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La Justicia amenazada

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Sobre la amnistía y el TC: se prohíbe perros

«El TC, con esta sentencia, me obliga a volver a mi adolescencia, a Primero de Derecho, a estudiar un Nuevo Derecho, alejado y hasta contrario al sentido común»

En Primero de Derecho, en los primeros días en la Facultad, hace más de medio siglo, me enseñaron que el Derecho es una ciencia racional y lógica.

También que el papel lo aguanta todo, (realidad por desgracia vivida con cierta frecuencia), pero que el sentido común del ordenamiento jurídico era fácil de aplicar y de explicar.

Si en un bar hay un cartel «Se prohíbe perros», no es necesario explicitarlo, que no se permite la entrada de animales.

Y más. Si alguien pretende acceder con un tigre alegando que no se prohíbe su entrada no lleva razón en absoluto pues la prohibición de perros comprende la de tigres, elefantes, etc.

El Fundamento Jurídico 3.2.1 de la Sentencia validando la amnistía, «La vinculación del legislador a la Constitución», tras definir la Constitución como «norma abierta», dice literalmente, «en definitiva, el legislador puede regular toda materia que la Constitución no prohíba explícita o implícitamente».

O sea, que el TC, con esta sentencia, me obliga a volver a mi adolescencia, a Primero de Derecho, a estudiar un Nuevo Derecho, alejado y hasta contrario al sentido común.

Ahora, hay que autorizar la entrada de un tigre en un bar porque solamente se prohíbe la entrada de perros, y no está prohibida la entrada de un tigre, ni de un elefante como es la amnistía.

Que la Constitución, artículo 62.i, prohíba los indultos generales; que el pueblo soberano que legisló la amnistía era una parte, minoritaria en porcentaje de la población opuesta a la misma, y auto-interesado en la aprobación pues era en su beneficio propio, para lograr el gobierno o el olvido de sus delitos; que se diga que el porqué de la amnistía es ajeno al examen constitucional, y a continuación se contradiga hablando del interés general de la misma, etc., etc., eso no importa, salvo acreditar una vez más, por desgracia, que el papel jurídico lo aguanta todo.

Que sepa el ciudadano que mañana puede entrar con un elefante, o montado en un caballo hasta la barra o los aseos de un bar, porque en la puerta solamente se prohíbe la entrada de perros. Y como un elefante o un caballo no son perros, su entrada está autorizada porque yo, pueblo, así lo quiero.

Y los juristas a volver a la Facultad a aprender el Nuevo No-Derecho.

JAVIER BORREGO

Abogado del Estado, Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Magistrado del Tribunal Supremo y hoy, abogado en ejercicio en el despacho Durán y Duran

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