Sabotajes, intentos de atentado e informes falsos: los grandes bulos del Gobierno que más persigue a la prensa
Félix Bolaños señaló a este periódico por recoger las críticas de un profesor de Derecho Constitucional a su proyecto de ley orgánica sobre el derecho de rectificación

Jorge Sanz Casillas
El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, señaló a este periódico el pasado miércoles por recoger las críticas de un profesor de Derecho Constitucional a su proyecto de ley orgánica reguladora del derecho de rectificación. El ministro lleva meses intentando legislar numerosas facetas que afectan al Derecho de la Información. Comenzó con el anteproyecto de ley de información clasificada (muy criticado tanto desde las asociaciones de prensa como desde el Consejo de Estado o el Consejo General del Poder Judicial) y sigue ahora con esta nueva norma.
Pocos gobiernos han puesto tanto empeño en controlar la labor de la prensa y otras formas de comunicación como el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Sin embargo, a pesar de ese ímpetu legislador, pocos gobiernos han propagado tantos bulos como los que –aseguran– pretenden perseguir. Hablamos directamente de desinformación promovida desde el poder: mentiras públicas e informaciones falsas que van más allá de «cambios de opinión» sobre los pactos con Bildu, el separatismo o la izquierda radical.
Como suele decirse: no están todos los que son, pero sí son todos los que están.
Corría el 13 de septiembre de 2018, solo tres meses después de la llegada de Pedro Sánchez al Palacio de la Moncloa. El diario ABC publicó que el presidente del Gobierno había plagiado su tesis doctoral y que muy difícilmente merecía una calificación cum laude, como había recibido.
El Gobierno amenazó con una demanda que nunca llegó y publicó al día siguiente una nota desde la Moncloa asegurando que «el trabajo ha sido analizado por dos de los programas más rigurosos en el ámbito académico: Turnitin, que se emplea en la Universidad de Oxford, y PlagScan, referencia en Europa». «En el caso del Turnitin ha obtenido un 13 %. En PlagScan ha cifrado un 0,96 %, cada uno con su metodología. Estos porcentajes se deben a las citas y referencias obligadas en la elaboración de cualquier documento de investigación», dijeron.
Sin embargo, cuatro días más tarde, PlagScan emitió un comunicado desde Alemania asegurando que, «después de aplicar el software internamente –usando la configuración estándar y sin filtros–», ellos no podían confirmar ese porcentaje del 0,96 %: «Una exploración inicial reveló un 21 por ciento de contenido duplicado».
Llegó la pandemia del coronavirus y, junto a una cifra de muertos que todavía hoy es un misterio, se sumó una mentira pronunciada desde la misma sala de prensa de la Moncloa, en una de las muchas comparecencias de Pedro Sánchez en aquellos días. Fue el 28 de abril de 2020, cuando Sánchez presumió del número de test realizados al ser preguntado por la cadena CNN.
«Hoy, por ejemplo, hemos conocido otro estudio de la Universidad Johns Hopkins, que no nos sitúa en el puesto octavo, como hacía ayer la OCDE, sino que nos sitúa en el puesto quinto del mundo en la realización de test totales», aseguró el presidente del Gobierno.
Mantuvo su mentira unos días más tarde, el 9 de mayo, cuando CNN preguntó al presidente por el informe concreto de la universidad estadounidense y él se limitó a responder «Los datos están ahí».
Sin embargo, ese estudio nunca existió, como reconoció la propia universidad cuando le trasladaron si era cierta la afirmación que estaba haciendo Sánchez desde la Moncloa.
En septiembre de 2021 un joven denunció una presunta agresión homófoba cometida en el barrio de Malasaña (Madrid). Según el atestado, este joven de 20 años fue atacado por un grupo de encapuchados que le hicieron un corte en un labio y le grabaron la palabra «maricón» en el glúteo utilizando un objeto punzante. El presidente del Gobierno convocó una reunión urgente de la Comisión de seguimiento del plan de lucha contra los delitos de odio.
