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Centro menores de Hortaleza, Madrid

El viaje a España del detenido por violar a una menor que pone en la diana la política de inmigración

El presunto violador, nacido en Marruecos, llega a España en 2024, cuando, según él, solo tiene 16 años. Hoy, arrastra un amplio historial de detenciones

«Salí de Nador y llegué a Almería en los bajos de un camión. Unos amigos me llevaron en coche a Barcelona y después a San Sebastián. Estuve allí un día y crucé la frontera», lo cuenta Mohamed, nacido en Tánger, el sospechoso de haber violado a menor de 14 años junto a un centro de menas en el barrio de Hortaleza de Madrid.

Entró en Francia, donde se quedó apenas 10 días. Después, cruzó la frontera a Alemania aprovechando que no hay policía fronteriza en el espacio Schengen. Allí, según su declaración judicial, es detenido e ingresa en un centro de menores de la ciudad de Bochum durante 5 meses.

Se cansa de estar encerrado y se escapa. Pone rumbo a Zúrich donde, después de estar en la calle pasándolo mal, ingresa voluntariamente en otro centro durante 2 meses. Trata de regularizar su situación, pero le es imposible. «Allí salvo que vengas de un país en guerra no te ayudan», se justifica. Así que vuelve sobre sus pasos y regresa a España, a San Sebastián, donde okupa una vivienda.

En nuestro país comienza a delinquir. Estas son sus reseñas:

29/03/2025 - Hurto

01/04/2025 - Robo con fuerza

Una asociación le compra un billete de autobús y lo manda a Madrid, donde sigue sin adaptarse ni asumir normas:

20/05/2025 - Amenazas

28/05/2025 - Amenazas

29/05/2025 - Amenazas

16/08/2025 - Atentado contra la autoridad

28/06/2025 - Robo con violencia e intimidación

12/08/2025 - Riña tumultuaria

El 29 de agosto presuntamente agrede sexualmente con penetración a una menor de 14 años. La joven aterrorizada se defiende, y logra morderle y hacerle sangrar. Desde el centro de menores, un mayor de edad oye sus gritos y llama a la policía. Cuando los agentes llegan, lo localizan escondido en unos arbustos, el menor se resiste e intenta huir. Según el atestado policial al que El Debate ha tenido acceso: «El varón aumenta su agresividad lanzando patadas, puñetazos y cabezazos a los agentes, sin llegar a impactarles, teniendo que reducirlo usando la fuerza necesaria».

Una vez detenido, el presunto agresor mantiene una actitud muy agresiva. Así describe la Policía Nacional su paso por los calabozos: «Sigue mostrando una actitud desafiante con los actuantes y continúa en la celda, ocasionando desperfectos en la misma, así como lesiones en manos y pies». Los policías tienen que darle sedantes: «Debido a esta actitud, los actuantes se han visto obligados en varias ocasiones a entrar en el calabozo y proceder a su inmovilización (...) El médico forense (...) debido a su agitación y sus nervios, decide suministrarle una dosis de Rivotril».

Después de la violación, un juzgado de Madrid acuerda, a petición de la Fiscalía, el internamiento en régimen cerrado del menor en un centro cerrado.