Pancarta de homenaje a los etarras Txiki y Otaegi en los Sanfermines de Pamplona
Covite lamenta «la pasividad institucional y de parte de la sociedad» ante la exaltación a ETA en las fiestas
En Villabona (Guipúzcoa) se homenajeó al asesino de la niña de Santa Pola, Silvia Martínez
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha denunciado, un año más, la proliferación de pancartas y homenajes a los etarras durante las fiestas patronales de los pueblos y ciudades del País Vasco y de Navarra. Pero también ha denunciado, un año más, «la pasividad total de las instituciones públicas y de una parte de la sociedad» ante este tipo de actos.
A través de las redes sociales, la asociación presidida por Consuelo Ordóñez se pregunta hasta cuándo las víctimas de la banda tendrán que «soportar esta jactancia pública a favor de ETA».
Al igual que la Fundación Fernando Buesa, Covite ha denunciado los carteles e imágenes de miembros y presos de ETA en las fiestas de Vitoria, entre ellas de Txiki y Otaegi. De hecho, Ordóñez ha considerado al respecto que «los que siguen fascinados por los violentos, una vez más, se apropian del espacio público para pedir impunidad para ellos».
De hecho, los dos miembros de ETA son los grandes protagonistas de las pancartas proetarras de este año puesto que se cumplen 50 años de su fusilamiento y Sortu, partido principal de la coalición Bildu, ya prepara un gran homenaje que tendrá lugar el 27 de septiembre en Pamplona, principal ciudad bajo gobierno de Bildu.
Covite cita otros municipios donde en sus fiestas patronales se han exhibido carteles y pancartas de reclusos de ETA, para los que se pide su excarcelación, como Oyarzun y Villabona (Guipúzcoa) o Santesteban (Navarra).
Quienes sembraron el terror
En Oyarzun, denuncia que, durante el inicio de fiestas, se vieran colgados del balcón del Ayuntamiento símbolos de los presos y una pancarta con el rostro de Joanes Larretxea, condenado por asesinato del empresario Inaxio Uria. También recuerda que en esta localidad guipuzcoana ETA mató a un total de nueve personas y todavía hoy el Consistorio «permite homenajes a quienes sembraron el terror».
También en la Plaza de Santesteban se colocó una pancarta con la cara de Larretxea, mientras, según subraya Covite, en Villabona, por su parte, se citaba en los pasquines a Óscar Celarain y Juan Carlos Besance.
Celarain fue condenado, entre otros, por el asesinato de Silvia Martínez, una niña de seis años, y Cecilio Gallego, un hombre jubilado, con un coche bomba que tenía como objetivo el cuartel de la Guardia Civil en Santa Pola. Por su parte, Besance participó en el asesinato del concejal de UPN de Leiza, José Javier Múgica.
«Las víctimas merecen memoria, no homenajes a sus asesinos», asegura Covite, que alerta de que «blanquear a asesinos condenados en actos festivos es una humillación para las víctimas y una grave irresponsabilidad».