La responsable de comunicación de la Fiscalía, Mar Hedo, llegando al Supremo como testigo
Juicio al fiscal general del Estado
La segunda 'filtración' de García Ortiz declarada por la jefa de prensa de la Fiscalía
Mar Hedo, directora de comunicación del Ministerio Público, comparecía como testigo en el Supremo para confirmar que redactó la nota de prensa sobre el novio de Isabel Díaz Ayuso, al «dictado» del fiscal general
Mar Hedo, directora de comunicación de la Fiscalía General del Estado, se convertía, la semana pasada en el Supremo, en la testigo clave para confirmar que la información confidencial que se insertó en la nota de prensa emitida por el Ministerio Público, con datos confidenciales del novio de Isabel Día Ayuso, previamente filtrados a los medios de comunicación, tuvo su origen directo en Álvaro García Ortiz.
Si bien cabe recordar que el Supremo, en el auto de admisión de la causa, ya dejó claro que este aspecto, en sí mismo, no era constitutivo de un delito de revelación de secretos –dado que en el momento de lanzarse la versión oficial definitiva de la polémica nota de prensa, todos ellos ya eran conocidos por la opinión pública a través de diferentes noticias–, el dato sí resultaba clave para determinar que, en aquel momento, el mismo en el que algunas radios y televisiones se estaban haciendo eco del asunto y adelantando que la Fiscalía ya trabajaba en un comunicado, el máximo responsable de la Fiscalía era el único que tenía el mail del 2 de febrero de 2024 comprometido para la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Se trataba, siempre de acuerdo a la versión de Mar Hedo, de ofrecer «información veraz» ante la confusión que había entre los medios tras extenderse una «sombra de sospecha» sobre la fiscalía por parte del jefe de Gabinete de Ayuso. De tal manera, se convino en la Fiscalía «dejar claro» que tanto la actuación del propio fiscal encargado, Julián Salto, como la Fiscalía de Madrid, en la que estaba adscrito en la Sección de Delitos Económicos, había sido «impecable».
Sin embargo, ésta no era la única declaración comprometida para la cúpula de la Institución, cortesía de Hedo quien, además, reconocía ante el Tribunal que el fiscal general del Estado conoció, y le indicó, que conocía su inevitable imputación en el Supremo, cuatro días antes de que ésta se produjese y fuese notificada, formalmente, a las partes.
¿Supo usted cuando iban a imputar al señor fiscal general del Estado?, preguntaban a la testigo. «Bueno, yo creo que era vox populi desde que se admitió la exposición razonada en este Tribunal. De hecho, yo empecé a recibir llamadas preguntando por la dimisión. O sea, todo el mundo lo daba por hecho», respondía Hedo. Y, añadía, «a mí hubo muchos periodistas, compañeros que pasan muchas horas por aquí que me dijeron que después de la apertura del Año Judicial se iba a producir la imputación. No solo eso, creo recordar que algún periodista muy reputado y muy influyente lo dijo con rotundidad».
«Con certeza yo lo supe el 12 de octubre», ahondaba la jefa de prensa de García Ortiz a medida que avanzaba el interrogatorio, «porque el fiscal general me llamó después de salir de la celebración en el Palacio Real de la festividad de la Fiesta Nacional para decirme que ya sabía seguro que lo iban a imputar y que intentara cerrar una entrevista en 'La noche en 24 horas' de Televisión Española», el programa presentado por Xavier Fortes, «para el día en que formalmente se produjera esa imputación que iba a ser inminente».
Así las cosas, finalmente, Álvaro García Ortiz se sentó en plató el día 16 de octubre, cuatro después de saberse investigado, fecha en la que se publicó el auto: y, además, en la que el fiscal general borró los mensajes de su teléfono móvil, hasta en dos ocasiones. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil detalló en sus informes, cuyos autores comparecerán esta semana en el juicio que se sigue en el Supremo, que los mensajes fueron eliminados «intencionadamente» y que no se pudieron recuperar.
Además, cabe recordar cómo durante su intervención televisada, García Ortiz lanzaba una amenaza velada, pero no improvisada, al hilo de la «muchísima información» que maneja por razón de su cargo. Se refería el fiscal general al «material muy sensible» del que dispone para asegurar que «si quisiera hacer daño tengo información de sobra».