En la rueda de prensa del Consejo de Ministros, la entonces portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, anunció que Sánchez presidiría dicha reunión. La intención del presidente, tal y como recogía la agencia pública EFE, era activar nuevos mecanismos para evitar este tipo de agresiones, que merecen «el máximo reproche social y político». Finalmente, el denunciante reconoció que todo era mentira, que no hubo tales encapuchados y que las marcas se las hicieron unos amigos con su consentimiento. Tres meses después, el joven fue condenado al pago de una multa por el Juzgado de Instrucción nº 52 de Madrid.
En diciembre de 2022, el Gobierno derogó el delito de sedición y reformó el delito de malversación al dictado de sus socios separatistas. La reforma de este último llevó aparejada una rebaja de las penas que el ministro de Justicia, Félix Bolaños, negó hasta el último día: «Es absolutamente falso, por ejemplo, que en la malversación se hayan rebajado las penas».
En febrero de 2024, solo unos días después de que la Guardia Civil detuviera a Koldo García, Pedro Sánchez acusaba a Isabel Díaz Ayuso (y a «su hermano en concreto») de corrupción. Fue en un viaje oficial a Marruecos: «El señor Feijóo se aupó a la presidencia del Partido Popular después de una denuncia del anterior líder del Partido Popular sobre un caso de corrupción de la presidenta de la Comunidad de Madrid, de su hermano en concreto». Para entonces, el caso ya llevaba meses archivado tanto en España como en Europa.
En marzo de 2024 (solo un mes después de aquella acusación) Sánchez y varios ministros acusaron Alberto Núñez Feijóo de financiar la actividad profesional de su mujer mientras presidía la Xunta de Galicia. Para ello esgrimieron una información de InfoLibre que terminó demostrándose falsa, como reconoció el director de dicho periódico en redes sociales.
Corregir un error no es algo vergonzoso, sino la obligación de un medio que ejerce honestamente su función.
— Jesús Maraña (@jesusmarana) 21 de marzo de 2024
Lecciones de esos ‘Federicos’ que jamás han retirado ninguna de sus infamias y calumnias, las justas. Y de insultadores habituales, tampoco.
Desde El Debate te contamos cómo el medio había rectificado y cómo tanto los ministros, como el propio Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados, habían exigido explicaciones a Alberto Núñez Feijóo.
Solo unos días después de su ‘Carta a la ciudadanía’ (y solo un mes antes de la imputación de Begoña Gómez), Pedro Sánchez atribuyó a Feijóo unas palabras que nunca dijo: «El señor Feijóo ha dicho textualmente que lo que debía haber hecho mi mujer es quedarse en casa sin trabajar», acusó en una entrevista en TVE tras sus cinco días de reflexión.
El presidente del PP le pidió que rectificara, pero Sánchez repitió ese mismo mensaje al día siguiente en la Cadena SER: «He tenido que escuchar que mi mujer lo que tiene que hacer es no trabajar, quedarse en casa con una mano encima de la otra, renunciar a su desarrollo profesional en beneficio de mi desarrollo profesional». La mentira fue incluso desmentida por el verificador de la web de Radio Televisión Española.
El 1 de julio de 2024, el PSOE contribuyó a propagar el bulo de que el juez Peinado tenía dos DNI, una información del periódico de izquierdas El Plural que se demostró falsa. Desde la sede del partido en Ferraz, su portavoz Esther Peña declaró lo siguiente: «Yo solo quiero decir que me preocupa que una persona pueda manejarse por la vida con dos DNI. Es un poco extraño. Yo creo que no le pasa a nadie. Y yo creo que aquí estamos todos sujetos al escrutinio público, y estoy segura de que si tuviese propiedades a mi nombre con un DNI y otras con otro, mi partido ya me hubiera pedido explicaciones».
