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24 de septiembre de 2023

Ilustración: Cataluña economía ruina independencia separatismo

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La Universidad de Toronto podría investigar la veracidad de su informe sobre el 'catalangate'

Elías Campo, autor del informe de Citizen Lab vinculado a dicha universidad canadiense que dio pie al reportaje en The New Yorker que ha desencadenado el escándalo, consiguió ser relator de dicho artículo falseando su currículum

Remi Vaughn, portavoz de Telegram, empresa en la que Elías Campo afirma que trabajó entre 2015 y 2021, a las preguntas del semanario El Triangle confirmó que Campo nunca ha formado parte de su plantilla y que solo realizo allí un trabajo como voluntario para lo que se le habilitó provisionalmente un correo electrónico.
En 2020 Campo fue ponente en un acto de la Agencia de Competitividad de la Generalitat de Cataluña. Actualmente, se desconoce si Campo engañó también a la Generalitat falseando su CV para ser contratado como ponente para esa jornada, aunque fuentes conocedoras del 'caso Pegasus' consultadas por El Debate consideran que dicha ponencia bien podría formar parte de un acuerdo entre Campo y la Generalitat catalana a cambio del trabajo que llevaría a Campo contactar con Citizen Lab y redactar el informe.
La ponencia protagonizada por Campo se celebró en octubre de 2020 y Elías Campo se presentó como director de negocio de Telegram, posición que jamás ha ocupado. Todo apunta que Campo, con la ayuda de la Generalitat de Cataluña, trabajó de forma premeditada en la creación de un perfil profesional fake que le permitiera luego realizar el informe para Citizen Lab y que su CV, una vez el informe viera la luz, ayudara a reforzar la verosimilitud del mismo. Obviamente, un informe internacional que apuntaba a que el Gobierno de España había espiado a dirigentes independentistas servía a los intereses del independentismo catalán para presentarse como víctimas del «Estado opresor».

Irregularidades de encargo y redacción

Cuando la publicación de The New Yorker vio la luz desde las terminales mediáticas independentistas se puso el acento en que el reportaje llevaba la firma del periodista Ronan Farrow, pero se obvió la redacción a cargo de Elías Campo. El objetivo era dar dimensión internacional. Luego, con el paso de los días, se han ido conociendo detalles de la implicación de Campo y de la Generalitat de Cataluña en la génesis y difusión del informe.
Ante la evidencia de irregularidades en el encargo y redacción del informe, los europarlamentarios de Ciudadanos en el Parlamento Europeo se han dirigido al máximo dirigente de la Universidad de Toronto, Meric Gertler, al director de Citizen Lab, Ronald Deibert, y a la directora de la oficina ética de la Universidad, Rachel Zand.
En su misiva, los europarlamentarios ponen en duda la compatibilidad de ser militante activo de una causa política como la independentista –Campo está vinculado a Òmnium Cultural–, con dirigir de forma imparcial una investigación que llega a conclusiones que buscan favorecer la causa en la que el redactor del informe milita.
Asimismo, los miembros de la cámara europea requieren información sobre las competencias profesionales que Citizen Lab valoró para realizar el encargo a Elías Campo cuando se produjo el encargo y si Citizen Lab era conocedor de las relaciones de Campo con una agencia de comunicación ajena a la Universidad que colaboró en la redacción del informe. Al parecer, esta agencia con sede en EE.UU. mantenía un contrato con Òmnium con el fin de influir en favor del independentismo catalán en EE.UU.
Campo se incorporó como asistente en Citizen Lab en febrero de 2020 y en junio, solo cuatro meses más tarde, ya dirigía el informe. La rapidez de su ascenso llama la atención a expertos consultados sobre el mundo académico en EE.UU. y Canadá. Tampoco concuerda en el presunto recorrido profesional de Campo que pasara de Director de Negocio en Telegram a asistente en un think tank de la Universidad de Toronto.
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