Pedro Sánchez aplaude a sus diputados, que a su vez lo aplauden a él
Un Pleno sin pudor
Sánchez y sus socios entonan a coro el «no nos moverán» en medio de la gran tempestad
El presidente se erige en líder de la oposición a los gobiernos autonómicos del PP. Junts le reitera que la relación se ha acabado y Sumar, ERC, Bildu, el PNV y hasta Podemos lo arropan
Pedro Sánchez se levantó este miércoles con ganas de ser líder de la oposición. Pero de la oposición a los gobiernos regionales del PP, que son casi todos. El presidente del Gobierno convirtió su comparecencia trimestral en el Congreso, o lo intentó al menos, en un debate sobre el estado de las comunidades del PP, sin ningún disimulo y sin ningún recato. Y sin gafas para leer: las que lució en la comisión de investigación del Senado se las dejó esta vez en la Moncloa.
Tan poco pudor tuvo que él, que preside un Gobierno en minoría parlamentaria y que ha sido incapaz de aprobar unos Presupuestos en esta legislatura, pidió reiteradamente que convoque elecciones a quien sí tiene mayoría parlamentaria y sí ha aprobado no uno, sino dos Presupuestos: el Ejecutivo de la Comunidad Valenciana. «Convoque elecciones y deje hablar a los españoles», afirmó Sánchez varias veces a lo largo de la mañana, dirigiéndose a Alberto Núñez Feijóo pero también a Santiago Abascal. Este último recogió el guante y garantizó a Sánchez que si disuelve las Cortes y convoca elecciones generales, al segundo siguiente él las reclamará en la Comunidad Valenciana. «No tenga miedo a la voz de la gente», le trasladó.
Tuvo que recordarle Feijóo al presidente que Cataluña ha privatizado servicios públicos cinco veces más que la Comunidad de Madrid. Y tuvo que recordarle el diputado de UPN, Alberto Catalán, que en la Navarra socialista de María Chivite ha aumentado la privatización sanitaria un 20 %. «No quiera ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio», le recomendó.
El Pleno de este miércoles sirvió para muy poco. Si acaso, para que el presidente y los socios que le quedan entonaran a coro un «no nos moverán» -en sentido figurado- en mitad de la tempestad. Por un lado, con la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, reiterando que esta relación «s’ha acabat» -se ha acabado- y llamando «cínico e hipócrita» al presidente. Por el otro, con los tribunales marcando el paso al PSOE: la Audiencia Nacional ha abierto una investigación para averiguar si existe una caja B en el PSOE; el Tribunal Supremo ha enviado a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama a juicio; sigue el juicio al fiscal general del Estado; acaba de empezar el de la fontanera Leire Díez; el hermano del presidente y el candidato del PSOE a las elecciones extremeñas ya tienen fecha para el suyo, el 9 de febrero; y el juez Juan Carlos Peinado ha citado a declarar el domingo a la secretaria general de la Presidencia, última alto cargo que ha imputado.
La portavoz de Sumar, Verónica Martínez Barbero, pidió a Junts «que se dejen de juegos» porque la elección es entre lo que hay o «un Gobierno de derecha y ultraderecha». El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, retó a Feijóo a que presente una moción de censura y calificó al PP como «el partido más corrupto del país». La portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua, ratificó su apoyo cerrado a Sánchez: «No daremos ni una sola opción al fascismo». E insultó al PP: «Cómo son ustedes tan sumamente tan ineptos. Están en la cúspide de la inutilidad e incompetencia».
La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, le dio un pellizco y… otra oportunidad: «Presidente, hemos pasado de estar camino de la UCI a la agonía, díganos, ¿a dónde vamos y cómo? Aquí y ahora no basta sólo con resistir, con manual o sin él. Lo que usted debe hacer ahora es construir. Construir confianzas para que la legislatura tenga sentido», sostuvo. Hasta la portavoz de Podemos, Ione Belarra, se puso esta vez del lado del Gobierno. «Presidente, nuestro país sólo tiene dos opciones, o reventamos a la derecha o la derecha reventará a la gente», le advirtió Belarra, quien pidió: reformar el CGPJ, bajar un 40% los alquileres, recuperar el control público de la economía, regularizar personas inmigrantes, ilegalizar Desokupa y un referéndum sobre la Monarquía.
A todos ellos se dirigió Feijóo para preguntarles: «¿A ustedes les parece presentable todo esto?, ¿les apoyan para hacer oposición a los presidentes del PP?». No hubo respuesta. Obras son amores.