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El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el candidato en Aragón, Alejandro Nolasco, en el cierre de campaña

El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el candidato en Aragón, Alejandro Nolasco, en el cierre de campañaEFE/ Toni Galán

Vox ve lejos un acuerdo en Extremadura y abre una incógnita en Aragón: habrá pacto si se asegura un «cambio de rumbo»

El partido arrancó ayer la precampaña en Castilla y León, donde Santiago Abascal prevé llevar a cabo la misma estrategia y trasladar el mensaje que le ha llevado a doblar su representación en dos regiones

El veredicto de las urnas en Aragón agitó de nuevo este domingo el tablero político nacional. Y dejó, como el resultado de las elecciones extremeñas en diciembre, la gran pregunta: qué va a pasar ahora. ¿Habrá pacto entre PP y Vox? ¿Entrará Vox en el Gobierno, lo condicionará desde fuera o puede haber un bloqueo?

En este momento, al menos en el partido de Santiago Abascal no parecen descartar ningún escenario, ni una repetición electoral en Extremadura (porque es donde se antoja más difícil llegar a un acuerdo) ni un pacto del PP con otra fuerza política como el PSOE, que es la opción que dibujan para los populares a la hora de reprocharles sus pactos en Bruselas -que es lo que responden cuando se les acusa desde el PP de hacer «pinza» con los socialistas, o cuando se les pide, como hizo ayer Alberto Núñez Feijóo, que no se conviertan «en un muro»- y que pretendan continuar con determinadas políticas, en materia climática, migratoria, fiscal o de género.

En Génova y en Bambú se preguntan qué hará el otro, y al mismo tiempo ambos partidos andan con pies de plomo, ante las dos convocatorias electorales que quedan por delante, al menos en el corto plazo. Según sostiene Vox, así lo trasladaba ayer su portavoz, José Antonio Fúster, si el PP entendiera el mandato de las urnas, podrían sentarse a negociar «mañana mismo», como hicieron en Valencia. Afirmó que quieren gobernar, pero quieren hacerlo con consejerías que tengan estructura y un presupuesto determinado que les permita aplicar una serie de políticas. El partido tiende la mano al PP pero para «un cambio de rumbo» real en las regiones. Decía Abascal hace unos días en la campaña que su pretensión es «dar la vuelta como un calcetín a esta España que están degradando y nos están robando»: «No queremos parches», avisaba.

Sin avances en Extremadura mes y medio después

En Extremadura las conversaciones están paradas. Pero la cuenta atrás ya ha empezado a correr, y la votación se prevé que tenga lugar a principios de marzo; después tendría dos meses para llegar a un acuerdo, de lo contrario se volvería a las urnas. Desde la constitución de la Asamblea hace tres semanas, a la que se llegó sin acuerdo de ningún tipo, no ha habido avances. Y a la vista de los reproches cruzados en las últimas semanas, la situación es poco halagüeña. Vox sostiene que lo que le piden al PP es «muy razonable» y lo que ofrecen ellos es «muy insuficiente», y cree que si se repiten elecciones será un error de María Guardiola.

El viernes, tras la ronda de contactos con el presidente de la Cámara, el portavoz autonómico, Óscar Fernández, señaló que a día de hoy no iban a apoyar la investidura de Guardiola. «No hay ningún acuerdo, ni total ni parcial, ni siquiera en una mínima parte», aseguró. La abstención no es una opción. Vox defiende que la pelota está en el tejado de los populares; también en Aragón, puesto que son los barones del PP los que necesitan sus votos.

La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo

La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez FeijóoEuropa Press

Y Abascal ese mismo día expresaba que, a su juicio, Guardiola tiene probablemente «una sintonía con el PSOE» que no tiene con Vox y planteaba tres opciones para los populares: un acuerdo con los socialistas, uno con Podemos u otro con su formación, para lo que sería condición sine qua non «un cambio de rumbo que parece que le incomoda demasiado en estos momentos», apostilló desde Huesca. Ayer insistía en ello, reprochándole: «(Guardiola) piensa que puede insultar a Vox y a la vez exigirle una investidura. (...) Como le das las gracias a Pedro Sánchez y en realidad compartes con él todas las ideas del progrerío y lo que tiene que ver con las políticas verdes y las migratorias, habla con el PSOE y llega a un acuerdo con el PSOE».

En Aragón también se produjo un adelanto electoral por la falta de acuerdo para unos presupuestos. En esta región, la formación del primer gobierno en 2023 fue algo más fácil que en Extremadura, que es donde más costó. Ahora, en las últimas elecciones, Vox ha obtenido aproximadamente la mitad de lo que ha logrado el PP de Jorge Azcón, (14 escaños para Vox, 26 para el PP) y además, los populares, a diferencia del escenario extremeño, donde Guardiola suma más que toda la izquierda junta, necesitan en este caso el voto afirmativo de Vox, no basta una abstención. Azcón se ha mostrado en las últimas horas convencido de que va a gobernar, e insiste en su idea de alcanzar un «mínimo común». Desde Vox, que encabeza en la región Alejandro Nolasco, le ofrecen mano tendida pero para cambiar «las políticas socialistas».

Un mes para los comicios de Castilla y León

Y ahora en Castilla y León podría producirse una situación parecida a la que ha quedado en estos dos últimos procesos electorales. Vox ya arrancó este lunes la precampaña con la presentación de sus candidatos en Ávila, donde auguró que los castellanos y leoneses dirán el 15 de marzo que quieren «mucho más Vox», e instó nuevamente al PP a elegir, no solo en este región, sino en todos los lugares donde necesita su apoyo: «Si está dispuesto a cambiar de rumbo y de políticas se va a encontrar con nosotros. Si quiere mantener las mismas políticas que nos obligaron a abandonar los gobiernos, para eso tiene al PSOE», sostuvo.

El candidato de Vox a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Carlos Pollán, y el presidente de Vox, Santiago Abascal

Carlos Pollán y Santiago AbascalRafael Bastante / Europa Press

«Feijóo tiene que decirnos si está con los agricultores y los ganaderos españoles o está con Mercosur; tiene que elegir si prohíbe el burka con nosotros como hemos hecho en Baleares o si impone el menú islámico (como en Ceuta); (...) tienen que decidir si quieren soberanía para los españoles o las élites de Bruselas, las élites globales con su Agenda 2030, sus planes verdes y todas sus zarandajas actuando a espaldas de los españoles contra nuestros intereses», insistió con rotundidad Abascal. En las próximas semanas, el líder de Vox repetirá estrategia y trasladará por los municipios de la región el mensaje que le ha hecho cosechar estos resultados.

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