Fundado en 1910
La última reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE

La última reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOEEugenia Morago/ PSOE

Parte de daños

El PSOE llega exhausto a la segunda mitad de la partida electoral autonómica y le queda lo peor

Las dos derrotas han dejado al PSOE extremeño descabezado, a la candidata en Aragón cuestionada y a Sánchez más encastillado. Además de constatar la incapacidad de la dirección para hacer un diagnóstico de su crisis

Después de una semana de pesada digestión electoral por los resultados en Aragón, más pesada incluso que la del 21 de diciembre Extremadura, este lunes salieron al rescate de Pedro Sánchez el que fuera su primer jefe de Gabinete en la Moncloa y José Félix Tezanos, por este orden.

Iván Redondo hizo números en su columna semanal en La Vanguardia y concluyó que, en 2027, el presidente puede volver a ganar las generales (por primera vez desde 2019) con la misma estrategia que en 2023: «España o los autoritarios y un presidente», resumió. El CIS, por su parte, publicó un barómetro según el cual Sánchez no se resiente lo más mínimo de las derrotas de Extremadura y Aragón. Al contrario: si mañana se celebraran los comicios, el presidente ganaría con el 32,6 % de los votos, 9,7 puntos más que Alberto Núñez Feijóo, al que Tezanos sitúa en el 22,9 % de intención de voto.

Sin embargo, la realidad es que la primera parte de la partida electoral que el PP ha obligado a los socialistas a jugar ha dejado al PSOE exhausto. Y aún queda la segunda parte. La peor. Al PSOE le quedan las elecciones de Castilla y León y, sobre todo, las de Andalucía, donde quien se enfrentará a las urnas es la número dos de Sánchez en el Gobierno y en el partido. No hay nadie más identificada con el sanchismo que María Jesús Montero, y las encuestas dan por hecho que se hundirá por debajo de los 30 escaños que obtuvo Juan Espadas en 2022, el peor resultado histórico del otrora poderoso PSOE-A.

La secretaria general del PSOE de Andalucía y candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero

María Jesús Montero, en un acto de partidoPSOE de Andalucía

El parte de daños

Los descalabros en Extremadura y Aragón han dejado un parte de daños importante. De entrada, al PSOE de Extremadura descabezado, en manos de una gestora, desnortado y con solo 18 escaños en una cámara de 65 diputados. También han arrojado dudas sobre el liderazgo de Alegría, que hasta diciembre fue portavoz del Gobierno y ministra de Educación de Sánchez, y que en marzo de 2025 se había hecho con las riendas del PSOE de Aragón a costa de laminar al lambanismo.

Pilar Alegría, tras su derrota electoral

Pilar Alegría, tras su derrota electoralEFE

Han dejado, asimismo, a un presidente aún más encastillado, dispuesto a ir de derrota en derrota para intentar la victoria final. El pasado miércoles en el Congreso, Sánchez reiteró su voluntad de que las generales sean en julio de 2027, tras las elecciones municipales y autonómicas. Ello a pesar del creciente runrún interno en los territorios porque han visto las barbas de los vecinos de Extremadura y Aragón pelar, y pronto verán también las del PSOE en Castilla y León y Andalucía.

Y han constatado, además, la nula capacidad de la Ejecutiva del partido para hacer un diagnóstico de su crisis y algo de autocrítica. Por el contrario, la dirección socialista está instalada en el inmovilismo y en la resignación; con la única esperanza de que los electores vuelvan al redil de Sánchez al ver los problemas entre el PP y Vox. Mientras culpan a los muertos, a la desmovilización, a la falta de tiempo y hasta al empedrado de sus derrotas electorales, que son la norma en los últimos años, con las excepciones de los comicios en Cataluña, Castilla-La Mancha y Asturias.

Para colmo, ambas derrotas han provocado la ruptura definitiva entre el sanchismo y Felipe González, a quien por primera vez los dirigentes socialistas han enseñado abiertamente la puerta de salida del partido. A él y a todo el que se atreva a cuestionar las decisiones del presidente.

Sin tiempo para recuperar el resuello, en apenas un mes los socialistas se verán con las urnas en Castilla y León, donde los socialistas repiten estos días que el escenario es muy distinto al de Extremadura y Aragón, tratando de convencerse y de convencer de que hay partido. El candidato del PSOE y alcalde de Soria, Carlos Martínez, ha retado al popular Alfonso Fernández Mañueco a pactar de antemano con él que gobierne la lista más votada, mediante la abstención del otro. Su oferta, que va en contra de la estrategia nacional de Ferraz de dejar que los populares se cuezan en sus pactos con Vox, es un intento de Martínez por aparentar que tiene opciones.

Los socialistas confían su éxito al ascenso de Vox. Concretamente, a que Vox pegue tal bocado al PP que, aunque ellos pierdan alguno de los 28 diputados que logró Luis Tudanca en 2022, puedan ganar en votos o incluso en escaños a Fernández Mañueco. Aunque no pronostican eso los sondeos, que dan la victoria del PP por segura. Además, en la hipótesis de que Martínez quedara primero, en ningún caso le darían los números para gobernar.

Si las cábalas del PSOE no se cumplen (lo más probable), será la tercera derrota del partido en poco más de tres meses, y aún quedarán las elecciones en Andalucía, que sobre el papel serán las últimas hasta mayo de 2027. Mientras Juanma Moreno luchará por conservar su mayoría absoluta, Montero lo hará por echarlo en brazos de Vox casi como única aspiración. Eso y que la caída de los 30 escaños sea la menor posible. Pero todo apunta a que Andalucía será un punto de inflexión para el sanchismo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas