Abascal durante una comparecencia en una imagen de archivo
Abascal, sobre Jumilla: «Hay que proteger los espacios públicos de prácticas ajenas a nuestra cultura»
El líder de Vox publica una larga reflexión sobre la polémica surgida de la prohibición de hacer actos no deportivos en el polideportivo de la localidad murciana
La campaña orquestada por la izquierda por manipular la moción aprobada en el Ayuntamiento de Jumilla (Murcia) para que se prohíba la celebración de actos no deportivos en el polideportivo de la localidad murciana ha obligado a pronunciarse al líder de Vox, Santiago Abascal, cuyo partido, por cierto, se abstuvo en la enmienda presentada en Jumilla por el PP y que es la que ha prevalecido.
Para Santiago Abascal, «hay que proteger los espacios públicos de prácticas ajenas a nuestra cultura y a nuestra forma de vida. Hay que proteger a los españoles de quienes buscan imponer una ideología totalitaria, disfraza a veces como religión».
El líder de Vox sostiene que el caso de Jumilla no se trata de un debate sobre la libertad religiosa como pretenden los cómplices de la invasión o los cobardes (en referencia al Partido Popular). Estamos ante la amenaza real de una ideología extremista, como es el islamismo, que trae consigo sus propias leyes y que son incompatibles con nuestra cultura, con nuestra forma de vida, con los derechos de las mujeres y con la aconfesionalidad del Estado", sostiene.
Abascal considera que «cualquier persona que resida en España tiene perfecto derecho a profesar su religión siempre y cuando renuncie expresamente a imponerla, o a defender prácticas incompatibles con nuestras leyes como la promoción de la guerra santa, usos que denigren a la mujer, la ablación genital femenina, la persecución de los homosexuales o el matrimonio infantil, o cualquier otra práctica incompatible con nuestra libertades y derechos fundamentales».
Abascal finalmente ha recalcado que Vox quiere que España «siga siendo España» y que sus calles no parezcan las de «un país donde la mujer es un ser inferior y se cuelga a los homosexuales». «Para nosotros es muy importante mantener nuestra identidad y nuestras costumbres, y cualquier persona que venga a España debe hacerlo con la firme intención de adaptarse a nuestra cultura y a nuestras costumbres. Y renunciando expresamente a imponer ideologías y leyes totalitarias», ha afirmado.