06 de febrero de 2023

La ministra de Industria cuando posó con la foto de la navaja ampliada

La ministra de Industria cuando posó con la foto de la navaja ampliadaEFE

¿Dará Pedro Sánchez el paso?

La anterior aventura electoral de la ministra Reyes Maroto en Madrid acabó en desastre

La ministra que tiene casi todas las papeletas –si no todas– para convertirse en candidata al Ayuntamiento de Madrid ya probó suerte en las autonómicas de 2021 formando tándem con Ángel Gabilondo

Todas las miradas apuntan a la ministra Reyes Maroto como previsible candidata del PSOE al Ayuntamiento de Madrid después de que el líder del socialismo madrileño, Juan Lobato, haya dejado entrever que es la elegida. «Tiene un perfil y trayectoria importante», aseguró Lobato en una entrevista en Antena 3. Lo que no dijo Lobato fue que la anterior aventura electoral de la titular de Industria, Comercio y Turismo acabó en desastre.
El 16 de abril de 2021, el entonces candidato del PSOE a la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, anunció que Reyes Maroto sería su vicepresidenta económica si lograba desbancar a Isabel Díaz Ayuso en las elecciones del 4 de mayo. «Discreta, inteligente y con Madrid y España en su proyecto personal y político», alabó de ella Gabilondo.
En su acto de presentación, la ministra habló de recorrer junto a Gabilondo «un camino que estoy segura que esta vez sí, esta vez sí, termina en la Puerta del Sol porque serás el próximo presidente de la Comunidad de Madrid». Se equivocó de lleno, porque Isabel Díaz Ayuso obtuvo más escaños que toda la izquierda junta –65, a cuatro de la mayoría absoluta– y el PSOE quedó empatado con Más Madrid en diputados pero por detrás en porcentaje de voto.
La mayor contribución de Maroto a aquella campaña electoral, o al menos la más recordada, es la sesión fotográfica que protagonizó a las puertas del Congreso después de haber recibido un sobre con una navaja supuestamente ensangrentada.
En la mañana del lunes 26 de abril de 2021, el Ministerio del Interior informó del envío y distribuyó varias fotografías a la prensa con todo detalle. Unos días antes, Fernando Grande-Marlaska, Pablo Iglesias y la directora de la Guardia Civil habían recibido cartas con balas, así que el ambiente era tenso.
Esa misma mañana, durante un acto electoral, la entonces vicesecretaria general del PSOE afirmó en pleno discurso, circunspecta: «Me acaban de pasar una nota, y es que a todo delito de odio lo precede un discurso de odio. Nuestra compañera Reyes Maroto acaba de recibir una navaja ensangrentada como amenaza. Y desde aquí: ¡No vais a pasar!», sostuvo Adriana Lastra.
El PSOE intentó hacer de ello el epicentro de la campaña. Y para darle todavía más gravedad la propia Maroto se marchó esa misma mañana a la comisaría del Congreso para poner una denuncia. A la salida, Maroto posó ante las cámaras con la denuncia y con una imagen ampliada de la navaja supuestamente ensangrentada.
En ese momento culpó a Vox: «Hoy todos estamos amenazados por el odio que la ultraderecha está contagiando en una sociedad muy crispada y que eso me da más fuerza si cabe para defender la democracia porque todos hoy estamos amenazados, todos los demócratas. Voy a seguir trabajando, dando la cara por lo que creo, por lo que siento y es porque la política esté al servicio de la gente», aseguró.
Resultó que, esa misma tarde, la Policía Nacional informó de que habían detenido al remitente. Y no era un individuo de extrema derecha, sino un esquizofrénico diagnosticado, vecino de El Escorial. Hasta había puesto su domicilio en el sobre, y la sangre no era sangre, sino pintura roja. A pesar de la información, Maroto optó por sostenerla y no enmendarla contra Vox: «Si yo estoy amenazada hoy, en parte es por su discurso de odio y de llamarme Gobierno criminal», sentenció.
De la investigación abierta nada se supo. Hubo una segunda abierta por el Juzgado de Instrucción 3 de Madrid, a raíz de los sobres con balas enviados a Maroto, Grande-Marlaska y la directora de la Guardia Civil. A los tres meses, la jueza decretó el sobreseimiento provisional de esta última porque no había avances. Al PSOE había dejado de interesarle el asunto mucho antes, una vez que se abrieron las urnas y vieron el resultado.
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