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Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, a las puertas de El Elíseo

Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, a las puertas de El ElíseoFernando Calvo/ Moncloa

¿El más indicado?

Sánchez intenta liderar Europa lastrado por sus dos últimos fiascos diplomáticos y por Sumar

Con Scholz haciendo las maletas y Macron debilitado, el presidente español quiere tener un papel indispensable en la respuesta del viejo continente en un momento decisivo de su historia

«La salida tiene que contar con la implicación activa de la UE y de Ucrania en esas conversaciones de paz para que no sean un cierre en falso, como ha ocurrido en el pasado», declaró Pedro Sánchez tras la reunión de urgencia convocada por Emmanuel Macron ante la perspectiva de que Donald Trump y Vladimir Putin negocien un acuerdo de paz para Ucrania sin Ucrania y sin Europa. Un encuentro en El Elíseo en el que el presidente español mostró sus reticencias a enviar tropas de paz al considerarlo «prematuro» -«todavía hay guerra en el país, sostuvo-» y apostó por flexibilizar las reglas fiscales y articular mecanismos mancomunados de financiación para costear el aumento del gasto militar.

Con el canciller alemán haciendo las maletas y el presidente francés aún convaleciente de la última crisis política en el país vecino, Sánchez pretende ser un actor protagonista, indispensable más bien, en este momento decisivo para Europa. Y, de paso, utilizarlo contra Alberto Núñez Feijóo, acusándolo de pactar con los enemigos de Europa. «Los socialistas les exigimos al señor Feijóo y al PP que rompan con el verdadero caballo de Troya de Europa, que es la ultraderecha de Vox y la internacional ultraderechista. Que rompan todo acuerdo, todo pacto, todo entendimiento con aquellos que quieren hacer caer desde dentro a Europa. Hoy necesitamos más Europa que nunca, no menos, y ésa es la decisión que tiene que tomar la derecha española», proclamó el sábado durante un mitin del PSE en San Sebastián.

Sin embargo, las aspiraciones del presidente de guiar los pasos de Europa se ven lastradas por sus dos fracasos recientes en el ámbito diplomático y por la postura de Sumar contraria al aumento del gasto en defensa; que se torna en abierto antimilitarismo en el caso de algunos de sus dirigentes.

Estado palestino y aranceles a China

Las dos grandes cruzadas que Sánchez emprendió en el último año para afirmar su liderazgo en Europa fracasaron. En octubre, el presidente español intentó mediar en la guerra entre la UE y China por la subida de los aranceles a los tres fabricantes chinos de coches eléctricos. Pero la Comisión Europea decidió mantenerlos por mayoría.

Sánchez se dejó muchos pelos en aquella gatera. Por un lado, el episodio evidenció las incoherencias de la política exterior española: España votó a favor de los aranceles en julio y tres meses después se abstuvo. Por el otro lado, el presidente enfadó a su homólogo chino, Xi Jinping, con quien se había reunido un mes antes en Pekín. Allí Sánchez le dio a entender que mantendría una posición contraria a los aranceles y que intentaría convencer al grueso de la Comisión Europea. Básicamente por temor a las represalias chinas respecto a las importaciones de carne de cerdo, de enormes consecuencias para la industria cárnica española.

Pedro Sánchez y Xi Jinping, en una reunión en Pekín el pasado 9 de septiembre

Pedro Sánchez y Xi Jinping, en una reunión en Pekín el pasado 9 de septiembreBorja Puig de la Bellacasa/ Moncloa

La otra cruzada fue en busca de una mayoría de países de la UE que reconocieran el Estado de Palestina. En la primavera de 2024, Sánchez emprendió una gira que le llevó a reunirse con los mandatarios de Noruega, Irlanda, Portugal, Eslovenia, Malta y Luxemburgo. También mantuvo contactos con los de Estonia, Polonia, Finlandia y Grecia. Pero solo consiguió que se unieran a él los dos primeros países, además de enemistarse con Israel.

Pedro Sánchez y el primer ministro de Irlanda, Simon Harris

Pedro Sánchez y el primer ministro de Irlanda, Simon Harris, durante su gira en favor de la causa palestinaFernando Calvo

«De Ucrania, pero también de nosotros»

«La seguridad de Europa se encuentra en un punto de inflexión. Sí, se trata de Ucrania, pero también se trata de nosotros», resumió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recién llegada a París. Y reiteró que es necesario aumentar la inversión militar.

En este sentido, Sánchez ha dejado muy claro a Yolanda Díaz que tanto la política exterior como la de defensa son competencia suya. Solo suya. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo lo tiene asumido, pero no desaprovecha la ocasión de mostrar su oposición a incrementar la partida de Defensa.

Así lo hizo la socia de Sánchez horas antes de la reunión en El Elíseo. «Cuando digo que Europa tiene que tener política de Defensa propia es que no la tiene. Hablar de política de Defensa no es solo hablar del incremento del gasto (…). El incremento comprometido por el presidente al 2 % supone que nos vayamos a una cifra por encima de los 30.000 millones de euros. Esto es imposible presupuestariamente. Supondría que la política de Defensa española se basara en la compra de armamento a Estados Unidos», afirmó.

No obstante, y como informó El Debate el pasado 5 de febrero, Díaz no será un obstáculo. El Ejecutivo ha pactado una fórmula para que Sumar pueda oponerse al aumento del gasto militar de cara a su electorado pero, a la vez, apoyarlo en la práctica. El truco consiste en no incluir el incremento del gasto militar en el techo de gasto, sino tramitarlo externamente como Programa Especial del Ministerio de Defensa. El techo de gasto es el límite de gasto no financiero, la cifra que delimita el perímetro de los Presupuestos. Sin embargo, hay partidas que no están incluidas en él. Básicamente, las transferencias a las comunidades autónomas y las corporaciones locales por los sistemas de financiación autonómico y local. También los programas especiales de modernización de las Fuerzas Armadas.

Si la partida extra de Defensa no computa en el límite de gasto, significa que Sumar no tiene que participar en la decisión sobre qué otras partidas reducir para engordar la del Ministerio de Margarita Robles. Básicamente se trata de dejar hacer a Sánchez y mirar para otro lado. Esta solución ya se ha aplicado antes. Fue la que el PSOE y Unidas Podemos (entonces no existía Sumar) encontraron en el verano de 2022, cuando estaban negociando los Presupuestos de 2023, los que siguen en vigor.

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