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Caroline del Valle, en el momento de su desaparición

Caroline del Valle, en el momento de su desapariciónSOS Desaparecidos

El caso de Caroline del Valle: desapareció tras el tumulto que generó una redada en una zona de discotecas

La joven tenía solo 14 años y estaba en un momento rebelde en el que no hacia apenas caso a las normas

Este misterio comenzó el 13 de agosto de 2015. Era viernes. Ese día Caroline, de solo 14 años, informa a su madre, Isabel, de que se va a ir a casa de su amiga Silvia a dormir. Y sí, el verbo es informar, no pedir. La madre de Caroline lo explica diciendo que la joven estaba pasando un momento de enorme rebeldía: faltaba a clase, pasaba de estudiar, no obedecía normas. Isabel le había amenazado con internarla en un centro de menores, pero no había manera de que la menor entrase en razón. Ese viernes no se negó a que su hija fuera a casa de Silvia, aunque la chica que no le gustaba nada e incluso le había prohibido salir con ella, porque iba a seguir haciéndolo de todos modos. Se conformó con llamar al padre de Silvia para confirmar que Caroline no le mentía y dormiría allí.

El 14, sábado, Caroline se fue de marcha con Silvia y con unos amigos a una zona de discotecas. Concretamente se unieron a un botellón en la Zona Hermética de Sabadell, cerca de la discoteca Bora Bora. El lugar ya no existe en la actualidad. Sobre las 05:00 de la madrugada del 15 de marzo, se produjo una redada policial. Llegaron coches con sirenas y luminarias azules girando a toda velocidad. Se generó un caos tremendo, nadie quería ser detenido. Los jóvenes empezaron a correr sin rumbo, había que huir de los Mossos. Según testimonios, Caroline se separó del grupo y, en un intento por evitar ser detenida por las autoridades: desapareció en la confusión.

Quizá porque Caroline era de una familia modesta, porque se hizo una mala valoración del riesgo real o por lo que fuera pero los especialistas en desapariciones de los Mossos no se hicieron cargo de las pesquisas hasta una semana después de que se perdiera su rastro. El caso ya se había enfriado. Se tiraron horas básicas a la basura.

Además se tardó una eternidad en localizar a los testigos de la desaparición. Muchos de ellos mentían o tenían testimonios dudoso. Al menos esa fue la percepción de quienes estaban detrás de las pesquisas: algunos de eran chavales fugados de centros de menores, jóvenes conflictivos y con pequeños antecedentes en sus historiales. Más preocupados por salvarse ellos que por saber dónde estaba Caroline.

En lo que sí parecieron coincidir varios de los testigos fue en que en el momento de huir de los Mossos, cuando los coches patrulla irrumpieron por sorpresa, Caroline iba junto a un joven que había pasado la tarde con la pandilla: un tal Justin. El chico tenía entonces 17 años. Es la última persona con la que la menor fue vista. Lógicamente le interrogaron, pero no lo encontraron hasta un mes más tarde, el 20 de abril, porque se había fugado del centro de menores en el que estaba residiendo.

Justin reconoció que los testigos decían la verdad. Caroline estaba con él cuando comenzó la estampida. Huyeron juntos de los Mossos, pero que al cabo de unos 300 metros, la menor, ahogada por el esfuerzo, le dijo que no podía más, que no podía seguir corriendo y que se iba a esconder bajo un coche. Nunca más la vio. Nadie corroboró esta última parte de su versión, pero tampoco ha podido ser desmontada.

Se convirtió en sospechoso, sobre todo porque cuando se reunió con el resto del grupo en la estación de Sants después de la estampida, venía manchado de barro y con algún rasguño. Explicó que se había ensuciado al esconderse y que se había herido saltando una valla. Pero lo más chocante es que a uno de los chicos de la pandilla con los que habló en la estación le contó a los Mossos que Justin le había dicho que a Caroline la había detenido la policía. Mentía.

El perfil delincuencial del joven asustó a los responsables de estaba en un centro de menores porque su padre le denunció por maltrato en el ámbito del hogar. Le insultaba y pegaba tanto él y como a su madre y lo hacía con frecuencia. Sin embargo, los investigadores no lograron encontraron indicios que pudieran destruir su presunción de inocencia. El informe final de los Mossos apunta a su autoría, pero sin aseverarlo: "un fatal desenlace para la vida de la menor, ya sea por una acción directa de Justin, ya sea de manera accidental con una posterior ocultación del cadáver o abandono de la menor accidentada”. Pura especulación. Lo cierto es que Caroline sigue sin aparecer.

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