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28 de febrero de 2024

La cúpula de Podemos, en una reunión reciente

La cúpula de Podemos, en una reunión recienteEFE

Estalla el polvorín

La marcha de Podemos al Grupo Mixto trae terribles consecuencias para Pedro Sánchez y Yolanda Díaz

El Gobierno pasa de 152 a 147 escaños y tendrá que negociar con Podemos como lo hace con ERC o el PNV. Además, la ruptura agrava la situación interna de Sumar y complica sus pactos electorales

Poco más de tres meses han durado los cinco diputados de Podemos en el grupo parlamentario de Sumar. El partido anunció este martes que Ione Belarra, Lilith Verstrynge, Javier Sánchez Serna, Noemí Santana y Martina Velarde desertan para alistarse en el Grupo Mixto, que compartirán con los tres diputados del BNG, Coalición Canaria y UPN.
«Podemos llegó a la política española para cambiarlo todo. Hoy, con fuerzas renovadas y las convicciones intactas, tomamos una decisión difícil pero imprescindible para seguir transformando nuestro país. Hace falta una izquierda feminista, ecologista y transformadora. Sí se puede», escribió Belarra. «Hemos intentado todo lo posible, pero se ha demostrado imposible», lamentó Sánchez Serna desde el Congreso. Hace una semana, Pablo Iglesias acusó a Yolanda Díaz de haber trabajado para «destruir» a Podemos, aliándose con «mafiosos y con sus enemigos».
La formación morada declaró la guerra total a Díaz cuando ésta no accedió a dar uno de los cinco ministerios de Sumar a Podemos. En realidad, le ofreció uno al que fuera número dos de Belarra en el Ministerio de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, pero aquello no hizo sino enfadar más a Podemos. La propia Belarra replicó que los ministros de Podemos los elige Podemos.
La secretaria general de Podemos y diputada de Sumar, Ione Belarra, y la exministra de Igualdad Irene Montero

Ione Belarra e Irene MonteroEFE

No obstante, no estaba claro que los cinco diputados morados fueran a abandonar el grupo parlamentario de Sumar, porque su idea inicial era seguir dentro del grupo, pero con total libertad. Incluso para negociar de forma bilateral con el PSOE los Presupuestos Generales de 2024. Y también libertad de voto. Algo que Díaz quiso evitar a toda costa acelerando la redacción de un reglamento de funcionamiento interno del grupo para poder expulsar a los morados si no respetaban la disciplina de voto.
Finalmente, a la líder de Sumar no le ha hecho falta correr. Podemos se ha ido por su propio pie. Y justo el día en que el líder morado en Madrid, Jesús Santos, dimitió de todos sus cargos; harto del «choque total e incomprensible» entre Podemos y Yolanda Díaz.

Consecuencias en tres ámbitos

La decisión de Podemos tiene consecuencias en distintos ámbitos: parlamentario, orgánico y electoral. A nivel parlamentario agrava la precaria mayoría del Gobierno de coalición, que pasa de 152 escaños a 147. A partir de ahora, el Ejecutivo se verá obligado a negociar el apoyo de Podemos a cualquier norma, como hace con Bildu, ERC o el PNV.

Desde ahora, el Gobierno tendrá que negociar el apoyo de Podemos como hace con el de ERC o el PNV

¿Cuánto daño puede hacer Podemos? Como ya contó El Debate el 18 de noviembre mucho, hasta tener en su mano votaciones clave. No en vano, Sánchez va a tener enfrente un rocoso bloque de 171 diputados del PP, Vox y UPN. Si los cinco diputados de Podemos quieren dinamitar cualquier votación lo pueden hacer con el simple gesto de unir sus votos a los de la oposición: 171 más cinco son 176, mayoría absoluta.
Que se abstengan en alguna votación sería el mal menor. Para la aprobación de leyes ordinarias y la convalidación de reales decretos ley, el Ejecutivo va a necesitar 172 votos para saltar el muro de 171 de la oposición. Partiendo de la mayoría de 179 escaños que obtuvo en su investidura, en las votaciones ordinarias se puede permitir hasta siete abstenciones, y Podemos son solo cinco.
En el ámbito orgánico, esta ruptura agrava la situación interna de Sumar. Este periódico desvelaba este mismo martes que Podemos era solo una parte de los problemas de la vicepresidenta segunda, cuyo proyecto está siendo carcomido por la división, los celos y los recelos existentes entre la quincena de formaciones que la integran.
Compromís no ha querido participar en el proceso que culminará con una Asamblea constituyente de Sumar en primavera; los Comunes le han advertido de que la marca en las elecciones catalanas será la de Catalunya en Comú y no la de Sumar; Íñigo Errejón y Mónica García apenas se dirigen la palabra; en Izquierda Unida hay batalla por ver quién hereda el puesto de Alberto Garzón...
Por último, en el ámbito electoral esta decisión de los morados se produce justo cuando Sumar estaba negociando con Podemos e IU candidaturas de unidad en Galicia y el País Vasco, donde serán las próximas elecciones autonómicas. En el entorno de Díaz daban por hecho, hasta ahora, que Podemos quería concurrir en solitario a las elecciones europeas (que son a circunscripción única) para presentar a Irene Montero como candidata. Pero esto complica cualquier acuerdo también en tierras gallegas y vascas.
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