Se da la circunstancia de que la directora de aquel periódico (Angélica Rubio) fue nombrada cuatro meses después consejera de Radio Televisión Española en un Pleno celebrado el día después de la dana de Valencia. Una sesión que la oposición pidió aplazar –sin éxito– por respeto a los fallecidos.
La mentira no conoce temáticas ni adversarios. En febrero de 2025, el ministro de Transportes, Óscar Puente, compartía una foto manipulada de Santiago Abascal en la que salía presuntamente de puntillas para no parecer más bajo que Marine Le Pen, diputada de la Asamblea francesa. El ministro acompañó la foto con el siguiente mensaje: «Barba puntiaguda para que nadie se dé cuenta de que no tiene barbilla. De puntillas porque Lepen es más alta que él. Camisas 3 tallas más pequeñas para lucir musculitos. Y nulas apariciones públicas para que nadie se dé cuenta de su cerebro vacío. ACOMPLEJADO de manual».
Barba puntiaguda para que nadie se de cuenta de que no tiene barbilla. De puntillas porque Lepen es más alta que él. Camisas 3 tallas más pequeñas para lucir musculitos. Y nulas apariciones públicas para que nadie se de cuenta de su cerebro vacío. ACOMPLEJADO de manual. pic.twitter.com/BTNHvn68OP
— Óscar Puente (@oscar_puente_) 9 de febrero de 2025
El mensaje todavía puede encontrarse en su perfil personal, a pesar de que fue ampliamente desmentido por toda clase de medios.
En mayo de 2025, varios ministros difundieron otra información falsa de El Plural según la cual un miembro de la UCO fantaseaba con colocar una bomba lapa debajo del coche de Pedro Sánchez. La Sexta y RTVE contribuyeron a expandir el bulo y, en seguida, se sumaron la entonces ministra portavoz, Pilar Alegría, y el titular de Transición Digital y de la Función Pública, Óscar López.
Hasta RTVE se vio obligada a desmentir el bulo, reconociendo que en un primer momento participó de su difusión.
En octubre de 2025, el Metro de Madrid volvió a ser protagonista indirecto de un bulo propagado por el ministro de Transportes, Óscar Puente. Utilizando su perfil oficial en X (donde tiene una cifra de seguidores que le convertiría en ‘víctima’ de la ley que prepara Félix Bolaños) publicó una foto de aglomeraciones en el suburbano de París haciéndola pasar por el Metro de Madrid.
No se trata del primer bulo en esta dirección difundido por Óscar Puente. Aún colea cuando deslizó la hipótesis del sabotaje a la hora de justificar una serie de retrasos en la alta velocidad el pasado mes de mayo y sus propios compañeros del Consejo de ministros se vieron obligados a desautorizarle.
Mención aparte merecen el CIS (incapaz de acertar el ganador de las últimas elecciones municipales, generales y europeas, por ese orden) o el INE, bajo sospecha después de que Nadia Calviño reconociera que cambió la metodología para que mejorase la cifra general del PIB.
«En el Ministerio de Economía teníamos claro que había un problema con la metodología de estimación del PIB del INE. Nunca hemos sabido bien por qué, pero el caso es que el organismo de estadística mantuvo durante años una estimación de la actividad muy inferior a la real (...). Yo no quería cuestionar en público el trabajo del INE, lo que me exigió hacer verdaderos malabarismos en las entrevistas y preguntas parlamentarias. Pero sí podíamos tratar de ayudarles a nivel técnico para mejorar sus metodologías, y eso hicimos», escribió.
Aunque podrán alegar que son «cambios de opinión» provocados por la «aritmética parlamentaria», hay numerosas promesas electorales de este Gobierno que alcanzan igualmente la categoría de bulo.
Del «con Bildu no se acuerda nada» de Sánchez en 2019 al «la amnistía no está reconocida en nuestro ordenamiento jurídico», hay un rosario de mentiras fácilmente comprobables por la hemeroteca.
Especial realizado por:
Redacción: Jorge Sanz Casillas. Diseño: Ángel Ruiz.