha existido. «El Gobierno siempre ha sido un castillo de barro».
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